| 3/1/1994 12:00:00 AM

Las playas de Bogotá

El más importante polo turístico del centro del país vuela en valorización y sobran tierras dónde construir.

Un estudio de mercado adelantado recientemente por firmas privadas para constructores de la región turística que cubre La Mesa, Anapoima, Tocaima, Girardot, Melgar, Ricaurte y Chinauta, concluyó que la zona requiere 100.000 nuevas unidades habitacionales turísticas o lo que se llama segunda o tercera vivienda. La demanda está principalmente jalonada por habitantes de Bogotá que quieren tener dónde pasar dos o tres días de cada semana.

De esas 100.000 necesidades, actualmente apenas existe una oferta para cubrir entre 8.000 y 10.000 unidades, incluyendo grandes proyectos que iniciaron actividades y que se desarrollarán durante los próximos cinco o diez años. Para la clase alta hay un potencial de 30.000 unidades, pero apenas se están construyendo 3.000. Otras 30.000 serían demandadas para la clase media y las restantes para clase baja. Precisamente esa disparidad entre demanda y oferta es la que ha logrado que la rentabilidad de la zona sea de las mejores del país. En la mayoría de las construcciones, en cosa de dos o tres años, la inversión se da el lujo de lograr valorizaciones entre el 200 y el 1.000 por ciento.

Se trata ni más ni menos de la zona conocida como las playas de Bogotá, que a máximo dos horas de la capital brindan condominios uno A, pasando por resorts y hoteles, hasta centros vacacionales de combate para todos los gustos. Esas cifras, sin duda, resaltan la importancia del más grande polo turístico del centro del país. Un circuito que fácilmente contiene unas 20.000 piscinas. Para medir un poco la magnitud de los intereses turísticos que allí se mueven, hay que tener en cuenta que la construcción de una piscina promedio es de $20 millones. Eso arroja una inversión de $400.000 millones sembrada en toda esta zona.

Gran parte de los más de seis millones de habitantes de la capital de Colombia anhela que llegue el viernes para tomar cualquiera de las tres vías que llevan a tierra caliente: la que pasa por Fusagasugá y Melgar, una excelente carretera; la de La Mesa, Tocaima y Anapoima, también muy buena; y la otra, que no es lo mejor, por Tocaima y El Colegio. Una región estratégicamente situada entre Cundinamarca, Huila y Tolima. Pero el transporte aéreo también está de moda. Aires vuela diariamente hasta Girardot, mientras el renacer del tren también se está convirtiendo en un gran vehículo de conexión con el circuito turístico que está compuesto por La Mesa, El Colegio, Viotá, Anapoima, Apulo, Tocaima, Girardot, Ricaurte, Carmen de Apicalá, Nilo, San Juan de Dios, Melgar, Chinauta, Fusagasugá y Silvania.

Sin duda el sitio "in" en estos momentos es Girardot y alrededores. Situado a la margen derecha del río Magdalena, 198 metros sobre el nivel del mar, con 27 grados centígrados y a dos horas de Bogotá, vive los procesos de valorización más grandes del circuito y es objeto de los más variados proyectos de urbanización.

En El Peñón de Girardot está ubicada la finca raíz más costosa de Colombia. Allí se encuentran casas desde $150 millones hasta los $2.000 millones (casi tres millones de dólares).

Hace unos diez años sus precios sólo estaban al alcance de muy grandes fortunas legales o de los "dineros calientes", pero las cosas cambiaron. Y lo cierto es que en la nueva Colombia hay nuevas fortunas que pueden darse el lujo de El Peñón, en donde viven personalidades como el gobernador de Cundinamarca, los generales Yanine, el general Manuel Salinas, los Chaparro de Jeans and Jackets, los Gracia de Jenos Pizza, por citar algunos.

