| 8/1/1994 12:00:00 AM

Firmas, firmas, firmas...

Entre los records del gobierno Gaviria está el de la firma de acuerdos comerciales. ¿De tanta tinta y tanto esfuerzo, qué le quedó al país?

Durante el gobierno Gaviria Colombia firmó diversos acuerdos de liberación comercial con varios países. Tantos, que el país aún no tiene claridad sobre las implicaciones que este gran número de firmas tiene sobre nuestras exportaciones. Los más importantes, fueron la integración con Venezuela, la profundización en la integración del Grupo Andino, el G3 y el acuerdo comercial con Chile.



EL GRUPO DE LOS 3



De todos los tratados, el más controvertido, sin duda, ha sido el G3. El acuerdo, cuya primera ronda de negociaciones concluyó en diciembre del año pasado, busca la creación de un mercado ampliado entre Colombia, México y Venezuela, con las obvias ventajas que ofrece un bloque en donde conviven 115 millones de personas y' con un producto bruto de US$348 mil millones.

La entrada en vigencia del mismo debería tener lugar en enero de 1995. Sin embargo, los detractores del acuerdo han acusado a los negociadores colombianos de haber actuado con excesiva ligereza, en aras de obtener una firma que bien habría podido demorarse un poco más, si este era el precio a pagar por conseguir un acuerdo más ventajoso para el país.

En resumen, el tratado contempla un programa de desgravación gradual en un período máximo de diez años para todo el universo arancelario que incluye, no obstante, un tratamiento especial para los sectores agroindustrial y automotor. Para Colombia, en particular, el tratado implica el acceso inmediato al mercado mexicano de productos de alto interés para el país, como son las confecciones, los artículos de cuero, los productos de imprenta y editoriales y algunos bienes de capital, que suman el 36% de nuestras exportaciones a México.

En lo que hace a la agricultura, la idea es que los países liberen de manera gradual la importación de productos del sector. Los principales productos colombianos que se benefician de esta medida son el café, las flores y el cacao. Los productos considerados sensibles por los países se excluyen inicialmente del esquema. Tal es el caso de la leche, el maíz, el arroz, el trigo o la soya, para Colombia. En cuanto al sector automotor, Venezuela y Colombia siguen pugnando por excluirlo indefinidamente del tratado.

Hasta ahí las cosas iban más o menos bien. El descontento del sector empresarial colombiano, y también del venezolano, surge de las reglas de origen que incluye el tratado que es en donde los mexicanos le metieron un golazo a los negociadores colombianos.

El acuerdo establece un nivel general de contenido regional del 55%, con grandes diferencias sectoriales. La discusión, hoy, se concentra en textiles y confecciones y en el sector de químicos. En lo que hace a textiles y confecciones, el acuerdo alcanzado en diciembre del año pasado, aprobó la norma de origen exigida por los mexicanos y que consistía en que aquellos textiles y confecciones a base de fibras sintéticas y artificiales deberían tener un 100% de contenido regional. Y ahí fue Troya. Porque México es productor de la totalidad de estas fibras, pero no necesariamente el productor más eficiente a nivel mundial. El sector privado colombiano encuentra, pues, altamente perjudicial el verse atado a comprar sus insumos en el mercado mexicano.

Algo similar ocurre con el sector de químicos. En virtud del acuerdo, Colombia se vería atada a adquirir de México insumos en los que este país es poco eficiente, sobre todo en antibióticos y "metionina". Frente a tal panorama, los negociadores de los tres países llegaron a un nuevo acuerdo en mayo de este año. Aunque aún queda un buen trecho por recorrer, el último acuerdo suavizó las estrictas normas de origen consagradas en el acuerdo de diciembre. Hoy por hoy, la situación es la que se resume a continuación.



Normas de origen para Textiles y químicos



- Se obtuvo un cupo recíproco con norma de origen colombo - venezolana con una duración de cinco años. Este cupo inicia en US$1 millón y culmina con US$3 millones. Se limita su concentración, al igual que en el cupo de confecciones, al 20%.

