| 11/1/1994 12:00:00 AM

La espera más desesperada

La infertilidad causa serios problemas entre las parejas. La vida se convierte en una búsqueda permanente, con resultados frustrantes.

La sala de espera de la clínica está llena de parejas ansiosas, agarradas de la mano y conversando para tratar de calmar sus tensiones. Esperan una cita con alguien que podría cambiar sus vidas, alguien que podría hacer realidad su sueño de tener un hijo propio.

Hay una docena de mujeres y hombres esperando inyecciones, sono gramas, extracciones, drogas, tratamientos. Mujeres y hombres desesperados por recibir ayuda médica cuando la naturaleza no obra. Las paredes están forradas con fotos de bebés concebidos con ayuda de la clínica. A la entrada se encuentra una lista de los embarazos exitosos de ese mes. Es una muestra impactante, como cuando una compañía exhibe sus mejores productos.

En los consultorios, las paredes están cubiertas de diplomas que confirman la asistencia de los médicos a todos los seminarios y convenciones acerca de la esterilidad que se hayan dictado en los últimos diez años, o por lo menos así parece. Este no es un proceso casual, en el que decide la suerte. En esta clínica, el tener un bebé se convierte en un experimento científico, todo con técnicas muy científicas.

El proceso para tratar la esterilidad requiere tiempo, paciencia, disciplina y dinero. Y una gran dosis de esperanza. Exámenes de sangre, medicinas, inyecciones, tomarse la temperatura cada mañana, tener relaciones sexuales en el momento preciso. No hay nada romántico en tener un bebé para éstas parejas. Se habla en la televisión, en las revistas y en la radio acerca de los problemas biológicos. De lo que pocas parejas hablan es del estrés existente en un matrimonio cuando la infecundidad está presente.

Anteriormente, las parejas que no podían tener hijos decidían adoptarlos, o simplemente aceptaban su suerte sin expresar nada, asumiendo siempre que era culpa de la mujer, y . hasta pensando que era una forma de castigo por pecados cometidos en el pasado.

Hoy en día, los estudios médicos han demostrado que una de cada seis parejas encuentra problemas al tratar de concebir. Sólo el 40% de los casos analizados muestra que el problema está únicamente en la mujer, el 40% en el hombre, y en el 20% de los casos o no se establece la causa, o ambos tienen problemas físicos.

La regla empírica es que si después de un año sin utilizar métodos anticonceptivos y de tratar de quedar embarazada no ocurre nada, llegó el momento de buscar ayuda profesional.

Primero el doctor hará un examen físico completo a la pareja y comenzará a analizar dónde puede estar el problema. Probablemente será necesario que el hombre deje una muestra de semen y que la mujer se haga exámenes de sangre y un examen interno.



TRATAMIENTO



Bogotá tiene uno de los centros más avanzados para tratar de investigar la esterilidad en el mundo. Cecolfes, Centro Colombiano de Fertilidad y Esterilidad, fue fundado en 1978 por el doctor Elkin Lucena. Cuando la mayoría de los otros médicos buscaban propagar el control

de la natalidad, el doctor Lucena estaba tratando un número cada vez mayor de parejas que querían tener hijos y no podían hacerlo.

En 1988, Lucena comenzó a hacer fertilización in vitro y un año después nació el primer "bebé probeta" de América Latina. Desde ese entonces, han nacido casi 500 bebés por medio del proceso in vitro y más de 3.000 por medio de otros procesos de fertilización.

Los tratamientos varían dependiendo del tipo de problema que cause la infertilidad.

Cuando el problema está en el hombre, en el 10% de los casos el problema es grave, es decir, o no tiene semen o éste es muy débil o inmóvil, o simplemente insuficiente para concebir normalmente. ¿Por qué ocurre esto? Un golpe cuando niño pudo haber producido un trauma severo en los testículos, mismo que puede producirse por el exceso de alcohol, tabaco o droga. Frecuentemente la causa se atribuye a infecciones, especialmente venéreas. La historia que circuló hace algunos años de que usar ropa interior demasiado apretada podría causar esterilidad, es rechazada por el ginecólogo de la clínica, Juan Carlos Mendoza, quien la considera ridícula.

