| 12/3/1999 12:00:00 AM

¿Importar café o abrir el mercado?

La posibilidad de que una de estas dos situaciones se presente no es despreciable, pues por primera vez en la historia cafetera del país, la producción solo alcanza para atender a los compradores externos y la Federación se quedó sin inventarios para el mercado interno. La industria nacional ha crecido, han aumentado sus requerimientos de café y es el tercer comprador de café colombiano después de Estados Unidos y Alemania. La demanda interna es de 2,2 millones de sacos, 1,5 millones en consumo interno y 700.000 sacos para materia prima de los productos de exportación. Antes, esta industria se abastecía de los subproductos del café de exportación, como la pasilla y los inventarios del FNC. Hoy, ni uno ni otro son suficientes. Para que el mercado pueda abastecerse de solo pasilla en los montos que requiere, el país debe producir 20 millones de sacos, lo cual es inconveniente. Por otro lado, en la medida en que la producción ha sido insuficiente para atender los dos mercados, el FNC ha vendido inventarios para no perder participación en el externo, lo cual escasamente ha logrado, y para atender el mercado local. Ahora, la situación es dramática para los torrefactores nacionales, pues a la reducción de los inventarios del Fondo se sumó una caída de 27% en la cosecha cafetera, disminuyendo la materia prima con que normalmente han trabajado. Las soluciones: o se importa pasilla para abastecer la industria nacional o los torrefactores locales participan en igualdad de condiciones con los compradores externos para abastecerse del café que haya disponible. La primera solución va en contra del caficultor en tanto que la segunda permitiría que el mercado fijara el precio del café, en beneficio de la calidad y por tanto del consumidor.

¡Petróleo, la gran lotería!

El retiro de 2,2 millones de barriles diarios del mercado petrolero por parte de Iraq y la proximidad del invierno llevaron el precio del barril de petróleo por encima de US$25. Para Colombia, esta es una gran noticia pues por cada dólar de aumento en el precio, el país recibe US$100 millones anuales. Esto quiere decir que si el precio se mantuviera en estos niveles durante el año entrante, al país le ingresarían unos US$1.000 millones adicionales, lo cual no estaría nada mal. La situación de precios altos se mantendrá al menos durante los primeros meses del año 2000, pues los países de la OPEP solo se van a reunir en febrero para establecer cómo va a ser el manejo de la oferta en el futuro.
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