| 9/1/1994 12:00:00 AM

¿Lo mismo que antes ?

Las reformas a Proexpo tomaron un tiempo excesivo. Pero, después de tres años de ajustes y de cambios, los exportadores empezarán a ver resultados.

Después de 24 años de funcionamiento (r967-1991), la vieja Proexpo fue declarada obsoleta y enviada sin miramientos al cajón de los recuerdos. ¿Por qué? Porque Proexpo, dice Carlos Caballero, actual presidente de Bancoldex, se había ido ocupando de tal cantidad de tareas que al final de sus días allí se hacía de todo y con dificultad se lograba algo.

En sus primeros meses como presidente del Banco de Comercio Exterior, Caballero, heredero de la vieja organización y encargado por mandato presidencial de inventarse la nueva, se ocupó de cosas tan heterodoxas como de que no faltara champaña en la Casa de Huéspedes Ilustres, de asistir a las negociaciones del Acuerdo de Cartagena, de planear ferias y de repartir libros en donde se promocionaba la imagen de Colombia. Al mismo tiempo la entidad otorgaba créditos, discutía la coyuntura de cada sector exportador y trazaba planes estratégicos. Un trabajo para magos, con el cual la promoción de exportaciones salía relativamente mal parada. Así que, apertura de por medio, la administración Gaviria se decidió por la reestructuración.

Cuatro años después del discreto entierro de Proexpo, ¿en qué anda la sonada promoción?

A juicio de muchos exportadores, las cosas, hoy en día, están más o menos... lo mismo que antes. Se habrá reorganizado la casa, pero derroche de ingenio no ha habido, es la crítica generalizada. Caballero se defiende. Es cierto que la creación de las nuevas entidades que reemplazaron a Proexpo (Bancoldex, Fiducoldex, Proexport) tomó más tiempo del deseado. Pero ya con las cosas en su sitio los exportadores cuentan con nuevos productos que deberán hacerles la vida más fácil en el futuro.

Bancoldex, que vio la luz en 1991, se quedó con la parte financiera de Proexpo. Con el fin de no competir con el sector financiero privado, la entidad se constituyó como banco de segundo piso. En tres años ha lanzado al mercado varios productos.

Por el lado del crédito, la institución puede financiar, hoy, inversiones a empresas exportadoras tanto en dólares como en pesos y cuenta con un menú de plazos y tasas de interés de acuerdo con cada proyecto. A estas novedades se añade el que ahora sea posible financiar, además de a las empresas exportadoras, a productores de insumos para el sector exportador, a empresas de servicios como el transporte de carga y, quizá la novedad más interesante, a los importadores en el exterior de productos colombianos. Desde 1993, se han concedido créditos a la banca de Ecuador, Bolivia y Costa Rica.

Por el lado de los productos complementarios, está por salir al mercado la tarjeta de crédito para exportadores, que otorga al beneficiario un cupo abierto por un año, y el correspondiente certificado de garantía. Con este último, Bancoldex (en asociación con el Fondo Nacional de Garantías y Fundescol) comparte los riesgos de primer piso con el sector financiero (hasta en un 70% ), con lo que se flexibiliza el otorgamiento de créditos.

Pero todas estas novedades son de data muy reciente. ¿Por qué ha sido tan lento el proceso innovador? La timidez, según Caballero, se explica por la falta de experiencia y la falta de confianza en nuevos productos en el país. Falta ingeniería financiera en Colombia, y Bancoldex, lamentablemente, no ha podido dar la pauta. Pero parecería que ya cesó la horrible noche y que en el futuro los nuevos productos van a sacar la cara por la entidad.

La segunda parte de la política exportadora es Proexport. La entidad es la heredera de la parte concerniente a la promoción de las exportaciones que hacía Proexpo en el pasado. Esta es en verdad la pata coja del proceso y, en buena medida, responsable de la mala imagen del cambio. Proexport inició labores en 1992. Dos años después aquí sí que se seguía haciendo lo mismo que antes. Se gastó demasiado tiempo en diseñar la forma legal que convenía a la nueva entidad, en liquidar a la vieja y también en decidir para qué servía Proexport. La buena noticia para los exportadores es que parece que por fin se decidió. La mala es que parece que sirve más o menos para lo mismo que antes, con lo que uno no puede dejar de preguntarse, entonces ¿para qué diablos los dos años de espera? Pero de cualquier remezón sale algo bueno. En este caso, el compás de espera sirvió para modernizar la institución, o por lo menos su infraestructura, con lo que el servicio deberá ir ganando en agilidad. Y, sobre todo, para involucrar más de cerca al sector privado en la promoción.