Allí hay un grupo de construcciones realizadas por el llamado Grupo Duque, que incluye Lagos del Peñón, El Peñón Inn, Hotel El Peñón, Condominio Lagomar El Peñón y El Peñón Golf Club. A su lado, Inversiones Puerto de la Cruz (capital colombovenezolano) está promoviendo uno de los proyectos más ambiciosos de toda la región: La Mansión del Peñón. Para sus constructores ha sido como ubicarse al lado de Unicentro. En una extensión de 250 hectáreas habrá un conjunto compuesto por 2.000 apartamentos (en 21 edificios), 550 lotes para mansiones, un campo de golf en 55 hectáreas construido y diseñado por Mark Mahannah Company e inscrito ante la PGA, sede social de 1.000 metros cuadrados, un hotel de cinco estrellas y 300 habitaciones que será manejado por la Howard Johnson, 100.000 especies de árboles. un lago para esquí en 55 hectáreas (inscrito ante la Federación Internacional de Esquí), 15 canchas para tenis con iluminación artificial y un pequeño estadio, llamado por sus promotores como "mini Wimbledon" y con capacidad para unos 10.000 espectadores.

Es un condominio a nivel internacional que cuenta con helipuerto, centro comercial, iglesia, cine-bar, parque estilo Rodeolandia, centro de equitación y pesebreras. "Será la primera oportunidad en muchos años en que Colombia podrá tener competencia deportiva del más alto nivel. Vendrán los golfistas, tenistas y esquiadores más famosos del mundo", advierte Humberto Vallejo, gerente comercial de Inversiones Puerto de la Cruz.

Esa sociedad es propiedad en un 65 por ciento a inversionistas venezolanos de Puerto de de la Cruz Corporation. Construyeron casi la mitad de ese balneario turístico venezolano, estilo Miami, y son accionistas del Banco Capital de Venezuela de Industrias Van Dame (hacen barcos, tanques blindados y estructuras metálicas para puentes). Los accionistas colombianos son constructores que recientemente lanzaron La Mansión de Santa Marta y San Andrés, han edificado 380 casas en Ibagué, 1.200 en Villavicencio, 15 edificios en Bogotá y han sido contratistas de los aeropuertos de Bogotá y el de Santa Marta. Los apartamentos de 100 m2 que valían en octubre $62 millones hoy cuestan $74 millones; los town houses de 182 m2 que eran de $118 millones hoy valen $140 millones; lotes con vista al lago cuestan $26 millones; las suites de 50 m2 $39.6 millones y las acciones de los clubes de golf $7.2 millones; de esquí $3.6 millones y de tenis $2.4 millones.

Pero así como llegan nuevos inversionistas, también los Duque se siguen moviendo. Enseguida, en Lagos del Peñón, ofrecen un condominio de lotes que cuenta con tres sedes complementarias para sus habitantes: una náutica, lago de 16 hectáreas para deportes náuticos, piscina, bar, restaurante, muelle, tres terrazas, sede para fiestas. Una sede deportiva con siete canchas de tenis, tres de squash, una de racquetball, un lago más pequeño para bicicleta náutica y una sede hípica. Cuenta con centro comercial, que incluye un banco y una joyería. De 178 lotes que había en venta hoy quedan 45. A partir del pasado primero de febrero vale $60.000 el metro cuadrado en lote cerca a la vía y junto al lago.

El Hotel Condominio El Peñón vende suites que valen $160.5 millones por 107 m2, $124.5 millones por 83 m2 y 584.8 millones por 53 m2. En dos bloques hay 6 suites máster, 18 júnior y 61 sencillas. Y en el Condominio Campestre, el Conjunto Los Cristales 2, ofrece apartamentos de 642 m2, con terraza semicubierta, a $390 millones. Para completar todo este desarrollo se construye actualmente la Clínica El Peñón, de propiedad de Carlos Leal, uno de los dueños de la Clínica del Bosque.

Más cerca de Girardot acaba de lanzarse Villa Pozo Azul, conjuntos campestres complementados por un campo de golf de 18 hoyos; club de equitación con 20 pesebreras; club náutico con muelle, jet sky; club raquetas con 24 canchas de tenis; seis de paddle tenis, dos de squash y una de racquet; club de pesca; club de juegos y club para aeróbicos. Allí hay lotes de 1.370 m2, que incluida la casa y la acción valen $116.4 millones.

