| 10/1/1995 12:00:00 AM

Las vacas culpables

Los productores de manufacturas de cuero han sido los más afectados con la revaluación del peso y baja competitividad frente a China.

Cuando en 1993 la Compañía Monitor entregó al gobierno y a las Cámaras de Comercio los resultados del estudio que había realizado sobre la competitividad de la economía colombiana, una de las observaciones que más llamó la atención, por lo curiosa, fue la que hizo al sector del cuero: "Dejen de culpar a las vacas por la incapacidad de los empresarios para fabricar un producto de alta calidad".

Al parecer, durante las conversaciones sostenidas por los investigadores con los industriales del sector, acerca de las causas de la baja calidad y del deficiente servicio que se prestaba a los clientes en los Estados Unidos, la responsabilidad pasó sucesivamente de los fabricantes a las curtiembres, de éstas a los mataderos y de ellos a los ganaderos. Así, sin siquiera sospecharlo, los pacíficos rumiantes terminaron respondiendo por las ineficiencias del sector.

Esta es la paradoja de la agrupación industrial con mayor vocación exportadora en el país. De hecho, la cadena productiva del cuero ha sido pionera en Colombia del proceso de intemacionalización y hoy en día más del 60% de su producción de manufacturas, proveniente en lo fundamental de la pequeña y mediana empresa, se vende en el exterior.

En este contexto, es innegable que el fenómeno de la revaluación, así como los problemas de acceso al crédito -especialmente debido a la baja disponibilidad de garantías, así como la mala calidad y el alto costo de las materias primas de origen nacional-, han afectado en particular a este sector. Pero también lo es que la apertura ha desnudado la falta de una estrategia competitiva de sus empresarios.



UNA INDUSTRIA "EN CUEROS"



Las cifras que nos fueron suministradas por Asocueros resultan ilustrativas de la situación de esta industria manufacturera.

Tras un incremento anual promedio del 14% en la producción del cuero y sus manufacturas durante el período 19£34-1991, la producción real y el empleo comenzaron a registrar una tendencia que, como se aprecia, resultó particularmente crítica en 1994.

Como era de prever, por el alto coeficiente exportador de las industrias del sector, esta tendencia ha estado asociada en forma muy estrecha con la evolución de las ventas externas. En efecto, las exportaciones de artículos de cuero que en 1991 habían alcanzado una cifra récord cercana a los US$140 millones, en 1994 sólo representaron US$100 millones.

Las perspectivas para 1995 no son promisorias. Las cifras de la DIAM indican que el sector de los cueros en su conjunto-incluido el cuero en bruto- apenas había superado el nivel de los US$40 millones al culmi-

nar el mes de abril del presente año.

El comportamiento del empleo -el cual cae menos que la producción real y las exportaciones- revela que aunque la industria es intensiva en la utilización de procesos manuales, ésta no tiene la flexibilidad para responder a bajas sustanciales en la producción, debido a la escasez de mano de obra capacitada. Por otra parte, el impacto de las importaciones de los artículos de cuero ha sido más bien de carácter estacional y no ha adquirido en el sector los efectos desestabilizadores que se han producido en los casos de las confecciones y el calzado.

No obstante, los riesgos sobre el empleo no deben descartarse. En la actualidad, y como consecuencia de las dificultades que atraviesa el sector, al menos cuatro de las principales empresas exportadoras de manufacturas de cuero se encuentran en proceso de concordato o en liquidación.



EL PANORAMA INTERNACIONAL



En la actualidad las exportaciones mundiales de manufacturas de cuero superan los US$4 billones. Y aunque la participación de Colombia en este mercado es sólo del 1.5%, lo cierto es que el país había ganado en el pasado reciente un importante terreno en el intercambio de estos productos, especialmente en los segmentos de bajo precio en los Estados Unidos.

En los últimos años, sin embargo, las exportaciones de China y otros países orientales han planteado una mayor competencia con precios que en muchos casos son un 30% inferiores a los colombianos. Así se explica, en gran medida, el desplazamiento que ha ocurrido de Estados Unidos como principal destino de las exportaciones colombianas de manufacturas de cuero.

Según las estadísticas de Planeación Nacional, en el agregado de productos de cuero, cuero artificial y

derivados, Estados Unidos sigue siendo nuestro principal mercado, pero su participación disminuyó del 75.5% en 1990 al 51.7% en 1994. Entre tanto, Venezuela, que demandaba tan sólo el 4.2% de los productos colombianos en las agrupaciones señaladas, aumentó su participación al 26% en 1994. Este desplazamiento se ha hecho más visible en el caso particular de los artículos de cuero, agrupación en la cual Venezuela se ha convertido en nuestro principal destino, con más del 40% del total exportado.

Este repliegue obligado de las exportaciones colombianas del sector de manufacturas de cuero le ha planteado a sus empresarios la urgencia de trabajar simultáneamente en varios frentes, no sólo para enfrentar las dificultades de la actual coyuntura, sino además para salir airosos de los retos que le están señalando los competidores en el mercado internacional.

De acuerdo con los análisis de Asocueros, se ha notado en los últimos dos años el esfuerzo de los empresarios por mejorar sus niveles de productividad, especialmente por parte de aquellos que más han senti

do el "agua al cuello". Sin embargo, este esfuerzo ha estado orientado más bien a estrategias de corto plazo, tales como el aumento de la eficiencia en planta, la reducción de algunos costos operativos, y el recorte del presupuesto de inversión en actividades como la investigación y la participación en ferias nacionales e internacionales, que son las que primero resultan sacrificadas en épocas dificiles.

Por su parte, el gremio hace grandes esfuerzos para resolver los problemas de coyuntura, mediante un convenio con el Fogafin, para facilitar el acceso al crédito de sus afiliados, en momentos en que el IFI no parece mostrar mayor voluntad para resolver en forma eficiente las urgencias de éste y otros sectores de la pequeña y mediana industria.

Pero tal vez lo más destacado es que el de los cueros es uno de los pocos sectores que ha puesto en práctica algunas de las recomendaciones del estudio Monitor de competitividad de la economía colombiana, con el propósito de ir más allá de las angustias del momento.

Es así como desde hace dos años Asocueros viene ejecutando un convenio con el SENA orientado a suplir los vacíos que en la actualidad presenta el sector en materia de personal administrativo y operarios calificados. De igual manera, se ha recibido la visita de expertos italianos para adelantar cursos de capacitación en áreas relacionadas con el diseño y las nuevas técnicas de producción.

Las complejas circunstancias por las que atraviesa el sector se han convertido en un importante estímulo para identificar los problemas del presente y buscar soluciones con una visión de futuro. Esto significa, en la práctica, el diseño de una nueva estrategia de posicionamiento internacional, con base en la diferenciación de producto y el avance hacia los segmentos más sofisticados del mercado.
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