- Se estableció un Comité de Insumos Regionales que permitirá la importación de insumos de otros países cuando se compruebe que dentro de la región no se puede disponer de éstos de manera oportuna y a precios no discriminatorios:

- México ofreció una cláu- sula De Mínimis del 7%. Ello significa que el productor colombiano A puede importar de terceros países el 7% del peso total del producto.



Químicos



- La posición de México se f; suavizó y se logró la propuesta colombo - venezolana para el 50% de "los problemas pendientes. Para las .:t: partidas restantes se estableció la s creación de un Comité de Insumos.

- Existen aún problemas C por resolver, en los que deberán concentrarse las negociaciones futuras. A juicio del Ministerio de- i Comercio Exterior colombiano,

entre los aspectos' que puede considerarse aún insatisfactorios, están los siguientes: (1) el Comité de Insumos debería cobijar también el sector de confecciones y la totalidad del sector textil y no únicamente aquellos elaborados con fibras sintéticas y artificiales. Y (2) se debería incluir el mandato al Comité de Reglas de Origen para que, después de que se terminen los cupos, se desarrollen reglas nuevas que resuelvan posibles problemas de suministro de la región.



INTEGRACIÓN CON VENEZUELA



Con Venezuela, el acuerdo de libre comercio entró en vigor en febrero de 1992. A partir de esta fecha todos los bienes que se comercian entre los dos países tienen cero arancel. Este fue el primer gran paso en un proceso de integración que es, no obstante, más ambicioso.

Los dos países, en efecto, aspiran a consolidar una unión aduanera y en este camino también se han dado grandes avances. A diferencia de la zona de libre comercio, la Unión Aduanera establece un arancel externo común; lo que garantiza una mayor competitividad no sólo entre productor, de los dos países, sino también frente a terceros.

A la fecha, Venezuela y Colombia lían logrado igualar sus aranceles frente al resto del mundo para un 90% de las posiciones arancelarias. El 10% restante, que equivale al 16% del comercio entre los dos países, está conformado por productos sensibles para alguno de ellos, como son la siderurgia, la petroquímica y la industria del papel. Aunque esto limita la capacidad de competir en sectores fundamentales en los que los dos países no son los más eficientes a nivel mundial da siderurgia y la petroquímica para Colombia y el papel para Venezuela), lo cierto es que el avance en este sentido ha sido asombroso, máxime si se tiene en cuenta que hasta el momento sólo la CEE ha logrado constituir una Unión Aduanera como la que se proponen hoy Colombia y Venezuela.

Quedan, sí, algunos escollos por resolver tanto en lo que hace al arancel externo común, como en lo referente a las sobretasas a las importaciones que aún hoy distorsionan los precios de las exportaciones entre estos países. Venezuela, pese a la insistencia colombiana, sigue cobrando una sobretasa del 2% para todos los productos cuya remoción depende de la aprobación del Congreso venezolano.

Pero el principal escollo es la difícil situación macroeconómica que atraviesa el vecino país con unas implicaciones cambiarias muy difíciles de administrar. Si la economía venezolana no se estabiliza, las presiones serán considerables para imponer controles o cláusulas de salvaguardia, lo cual sería un golpe mortal para el acuerdo vigente hoy en día.



PACTO ANDINO



La profundización de la integración también fue importante entre los países del Pacto Andino.

Hoy, hacen parte de la zona de libre comercio andina Ecuador, Bolivia, Venezuela y Colombia (Perú suspendió sus compromisos en 1992).

Esto significa que, desde octubre de 1992, los productos originarios de estos cuatro países circulan libremente, sin restricciones arancelarias ni cuantitativas. La sobretasa a las importaciones que cobraba Ecuador (3%, sobre la mayoría de los productos) fue eliminada en abril de 1993.

