| 5/1/1997 12:00:00 AM

Hora del cambio

Aunque los recuerdos por lo que significó la compra del primer carro siguen vivos, llegó el momento de mejorar. Poder & Dinero presenta las alternativas en el mercado para quienes piensan que es tiempo de cambiar.

El pasado fue un año estelar para los comisionistas de la bolsa de valores. Sus utilidades alcanzaron los $212.800 millones, 161% más que en 2004, y consiguieron una rentabilidad sobre el patrimonio de 31,1%, mayor que la de 22,5% de los bancos, que el 21,3% de los intermediarios de crédito y que las empresas del sector real, que anduvo por el 6,2%.

La ganancia salió en gran medida del manejo de sus inversiones de portafolio, más que de la actividad de intermediación de valores. En medio de la euforia que producen esos resultados, los comisionistas de valores tendrán que pensar en temas menos dulces, pero de más fondo para su negocio. Al parecer, este año puede marcar el comienzo de un reajuste en el sector, porque hay muchas fuerzas que lo estarían moviendo.

La mayoría de las casas de bolsa capitalizó sus utilidades, una práctica sana para anticipar meses menos felices, o para atender necesidades de inversión. Algunos tienen planes para adecuarse al programa de certificación para los corredores y el mejoramiento de los procedimientos que exige la Ley de Valores.

Otros apartaron un presupuesto para actualizar sus equipos. Entre ellos, los programas más ambiciosos son los de Interbolsa, que invertirá $13.800 millones en renovar sus equipos y programas de cómputo, y el de Suvalor, que invertirá $3.500 millones este año y $5.000 millones el próximo.

Otros más, andan en plan de expansión con estrategias muy diversas.

Expansión internacional Hasta cuando se reglamente la Ley de Valores, las casas de bolsa colombianas solo pueden vender títulos extranjeros cuando actúan como corresponsales de corredores internacionales. Así, deben poner en contacto al inversionista local con el broker de fuera y, muchas veces, pierden el cliente.

Para evitarlo, Ultrabursátiles abrió Ultralat, una filial en Miami, para mantener en casa el negocio de vender papeles internacionales a los colombianos. Ofrecerá fondos de cubrimiento, notas estructuradas y otros instrumentos que no se pueden conseguir fácilmente en Colombia. Y, con un esquema de distribuidores, espera ofrecer también esos productos en México, Argentina y Ecuador. Las conversaciones para abrir la operación mexicana podrían estar culminadas en 60 días, dice Ricardo Arango, presidente de Ultrabursátiles.

Interbolsa abrió su oficina de Panamá a finales del año pasado, con dos objetivos: ofrecer productos internacionales a los inversionistas colombianos y aprender sobre el funcionamiento del mercado de personas naturales en Centroamérica.

El aprendizaje les servirá para llegar a Guatemala, Costa Rica, Venezuela y Ecuador. El primer paso lo darán a mediados del segundo semestre con una oficina en Guatemala, le reveló a Dinero Rodrigo Jaramillo, presidente de Interbolsa. "Centroamérica es un mercado atractivo por población y producto. Ya está incursionando en la emisión de deuda pública y en la conformación de la figura de creadores de mercado, temas en los que hay buena experiencia en Colombia", añade.

Por su parte, Suvalor, que abrió Panamá en noviembre, tiene un plan distinto. Además de ofrecer productos internacionales, quiere ir tras el mercado centroamericano con Bancolombia, su banco matriz. No tendrá más oficinas, pero desde Ciudad de Panamá quiere participar en las emisiones de deuda pública y la financiación de proyectos en Centroamérica. La estrategia del banco es ofrecer los productos de todas las filiales mediante la red de la entidad. Por eso, si Bancolombia llega a Estados Unidos después de la firma de un TLC, Suvalor tendría otra ventanilla comercial en ese país.

En el otro extremo, Corredores Asociados optó por recapturar fondos de inversión del extranjero desde Bogotá sin abrir oficinas afuera. Más locales La bonanza bursátil demostró que las buenas rentabilidades sí atraen a las personas naturales colombianas. Un alto porcentaje de las transacciones de acciones el año pasado correspondió a este segmento. Para capturarlos, casi todas las firmas desempolvaron sus programas de expansión geográfica. Interbolsa acaba de abrir su oficina comercial en Barranquilla y entrará a Bucaramanga y Pereira a mediados de año.

Correval inauguró a finales del año pasado su oficina de Medellín y este año abrirá la de Barranquilla. Ultrabursátiles también abrió Cali en febrero y a finales del año espera llegar a sitios como Manizales, Bucaramanga y la Costa Atlántica. Corredores Asociados piensa abrir otra oficina en Bogotá para complementar su red que hoy está en Bucaramanga y Medellín.

El crecimiento del mercado colombiano atrajo también a tres jugadores internacionales que piensan moverse en nuevos nichos.

Global Securities, una firma en la que hay socios colombianos, que opera desde Nueva York y que maneja un libro de bonos emergentes de US$2.800 millones, compró el puesto de Pichincha Valores en Medellín. El plan para la nueva firma -Global Securities Comisionista de Bolsa- es repetir el esquema comercial que Global tiene en México, donde opera con una oficina central en el Distrito Federal y 12 sucursales en las regiones. Entonces, además de su cuartel general en Medellín, abrirá una oficina comercial en Bogotá y posteriormente quiere ver oficinas en ciudades como Neiva, Cartagena y Manizales.

