| 11/1/1997 12:00:00 AM

La especulación al ataque

El efecto del desplome en las bolsas de valores del mundo en Colombia, antes que sobre los mercados bursátiles, podría sentirse en el mercado cambiario.

La caída de la Bolsa de Nueva York en la última semana de octubre y el derrumbe de las bolsas de valores del resto del mundo, aunque se produjeron simultáneamente, podrían tener una relación menos estrecha que la sugerida por muchos analistas. Una razón clara de esto es que mientras la Bolsa de Nueva York se recuperó al día siguiente de la caída, las bolsas de los países asiáticos se mantienen y podrían seguir deprimidas.



Las bolsas en el mundo entero habían crecido a tal punto en los últimos años que los mercados ya empezaban a sentirse nerviosos frente a la posibilidad de una caída. En los últimos diez años, desde el desplome de octubre de 1987, el crecimiento de la Bolsa de Nueva York había sido astronómico. En este caso específico el mercado estaba esperando una corrección. El aumento de los precios de las acciones en Wall Street a partir de 1994, que había convertido a muchos inversionistas en ricos, así fuese en el papel, se sustentaba no en las utilidades pasadas de las empresas estadounidenses sino en los rendimientos esperados hacia el futuro. Los precios estaban inflados y podrían ajustarse en cualquier momento. Los inversionistas le estaban apostando a un mercado en alza con la seguridad de que podrían salirse a tiempo. antes de que se produjera la caída.



La carrera loca del Dow Jones



Hace un año, cuando el Dow Jones superó los 6.000 puntos, nadie podía creerlo. El índice sin embargo siguió creciendo hasta superar los 8.000 puntos en agosto y cuando todos se preparaban para que sobrepasara los 10.000 puntos en 1998, la Bolsa cayó 554 puntos el lunes 27 octubre, una caída histórica para un solo día. La razón inmediata podría ser bastante baladí: el contagio del nerviosismo en otros mercados. Al día siguiente, la Bolsa abrió a la baja dominada todavía por el pánico pero a lo largo del día se fue recuperando, a medida que los inversionistas recobraban su confianza en la solidez de la economía de Estados Unidos. A esto contribuyeron las declaraciones de la Casa Blanca, en las que reiteraba la solidez de las condiciones del boom que estaba atravesando la economía y lo irracional que resultaba lo que estaba sucediendo en la Bolsa. El segundo día el Dow Jones cerró en alza.



Las otras bolsas



Al mismo tiempo que se producía el desplome del Dow Jones se caían las bolsas del resto del mundo pero no como reacción a lo que estaba pasando en Nueva York, sino más bien como consecuencia de la caída de la Bolsa de Honk Kong. Esta se sumó a la cadena de derrumbes de las bolsas de los países asiáticos en las semanas anteriores, Tailandia, Indonesia y Malasia. La causa, la insistencia de las autoridades de Honk Kong por mantener la paridad cambiaria al tiempo que subían las tasas de interés. Los movimientos de la Bolsa de Honk Kong se transmitieron al resto de las bolsas del mundo, entre las cuales las más afectadas en Latinoamérica fueron las de México y Brasil. Algo similar, aunque en sentido contrario sucedió durante la crisis de México. En esa oportunidad, las bolsas más afectadas fueron precisamente las de los países asiáticos.



¿Qué se puede esperar?



Aunque es probable que lo sucedido en la Bolsa de Nueva York haya estado poco relacionado con los movimientos de las bolsas en el resto del mundo, la desconfianza frente a las perspectivas económicas de los países emergentes sí tiene una incidencia importante sobre el futuro. Todo parece indicar que los fondos institucionales que manejan millonarios portafolios perdieron la confianza en las economías del sudeste asiático y decidieron salirse de estos mercados causando grandes desequilibrios que rápidamente llevaron a devaluaciones masivas en estos países. La magnitud y duración de los efectos sobre el resto de mercados emergentes depende mucho de las condiciones macroeconómicas de estos países y de la percepción de los inversionistas sobre el futuro de estas economías.