Muy cerca de allí se ha congregado un conjunto de residencias campestres y condominios que ha obtenido valorizaciones de hasta el 250% en los últimos dos años. Se trata de Bello Horizonte, Volver a Vivir, Mi Futuro y La Zarzuela, construidos por sociedades inversionistas que jalonaron el área urbana de Girardot unos dos kilómetros hacia Tocaima. En La Zarzuela hay apartamentos entre $55 millones y $80 millones o en la segunda etapa de Volver a Vivir entre $50 millones y $55 millones. En Bello Horizonte hay casas de unos $35 millones para entrega en julio de 1994.

Pero saliendo de Girardot hacia Melgar, más específicamente en Ricaurte, hay una fiebre de actividad constructora sin precedentes. Algo que va a impulsar en forma grande la zona es el acueducto privado que ha comenzado a construirse y que cubrirá a 10.000 familias del sitio. Desde hace unos dos años avanza San Mareos, a cinco minutos de Girardot, sobre una extensión de 260 hectáreas. Un poblado colonial con sedes sociales y deportivas múltiples, con villas privadas de unos 140m2 a $80 millones promedio, villas de tiempo compartido de $13.5 millones una semana en alta temporada o de $8 millones en baja, vivienda campestre en terrenos desde 500 m2 que valían $7 millones hace año y medio y hoy valen $25 millones, edificio con 44 apartamentos (el de 39 m2 $26 millones y los grandes de $96 millones); 116 suites en el Meliá San Carlos que valen a $93 millones y garantizan un ingreso mensual de $2.5 millones.

Muy cerca, otro proyecto, La Ramada Estación, de Propav, vende 81 lotes con todos los servicios y cinco hectáreas de bosque. Sede social, kiosco, piscinas dos canchas de tenis, una de squash y ruta deportiva dentro del bosque. Cuesta $26.000 el metro cuadrado. Los lotes tienen un área de mil metros cuadrados en adelante. Otro conjunto muy avanzado, a cinco kilómetros de Girardot, es el Condominio Capriatto, de R.V. Inmobiliaria, con 87 casas (tres tipos elegibles), vías pavimentadas, tres piscinas, bar acuático, dos canchas de tenis, sede social, parque recreacional, entre otras ventajas. Una casa de 420 m2 vale $62.6 millones. Si quiere piscina, kiosco, jacuzzi y bar acuático, súmele $15.9 millones más.

El Club Puerto Peñalisa es sin duda uno de los más elegantes proyectos del sector. Una casalote de unos 1.800 m2 se acerca a los $140 millones. Sazonará la valorización de la región turística, la variante para tráfico pesado, con un puente sobre el río Magdalena, que pasa de largo por Carmen de Apicalá y da acceso a una vía que va a salir adelante de Flandes y el resto del Tolima. Además de dar acceso a gran cantidad de tierras hasta ahora vírgenes al proceso colonizador de los capitalinos, señalará un nuevo polo de desarrollo. En Carmen de Apicalá el centro de esquí náutico Chicalá es el gran atractivo y existen algunas urbanizaciones con casas quintas. La variante se encargará de librar a Girardot del paso de transporte pesado que atraviesa a Cundinamarca, vía Tolima o viceversa, lo que sin duda otorgará más tranquilidad a la zona.

Luego viene Melgar, una ciudad que se debe al general Rojas Pinilla, quien abrió la carretera hasta allí, lo que hizo que se desarrollaran las primeras quintas de bogotanos y se construyera el primer gran hotel, el Guadaira, a mediados de los 50. Melgar tiene el récord mundial de número de piscinas en una misma zona: 4.800. Es el sitio preferido por el llamado "turismo social". Durante alguna época no tuvo mayor progreso pero la llegada del centro vacacional de Cafam a su área urbana se encargó de revivirlo para siempre. "Le permitió a muchos colombianos tener vacaciones con dignidad y habitaciones decentes", asegura el experto inmobiliario Otto Luis Nassar, uno de los mejores conocedores de la zona.

Cafam de Melgar se inició en 1968 en un área de 52 fanegadas, adquirida por $409.000. Desde 1985 cuenta con 312 casas, 61 habitaciones en el hotel, 90 minicasetas y tiene una infraestructura tal que puede atender simultáneamente a 3.739 usuarios. Mientras en 1969 recibió a 578 familias compuestas por 3.732 personas, durante 1992 acudieron allí 27.537 familias compuestas por 295.615 personas (66% de la categoría de menores salarios y 34% de altos salarios). Desde su inauguración hasta 1992 habían visitado el Centro Vacacional de Cafam 5.523.904 personas.