La novedad más interesante en lo que hace a Proexport la constituyen, en efecto, los "grupos de empresarios". Esta figura permite a un grupo de empresarios presentar sus planes de exportaciones a la entidad y sus requerimientos en términos de publicidad, ferias, estudios de mercadeo, etc. Proexport cofinancia los requerimientos de promoción decididos por los empresarios con lo que no sólo es más probable que se atine sino que la entidad puede, de este modo, evaluar su actividad con base en el cumplimiento de las metas empresariales. La idea se trajo de Chile y hace dos meses está funcionando en Colombia.

Finalmente, y este es uno de los cambios más interesantes en materia de apoyo a las exportaciones, en compañía con el sector privado, se creó Segurexpo, entidad que viene a reemplazar a la vieja Seguro,, La Unión, con productos más acordes a las necesidades de la apertura. Una vez más, la vieja estructura de seguros se rediseñó completamente, en un exceso de purismo renovados quizá, de modo que el proceso de gestación tomó tres años. La reforma se concluyó durante el gobierno pasado, con la firma salvadora de Minhacienda que dio su bendición al decreto reglamentario de las garantías de riesgo político el 5 de agosto, y hoy ya están dadas las condiciones para que Segurexpo arranque por fin en serio.

Segurexpo fue diseñada por la firma de consultoría holandesa Rafinex, filial de la Compañía de Crédito de Holanda (NMC). La NMC trajo la tecnología en seguros de crédito que ha adquirido en setenta años de experiencia y que la sitúan hoy como la compañía más grande del mundo en esta especialidad. Los seguros de comercio exterior cubren el riesgo comercial de no pago por parte del comprador en el exterior por insolvencia o mora prolongada de seis meses y se espera que a partir de octubre de este año, también por causa de eventos políticos o catástrofes naturales en el país importador.

Santiago Osorio, presidente de Segurexpo, sabe que la implementación del Seguro en Colombia va a tomarse su tiempo. "Los colombianos no tenemos la cultura del seguro", reconoce Osorio. A sabiendas de que un carro en Colombia

es un bien eminentemente "robable", la cobertura de seguros de carros en el país es de apenas el 35%. Según datos de Fasecolda, las primas de seguros representan en Colombia el 2% del PIB. En Europa, la razón es del 7%.

En comercio internacional las cosas están aún más verdes. ¿Catástrofe natural? ¿Evento político? Para muchos, el seguro frente a estos incidentes aparece como un capricho peregrino. La realidad, sin embargo, es que nuestras exportaciones se concentran en países de riesgo medio, como son la mayoría de las economías suramericanas y, sobre todo, las centroamericanas. Pero el mayor cliente comercial de Colombia son los Estados Unidos donde el riesgo político es prácticamente nulo.

Para Osorio no cabe duda que a medida que el proceso de apertura se profundice, la idea del seguro irá asentándose en la mente de los exportadores y la importancia de su producto será cada vez más comprendida. La empresa se da ocho años para lograr un nivel de penetración del 8% al 10%. La meta no deja de ser ambiciosa. En Latinoamérica el concepto es nuevo. Hoy por hoy, los países más avanzados en este campo son México, Argentina y Perú, cada uno con niveles de penetración de aproximadamente el 5%.

Ambiciosa, sí, pero no exenta de fundamento. Osorio tiene claro que el seguro mismo puede, en un principio, no despertar grandes expectativas. Pero los productos complementarios son, desde ya, de una utilidad fácilmente apreciable por los exportadores. Los clientes potenciales de Segurexpo son exportadores de bienes y servicios con término de pago máximo de 180 días. Buena parte de éstos son empresas medianas con poca capacidad de análisis de los mercados internacionales y de sus compradores. Para la asignación del cupo de crédito asegurable, Segurexpo efectúa el análisis crediticio del comprador teniendo en

cuenta capacidad de endeudamiento, trayectoria de pagos y solvencia moral. Para ello se utilizan agencias de información con prestigio internacional. Así, si su negocio pasa el filtro de Segurexpo usted tiene dos razones para estar tranquilo: su cliente es viable y, si pese a todo las cosas no marchan, Segurexpo lo respalda.

Hay además otros dos efectos colaterales que benefician al asegurado: uno, la póliza disminuye el riesgo del exportador frente a los bancos comerciales y facilita la obtención de créditos; y dos, los bancos pueden descontar las facturas contra la póliza de Segurexpo, con lo que la misma se convierte en un interesante mecanismo de liquidez.

NMC es tan optimista como Osorio. Próximamente Segurexpo saldrá a colocar $800 millones en el mercado, lo que equivale al 20% de sus acciones, por licitación privada. Los holandeses parecen dispuestos a aprovechar la ocasión para entrar a participar como accionistas en la compañía de su invención. Parecería, pues, que las cosas les quedaron bien hechas.
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