La Bolsa de Nueva York



El día siguiente al desplome, el Dow Jones se recuperó aunque sin llegar al nivel del día anterior ni de los últimos meses. Es posible que se haya corregido la burbuja de la que tanto se había hablado y que el mercado se quede en este nivel. Sin embargo, la solidez de la economía de Estados Unidos cuando se ha perdido la confianza en el resto de economías del mundo puede llevar a que los fondos que tienen ingentes recursos para colocar se pasen al mercado de Nueva York en busca de una mayor seguridad. Esto daría espacio para que el Dow Jones volviera a retomar su curso anterior de crecimiento vertiginoso.



Las bolsas del resto del mundo



La cosa es diferente en las bolsas del resto del mundo. La crisis mexicana de diciembre de 1995 afectó los mercados de Argentina y Brasil, así como los de los países asiáticos. La razón, la alta dependencia que tienen estos países de los fondos institucionales, que ante la volatilidad de los mercados son más proclives a salir. En esta oportunidad, México se vio también afectado. Sin embargo, todo parece indicar que el coletazo de la Bolsa de Honk Kong pasó rápidamente. Al día siguiente la situación se había estabilizado.



Los mercados cambiarios



Claramente el retiro de los fondos institucionales de los mercados emergentes tiene implicaciones sobre los mercados cambiarios de los demás países. La magnitud de éstas depende, sin embargo, del monto de recursos invertidos. El retiro inesperado de los fondos o las restricciones de acceso a financiamiento externo forzaría a los países altamente dependientes de recursos externos a ajustarse necesariamente por el lado cambiario. Este fue el caso de México en 1995 y de Tailandia, Indonesia y Malasia recientemente. La volatilidad cambiaria de los países emergentes seguirá a la volatilidad financiera que se avecina.



Implicaciones para Colombia



De acuerdo con el análisis anterior, los movimientos de las bolsas del resto del mundo podrían tener muy poco impacto directo sobre las bolsas de valores colombianas.



En realidad, hay muy pocos canales por los cuales éstos se podrían transmitir. Por ello, para sorpresa de muchos analistas internacionales, no se prevén mayores cambios en el mercado bursátil.

La situación podría resultar bien diferente por el lado del mercado financiero, pues existen canales más claros que vinculan los mercados internos con lo que está sucediendo en el resto del mundo.



Por ejemplo, una situación mundial de desconfianza con respecto a los mercados emergentes puede dificultar la colocación de bonos colombianos en el exterior. Esto podría suceder tanto en el caso de los bonos del gobierno como de las empresas colombianas que buscan colocar sus ADR en las bolsas del exterior. Una situación de desconfianza frente al país puede llevar a que ésta sea una misión imposible. No en vano el gobierno colombiano pospuso la colocación de bonos que tenía prevista para la última semana del octubre en el mercado de Londres. Y algunas empresas que habían contado con la colocación de acciones en Nueva York durante noviembre debieron postergar su propósito.



Desde el punto de vista del mercado cambiario, los movimientos de las bolsas de los últimos días, sobre todo de aquellas que llevaron a devaluaciones masivas, pueden generar ataques especulativos contra la banda cambiaria, en un momento en que la tasa de cambio se encuentra prácticamente en el techo de la banda. Por una parte, pueden llevar a que, frente al temor de una devaluación, los fondos externos busquen salirse del país liquidando sus inversiones y presionando el mercado cambiario. También puede hacer que las multinacionales que tienen aún recursos por girar al exterior adelanten los giros, reforzando la presión sobre la tasa de cambio. Estas son situaciones que, dado el alto nivel de reservas con que cuenta el país, fácilmente pueden ser controladas por el Banco de la República. No debe olvidarse, sin embargo, que la defensa de la banda por parte del Banco tiene un efecto contraccionista que se traduce en aumentos de las tasas de interés. Una situación similar se presentó en 1996 cuando para defender la banda cambiaria, las tasas de interés subieron hasta niveles históricamente altos.



Mirando más hacia el mediano plazo, sin embargo, los movimientos cambiarios en el resto de países podrían tener efectos negativos sobre las exportaciones colombianas. Por ejemplo, las devaluaciones recientes de los países asiáticos o una eventual devaluación en China o en algún país latinoamericano pueden llevar a un desplazamiento competitivo de los productos colombianos en los mercados americanos y europeos. Infortunadamente, la fórmula que las autoridades monetarias utilizan para calcular y monitorear la tasa de cambio real no captura este importante efecto.
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