Con un tratamiento radicalmente nuevo, inventado hace sólo dos años en Bélgica, el problema de la esterilidad masculina puede ser superado por medio de un proceso digno de una película de ciencia ficción. Mientras que en la forma tradicional se necesitan de 20 a 40 millones de espermatozoides para dejar embarazada a la pareja, con la técnica nueva todo lo que se necesita es un solo espermatozoide. Este se puede sacar directamente de los testículos, obviando así el problema de una vasectomía.

Esta técnica se llama ICSI e implica remover un óvulo del ovario de la mujer y colocarlo en una placa de laboratorio, tomar un espermatozoide por la cola y, utilizando un microscopio extremadamente poderoso, guiar el espermatozoide hacia el óvulo, con lo que el técnico hace la mayor parte del trabajo de aquel Si el óvulo y el espermatozoide logran fertilizarse y comienzan a dividirse, el óvulo es trasplantado al útero de la mujer, el cual ha sido preparado para el trasplante con un tratamiento por medio de drogas para hacerlo más receptivo. Cecolfes comenzó esta práctica en junio de 1994 y ya tuvo su primer éxito con este tratamiento.

Cuando el problema radica en el esposo, la presión en el hogar y fuera de él es intensa. "Mi esposa está brava porque yo no puedo hacer lo que todo marido puede hacer, y esto es darle un bebé a su mujer", dice Rafael. "Y en el trabajo me molestan, me preguntan si yo estoy seguro de estar haciéndolo como es. Mi madre quiere saber cuándo va a ser abuela. Pienso en esto todo el tiempo".

Las parejas que tienen hijos no tienen idea del estrés y la presión que sufren quienes no han podido concebir. Para ambos "esto comienza a consumir su vida", dice la señora A, quien tiene las trompas de falopio bloqueadas y pidió no ser identificada. "Primero uno piensa que es algo que uno hizo en el pasado y que ahora lo está pagando. Tal vez tuve demasiados novios antes de casarme, o algo por el estilo. Luego resulta que es tejido cicatrizado de una operación menor que me hicieron hace 14 años. El médico no tuvo mucho cuidado y ahora mis posibilidades de tener hijos son muy pocas. He hecho todo lo posible, desde tomar drogas hasta practicarme una laparoscopia, para tratar de destapar las trompas pero, después de tres años de esto, me estoy cansando de tantos médicos y exámenes y agujas. Y mi esposo se está aburriendo de tener que pagar todo esto".

El proceso mejor conocido para tratar problemas de infertilidad en las mujeres es el de la fertilización invitro. La primera vez que tuvo éxito fue en Inglaterra en 1978 (¿recuerda el escándalo que hubo porque el bebé Louise iba a ser la primera de una generación de niños que iban a nacer con este método y que sufriría problemas sicológicos porque sus padres no la concibieron de una manera "normal?"). Se estima que más de 15.000 niños han nacido por medio de un trasplante invitro en el mundo, y en Colombia, más de 500.

El procedimiento normalmente es el siguiente: a la mujer se le da una serie de hormonas para estimular a los ovarios a que produzcan óvulos. La no ovulación es una de las principales razones por las cuales una mujer no concibe. Cuando los remedios solos no solucionan el problema, el médico hace una 141 laparoscopia, insertando un pequeño instrumento que es un telescopio a través de una pequeña cortada en el ombligo para chequear visualmente las trompas de Falopio. Si las encuentra bloqueadas debido a una enfermedad o herida anterior, y no se pueden abrir por medio de cirugía, el siguiente paso es invitro.

Se le administra otra serie de hormonas potentes para estimular la producción de óvulos. Algunas, como pergonal o clomifeno, pueden causar cambios abruptos en los estados de ánimo de la mujer. Si se le añade el estrés de tratar de quedar embarazada, tendremos una mezcla que aumenta la presión en el matrimonio. Los médicos no pueden garantizar qué en el futuro alta dosis de hormonas no cause cáncer, pero por el momento no existe evidencia de esto.

Los exámenes de sangre y sono gramas determinan cuándo el ovario está listo para dar un óvulo. Por medio de un proceso quirúrgico, se extraen uno o más óvulos, se colocan en una placa de laboratorio, se mezclan con el semen de un hombre y se dejan para que libremente traten lo mejor posible de fertilizar el huevo. Si el óvulo y el semen se fertilizan y comienzan a dividirse, el óvulo u óvulos se trasplantan al útero de la mujer, el cual ha sido preparado con droga para que cree un ambiente más propicio.