Restan algunos problemas menores, como es el que los licores se encuentren en Ecuador en licencia previa, y sean en la práctica de prohibida importación.

El impacto de la zona de libre comercio sobre el comercio intrarregional ha sido notable (ver gráfica). Las exportaciones intrarregionales crecieron en el primer trimestre de 1994 en un 19% con respecto al mismo período del año anterior, al tiempo que las exportaciones al resto del mundo disminuyeron en un 1.4%.

Con menos suerte ha contado la aspiración andina de establecer una Unión Aduanera. Los movimientos individuales de los países miembros en materia arancelaria frente a terceros países, por el contrario, apuntan a alejar cada vez más el día en que ello sea posible. El problema es especialmente agudo en el sector agropecuario.



EL MECANISMO DE FRANJAS EN EL GRUPO ANDINO



EI sector agropecuario, por la sensibilidad del mismo en cada uno de estos países y la extrema volatilidad de los precios internacionales de estos productos, goza, al interior del Grupo Andino, de un tratamiento especial. El mecanismo de franjas busca mantener el costo de importación de los productos mediante aranceles variables que se aplican cuando el precio internacional es superior al precio piso de la franja, o rebajas arancelarias que se aplican cuando el precio internacional es superior al precio techo de la franja.

Los países signatarios del Pacto Andino desarrollaron independientemente sus mecanismos de franjas, a comienzos de los años noventa, lo que ha originado discrepancias importantes entre los aranceles que cobran. Por ejemplo, en abril de este año, mientras en arroz blanco Ecuador tenía un arancel del 12%, éste era de cero en Colombia y en Venezuela. Para la leche entera, Colombia cobraba un arancel del 48%, Ecuador del 46% y Venezuela del 29%. En trozos de pollo, Colombia tenía cero arancel y Ecuador 44%. Estas grandes dispersiones van, obviamente, en contravía del espíritu de la Unión Aduanera y han sido objeto de arduas negociaciones entre los países andinos empeñados en lograr el Sistema Andino de Franjas de Precios. Hasta el momento, sin embargo, esto no se ha logrado con lo que se desvirtúa de hecho cualquier intento por construir la Unión Aduanera entre estos cuatro países.



ACUERDO DE COMPLEMENTACIÓN ECONÓMICA ENTRE CHILE Y COLOMBIA



Las negociaciones entre Chile y Colombia culminaron en noviembre del año pasado. El acuerdo contempla la eliminación de todas las barreras no arancelarias a partir de enero de 1994, y la eliminación de los gravámenes aduaneros en un período de cinco años. La desgravación tiene cuatro modalidades.

Inmediata para agricultura (salvo productos sensibles), algunos químicos, papeles y editoriales, tejidos sintéticos, productos siderúrgicos, para Colombia y frutas, jugos, vinos, algunos químicos, manufacturas de cobre y pastas de madera, para Chile.

A tres años, en períodos semestrales, para la mayor parte de las posiciones arancelarias.

A cinco años para los productos sensibles entre los que se incluyen, por parte de Colombia, algunos productos agrícolas (aves, granos de cereales y grasas y aceites animales) y manufacturados como neumáticos, papeles y cartones y algunas manufacturas gráficas; fibras, hilados y tejidos vegetales, alambres de cobre y algunas manufacturas y autopartes que utilizan cobre en alto porcentaje. Por parte de Chile, productos químicos como pinturas y barnices; algunas resinas plásticas y sus manufacturas; productos textiles como hilados y tejidos de algodón y fibras sintéticas; vidrios de seguridad; alambres y cables de hierro y acero y laminados estañados.

Una lista de excepciones en dónde se incluyen, por parte de Chile, azúcar, algunos textiles y confecciones, petróleo, carbón y algunos petroquímicos.

El sector automotor tiene un tratamiento especial, que contempla la desgravación inmediata para vehículos y autopartes y una norma de origen del 40% para vehículos y 50% para autopartes.
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