Eso demuestra su importancia en el circuito. La demanda por vivienda campestre en este solo lugar es de 8.000 unidades y apenas hay oferta para 2.500. Un proyecto nuevo, a la salida de Melgar, es el de 33 apartamentos Monterrey Melgar, de Espinosa Fenwarth, dos alcobas, 78 m2, cuatro piscinas y cancha de tenis. El primer piso cuesta $39.5 millones, los segundos y terceros $40.7 millones.

Dos kilómetros más allá o más acá-, a hora y media de Bogotá, está La Sierra Gran Resort en cinco conjuntos: club campestre (1.000 acciones), condominio de lotes de terreno, villas turísticas para tiempo compartido, apartamentos y el Hotel La Sierra Resort. Todo en un terreno de 70 hectáreas. El condominio estará distribuido en seis grandes sectores con tres modelos distintos posibles de construcción de casas en cada uno de ellos. Dispone de 300 lotes para el condominio (de 750 m2 hasta 2.300 m2).

El Club Campestre La Sierra estará situado sobre 7.8 hectáreas. Se construirán tres torres con 70 apartamentos, de dos y tres alcobas. El hotel La Sierra Resort contará con 150 habitaciones. El proyecto es adelantado por una sociedad del Grupo Servientrega, que habla de una valorización promedio de las acciones del club de 1.854% en cuatro años. Una acción del club valía en octubre pasado $4.380.000 y al terminarse su construcción, en diciembre de 1997, tendrá un valor de $85.600.000. En el condominio la valorización puede ser del 750%, pues un lote costaba en octubre pasado $50 millones y al finalizar 1997 estará en $620 millones.

En Chinauta, a 15 kilómetros de Fusagasugá, el Chinauta Resort de Colombian Hotels reimpulsó la zona, un buen sitio ahora bien valorizado en el que se destacan quintas de todas las calidades. Mientras, en Silvania y Fusa, El Bosque y sus alrededores generan nuevas expectativas. Aunque se trata de un clima medio, tiene gran atractivo por su vegetación y las plantas ornamentales. Fusagasuga es un gran centro de acopio y eran famosas las quintas de Olaya Herrera y el Hotel Catama que concentró a los alemanes que llegaron durante la Segunda Guerra Mundial. Luego llegaron los Ospina Pérez.

Por la vía a Anapoima está La Mesa, que con 22 grados centígrados y a 69 kilómetros de Bogotá es un veraneadero tranquilo y barato. Sin embargo por ahora no tiene quién lo oriente. Más allá, Apulo es señalado por los expertos, entre ellos Otto Luis Nassar, como el futuro polo de desarrollo. A principios de siglo, hasta antes de los 40 era de gran aceptación e incluso tuvo un famoso casino y un hotel reconocido. Había nacido a finales del siglo pasado como una estación del ferrocarril y se desarrolló cuando en 1908 el general Rafael Reyes ordenó construir un hotel.

Anapoima es el sitio "in" para los clubes. Con 25 grados de agradable temperatura y 118 kilómetros cuadrados, es el sitio visitado por los clásicos cachacos, como por ejemplo los Santos de El Tiempo. En el Anapoima Club Campestre la acción vale $14 millones y en el nuevo Mesa de Yeguas Country Club un lote de 3.000 m2 vale unos $70 millones. Son famosas las casas quintas y condominios valorizados en forma impresionante en los últimos tres años.

Una cifra que da una idea de lo que pasa allí con la finca raíz es que en 1977, según datos del Instituto Geográfico Agustín Codazzi, los 454 predios urbanos registrados tenían un avalúo catastral de $24 millones en conjunto, mientras los rurales, también registrados, apenas $126 millones. Con uno solo de los predios de Mesa de Yeguas se hubiera comprado el pueblo hace 17 años. Pero lo más cierto, abandonando la anécdota, es que el circuito turístico está que vuela y todavía hay mucho dónde construir.
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