| 3/1/1995 12:00:00 AM

La condición de ser incondicional

Querido sobrino Mamoncillo: No nos habíamos repuesto de la tembladera que iniciada en Casanare hizo de las suyas de Boyacá en los campos, antes de llegar al Eje Cafetero, cuando el embajador norteamericano, Myles Frechette, causó un verdadero terremoto al recordarnos que la cacareada lucha contra el narcotráfico tenía mucho tilín, tilín y nada de paletas, por lo cual el presidente Ernesto Samper estaba a punto de ganarse la matrícula condicional. De nada valían los esfuerzos de los más destacados miembros del gobierno para cumplir al pie de la letra los inescrutables designios de los gringos. Por ejemplo, el muy vitrinero ministro de autodefensa nacional no tuvo ningún inconveniente en bañarse con glifo zato, dejando estupefactos a unos parlamentarios franceses que lo acompañaban en el ya famoso Tour Internacional de la Amapola. El problema es que desde que al ministro le cayó el glifo zato huele raro, a tal punto que en su último viaje a Washington barry ninguno de los funcionarios de cuarto nivel que acostumbran a atender a nuestros ministros lo quiso recibir por considerarlo personaje sospechoso.

En el entretanto nuestro embajador en la meca del narco consumo se dejó venir con una metáfora digna de varios votos en 1998: "Los gringos son unos vampiros; no les gusta sino la sangre". Afortunadamente los funcionarios subalternos tanto de la embajada como del gobierno norteamericano le dieron un giro a la metáfora cuando la tradujeron al inglés. En efecto, la frase que final

mente quedó consignada en inglés fue: "The Americans are like Batman; they just love to drink `sangría"'. Mi querido sobrino, la diplomacia es milagrosa.

Menos mal que el virrey Frechette se emocionó tanto con las declaraciones de Lleras de la Riente que resolvió disfrazarse de Batman, pero con tan mala suerte que en lugar de parecerse al legendario héroe de los comics quedó igualito a un verdadero vampiro. Su aspecto era tan tenebroso que casi le produjo un infarto al ministro de la autodefensa. Después se supo a través de un casete encontrado en un basurero en las afueras de la embajada que los superiores de Frechette le dijeron terminantemente que ese disfraz solamente se lo podía poner en halloween.

Entre otras, un basuriego encontró otro casete en las afueras de la embajada gringa dirigido al "coco"

Jesse, en el cual se oye la voz de un "Gilberto" solicitándole a un tal "Juan Manuel" que el "número uno" del país le pida públicas disculpas por ciertas incomodidades que su familia sufrió en una recepción del Inter de Cali. Desde entonces el basuriego anda preguntando quién es el coco Jesse, con la esperanza de obtener una retribución, pero nadie le ha querido dar razón.

Mientras sabemos en qué termina toda esta cosa del narco acoso, paso a comentarte dos hechos adicionales, ocurridos en el último mes:

- Al Bolívar desnudo de Pereira le corcoveó el caballo. Numerosas edificaciones, sobre todo oficiales, resultaron seriamente averiadas. La ayuda del gobierno central no ha llegado. La de la OEA, tampoco. Muchos están pidiendo que sigan los terremotos pues es la única manera para acabar con las feas edificaciones de las entidades públicas, todas construidas con "serrucho" y pésimas especificaciones.

- Los reiterados anuncios del ministro de Minas y Energía, Jorge Eduardo Cock, de que no habrá racionamiento energético a corto plazo, me hicieron aumentar las existencias de velas, velillas y velones. Este ministro, a medida que pasan los días, se parece cada vez más a un gerente del Himat.

Esto es todo por hoy, querido sobrino. Pide al altísimo que té libre de encontrarte con cualquier vampiro sea o no disfrazado. Y si el altísimo no te concede esta gracia, pídele que, por lo menos, el vampiro con el cual te topes no sea gringo.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?