"Es un proceso agotador", dice la señora B., quien lleva ocho años tratando de tener un hijo. "Tantas drogas, tantas inyecciones, tantos exámenes. Hay semanas en las cuales veo más a mi médico que a mi marido. Antes, hacíamos el amor todo el tiempo. Ahora, nos limitamos a hacerlo en los períodos del mes en que puedo quedar embarazada, o guardamos nuestro energía para las visitas al laboratorio".

¿Cuál es el promedio del éxito para la fertilización invitro? Según el doctor Mendoza, se acerca al 20%, es decir, una de cada cinco parejas que buscan el embarazo, tendrán un parto exitoso debido a sus esfuerzos de cada mes. Antes de que usted piense que ese promedio es bajo, considere que la pareja normal que busca el embarazo en cualquier mes, tendrá éxito del 20 al 25% de las veces. Es equivocado pensar que el 100% de las parejas que quieran quedar en embarazo logren hacerlo cada mes. `

Una vez la mujer queda embarazada, se traslada a otro consultorio.. El doctor Mendoza dice que no es bueno para una paciente ver que otra mujer que comenzó el tratamiento al mismo tiempo que ella, quede embarazada antes que ella. "Yo nunca había mirado a los hijos de los demás como los miro ahora", dice la señora B. "Ahora veo una pobre mujer pidiendo limosna con tres o cuatro niños y le pregunto a mi Dios por qué ella tiene tantos y yo no puedo tener ni uno".

El costo de tratar de arreglar lo que la naturaleza hace naturalmente en la mayoría de la gente, normalmente no es importante para las parejas que harían cualquier cosa por tener un hijo. En Cecolfes, a los posibles pacientes se les da una larga lista de costos, aunque sean aproximados, porque algunos pacientes pueden requerir más exámenes o tratamientos con drogas que otros. Invitro, para un ciclo, cuesta alrededor de $1'500.000, y el proceso ICSI para tratar la esterilidad masculina, que es más difícil, cuesta alrededor de 1'700.000.

El costo es notablemente más bajo que en los Estados Unidos, donde el proceso invitro cuesta más de US$6.200 (más de 5 millones de pesos) por ciclo, pudiendo subir a US$10:000 en algunos hospitales o clínicas muy conocidos. Aunque los hospitales en Estados Unidos cambian mucho más, el índice de éxito en Colombia es igual, si no más alto. De los Estados Unidos han estado viniendo parejas a Colombia para hacerse el tratamiento.

Cecolfes trata de mantener bajos los costos. "La gente no paga esa cantidad de dinero aquí para tener un bebé", dice el doctor Mendoza. "Entonces tratamos de mantenerlo lo más económico posible. Encontramos que podemos eliminar algunos pasos innecesarios en el proceso con el mismo índice de éxito".

E1 centro también maneja donaciones anónimas de semen. Después de revisar la historia médica del donante, se le hace pasar a un cuarto con revistas Playboy y películas clasificadas XXX, para que haga su contribución. Al semen se le hace un examen de SIDA antes de congelarlo para ser utilizado más adelante. Al donante se le garantiza completa reserva. Nunca sabrá quién va a recibir el semen, ni la mujer va a saber quién lo donó.

El doctor Lucena no hace juicios acerca de quién debe tener un bebé. A veces llegan madres solteras a su consultorio que quieren recibir semen donado para evitarse el problema de tener que saber alguna vez quién es el padre.

Las mujeres también han estado donando óvulos a las que no tienen ovarios o que tienen otros defectos. Recientemente, en el centro hubo un caso de una mujer que llevaba 20 años tratando sin éxito de tener un hijo. "Imagínese", dice el doctor Lucena, "que hace unos meses tuvo mellizos". La mujer tenía 53 años.

Lo que las parejas tienen en cantidades es esperanza, y es la esperanza lo que las mantiene regresando una y otra vez, a pesar del costo, del dolor físico, de las desilusiones. Dice la señora B: "Solamente las parejas que han tenido este problema pueden entender. Es un vacío que nada puede llenar".
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