Viene con la intención de usar su experiencia en el manejo de fondos de cobertura (hedge funds) y quiere modificar la regulación colombiana para que los fondos de pensiones y los demás inversionistas puedan acceder a esos instrumentos. Para facilitar esa tarea, dos de las socias de la nueva firma son profesionales del lobby: Martha Lucía Ramírez y Ángela María Orozco.

De otra parte, la casa de bolsa venezolana U21 compró el 15% de Promotora Bursátil, por una suma cercana a los $1.800 millones. Tiene un patrimonio de US$10 millones, y realiza cerca del 40% de las operaciones de bolsa en Venezuela, le dijo a Dinero Santiago Fernández, presidente ejecutivo de la firma en Caracas. Es particularmente fuerte en asesoría financiera y en venta a personas naturales y traerá su conocimiento en ese tema. Además, facilitará la compra de papeles venezolanos en Colombia. En la otra vía, los dos aprovecharán el conocimiento de los corredores de Promotora en el mercado de acciones y títulos de deuda pública para entrar en el mercado de los vecinos, que hoy es pequeño pero creciente. "Mientras que en TES ese mercado puede mover alrededor de $1 billón, el nuestro mueve $12 billones cada día", afirma Álvaro Cámaro, de Promotora.

Pero ahí no termina la entrada de extranjeros. Manuel Bulnes, de la casa de bolsa chilena LarraínVial, le dijo a Dinero que hacia el final del trimestre debe estar listo un acuerdo con un grupo colombiano para ofrecer los valores que ellos intermedian a los clientes locales y posiblemente venderán papeles colombianos a sus clientes en Santiago. Por ahora, no quieren comprar en Colombia, aunque como todo negociante, no descarta la opción en el futuro. "Estamos interesados en el país", dijo. Ven cercanías culturales y regulatorias que facilitarían la llegada al país. Los chilenos ya tienen una sucursal bien establecida fuera de su país: LarraínVial Perú.

Fusiones A pesar del buen año, el mercado tiene la sensación de que es tiempo de empezar a reducir el tamaño del sector. Si las condiciones de liquidez cambian, será más difícil hacer utilidades y cubrir costos crecientes, como los sistemas de transacción de la Bolsa y el Banco de la República.

Emilio Echavarría, presidente de Suvalor, espera que paulatinamente lleguen al país las exigencias de capital mínimo que establece el Acuerdo de Basilea, lo que también forzaría la fusión entre las compañías más pequeñas. También podría fortalecerse el esquema de banca universal, que les permitiría a los bancos hacer operaciones de corretaje de valores desde sus mesas de dinero y no por medio de filiales como lo hacen hoy.

Por eso, se tendrán que superar las barreras a la venta que hoy se generan por efecto de que la mayoría de puestos son de familias y amigos, que no están muy interesados en acomodar sus 'genios y figuras' con los de quien ha sido su competidor por años. Pero las fusiones llegarán más temprano que tarde. Después de todo, las cinco mayores firmas participan con el 53% del mercado. "Hace 5 años eran 50 firmas. En México hay 15 ó 20", señala Emilio Echavarría, para destacar que la cuenta debería seguir en franca reducción.

Pero para que lo entiendan los incrédulos, hay interés tanto de demandantes como de oferentes. "Sí", dice como un rayo, Rodrigo Jaramillo, de Interbolsa, a la pregunta de si les interesaría crecer por compras de otros puestos de bolsa. "Es una de nuestras estrategias", explica.

"Clarísimo. Es uno de nuestros intereses fundamentales", dice Álvaro Hernán Mejía, presidente de Correval, sobre una eventual alianza con un extranjero. "El know how de los bancos internacionales en estructuración de productos no se puede desarrollar internamente a corto plazo".

Por su parte, Valorem, el fondo de inversión del Grupo Santo Domingo, tiene la mira puesta en las casas de bolsa. Es un comprador duro. Ya se aproximó a dos comisionistas y finalmente se enfriaron los ánimos porque había diferencias muy amplias entre sus valoraciones y las de su contraparte. Pero si no encuentra un puesto para la venta, posiblemente opte por conformar uno.

Pero el interés no lo es todo. Mejía desmintió los rumores de una venta inmediata de Correval a Valorem, a JP Morgan, o a otro banco internacional. "No hay nada concreto. Hay conversaciones con todo el mundo, pero no hay ofertas serias", agrega. Emilio Echavarría piensa que las fusiones vendrán pero serán lentas. "En el muy corto plazo no las veo. Las firmas están felices con sus utilidades".

Sin embargo, para muchos como Álvaro Hernán Mejía, si no se negocian las fusiones ahora, se estaría perdiendo una oportunidad valiosa, cuando dan las mejores utilidades. No falta quién piensa que en un escenario de banca universal, el precio de la licencia de los puestos de bolsa bajaría dramáticamente.

Para los que se queden después del sacudón, el negocio parece bueno. Cuando finalmente se ponga a funcionar el mercado de futuros y derivados, que podría ser en 2007, se establecería un mercado que casi siempre es 3 ó 4 veces más grande que el mercado spot, dice Jaramillo. Además aumentará la posibilidad -que ya existe- de participar en los mercados de bienes agropecuarios y energía.

Para ampliar el campo de negocios, Interbolsa propondrá una reforma legal para que los puestos de bolsa puedan, como las corporaciones financieras, comprar participación en empresas del sector real. Por eso, la inversión y la creación de nuevos espacios de negocio es casi un imperativo en este momento. Los que conviertan las utilidades de 2005 en corbatas Hermès, o carteras Cartier y juntas en Miami están jugándose mal el as que les queda para no salir del mercado.
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