| 10/30/1998 12:00:00 AM

Empresarios en forma

Pese a las juntas, los viajes y las ocupaciones de toda clase, los ejecutivos le sacan tiempo al deporte.

Cuidar la forma, comer alimentos sanos y hacer mucho deporte no es política exclusiva de personas obsesionadas y pasadas de kilos, sino de ejecutivos mayores de 35 años que ven en el deporte una alternativa para salir del estrés.

Pero el espíritu deportivo no se queda exclusivamente en el plano recreativo, sino que se lleva hasta estar en forma para participar en competencias internacionales.



¿Usted puede creer que para la Maratón de Nueva York que se realiza por estos días, hay 70 colombianos inscritos? ¿Que en las versiones anteriores de esta renombrada competencia un ejecutivo de 44 años haya arribado de 9.420 entre 34.000 participantes? ¿Y que otro sea tercero en triatlón nacional y esté buscando una invitación para participar en una competencia en Hawai?



Hay muchos casos que podrían destacarse. Por ejemplo, Diego Arango es un empresario, ex candidato a la Alcaldía de Bogotá, que corre 2.000 kilómetros anuales en promedio. Aunque trabaja entre 60 y 65 horas a la semana se las arregla para hacer ejercicio, pues le ayuda a descargar los problemas, a relajarse, a limpiar el espíritu y a estar más cerca de Dios.



Cuando tiene una preocupación grande y a medida que va corriendo piensa en la mejor alternativa para solucionar las dificultades. Y termina con una visión más clara.



Se necesita tener todos los días una razón para trabajar y los corredores trabajan para alcanzar objetivos, señala Arango. Y recuerda que hace poco salió a las 6 de la mañana a correr en París y se sorprendió de la cantidad de gente vieja que está en el mismo plan. "Vi la Torre Eiffel con las luces del sol naciente. Vi París de una forma que pocos turistas la han visto, y todo gracias a que corro", apunta.



Autodisciplina



El caso de Luis Iván Correa, gerente general de la firma de bolsa Comisionista de Colombia, es destacable pues hace 20 años comenzó corriendo pequeñas distancias y ya está en las maratones.



En los últimos 6 ó 7 años comenzó a correr distancias mayores cuando unos amigos se fueron a Nueva York a participar en la Maratón. El ya corrió en las dos últimas versiones y en 1997 quedó de 9.420 entre 34.000 atletas de todo el mundo. En tres horas y 58 minutos cubrió los 42 kilómetros.



"Me encanta correr. Correr largas distancias da una sensación de bienestar muy grande. El placer de lograr un objetivo en una carrera de larga distancia es una de las mejores sensaciones, algo que no se puede explicar a los demás", indica.



La filosofía que practica Correa es que uno corre contra uno mismo, estableciéndose una meta personal, pero sin depender de nadie. Correr le ha ayudado en su vida profesional a estar más concentrado en las labores, a ser puntual y a tener autodisciplina.



Diego Vinicio Rodríguez es un médico cirujano maxilo-facial que comenzó a correr cuando estaba en la universidad en 1982. "Algunas veces, tengo cirugías de 6 ó 7 horas, operaciones muy complejas, y correr me ayuda a tener una mejor concentración, y a prepararme para soportar y enfrentar momentos adversos", dice.



Ha competido en tres oportunidades en la Maratón de Nueva York, pero en 1998 no alcanzó por la falta de cupo. Sin embargo, ya está entrenando para participar el 3 de diciembre en la Maratón de Honolulú.



A competir



Danilo Argüello, director de la división de material de fricción de Incolbestos, corre para estar bien físicamente, pero también para competencias internacionales.



Durante ocho años ha estado entrenando el triatlón, competencia que consta de tres deportes (natación, ciclismo y atletismo). En esta modalidad ya es tercero en Colombia.



"Yo me pongo metas propias y mi meta es competir en Hawai, la competencia más famosa del mundo, pero se necesita un entrenamiento riguroso y, además, tengo que ser invitado", indica.



Argüello entrena 20 horas semanales y gracias a ello bota el cansancio y sacá el estrés y los problemas de su cabeza. "Los días que no entreno, me siento más cansado, más tenso". Se levanta a las 4 de la mañana, a las 5 está en la bicicleta y a las 7 llega a la oficina a iniciar el día laboral. Esta dura rutina no le implica ningún sacrificio en su vida familiar.



Orlando Alvarez, vicepresidente financiero del grupo Neme, corre desde hace 18 años como una forma de evitar tensiones por el estrés de todo el día. "Si uno no hace algo diferente al trabajo, se enloquece. Cuando se hace ejercicio, se tiene más energía", agrega.



Corre entre 60 y 70 kilómetros cada semana y aproximadamente 10 horas. Se levanta a las 4 de la mañana y corre hasta las 7 y media hora después llega a la oficina.



Alvarez también participó el año pasado por primera vez en la Maratón de Nueva York y quedó de 22.000. "Los corredores establecen metas cuando corren y esto es aplicable también al trabajo. El reto es terminar", anota.
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