| 2/11/1998 12:00:00 AM

El drama de los Agnelli

Con la súbita muerte del príncipe heredero de la casa Fiat, el imperio económico más poderoso de Italia, queda en manos de un joven de 21 años.

Son la familia más poderosa de Italia. En su país, son más famosos que el mismo Papa. En Europa se los considera casi de la realeza. Pero los Agnelli, que casi todo lo pueden en materia económica y política, han tenido que pasar las duras y las maduras para conseguir un heredero.

El patriarca Gianni Agnelli tuvo el mando del conglomerado familiar por más de treinta años, y se tuvo que retirar al cumplir los 75 porque las reglas de la compañía así lo establecen.



Lo lógico hubiera sido que su hijo Edoardo lo reemplazara en el "trono". Sin embargo, su comportamiento, que lo llevó a estar detenido en Kenia en 1990 por posesión de heroína y su negativa a una temprana edad a formar parte del grupo directivo de la empresa para poder disfrutar de una vida más libre y más divertida, lo sacaron de la baraja de sucesores.



El otro candidato natural, y que toda la vida luchó para conseguir ese cargo, era Umberto, el hermano 13 años menor de Gianni. Pero sus aspiraciones se vieron truncadas cuando en 1980, siendo gerente general de Fiat, fue incapaz de enfrentar el difícil reto que le impuso un sindicato implacable. Los titulares de prensa no tuvieron misericordia: "Mi nombre es Agnelli y no soy capaz de manejar Fiat". A pesar de esto, Umberto siguió en su cargo como asistente de presidencia, conservando las posibilidades de llegar a la cabeza. Pero en 1993, el año designado para el cambio de mando, varios de los mayores accionistas presionaron a Gianni para que permaneciera por tres años más. La reacción de Umberto fue inmediata. Renunció a su cargo y a las aspiraciones de toda su vida.



La gran esperanza para la sucesión era entonces Giovanni Alberto, hijo de Umberto y sobrino de Gianni, quien se venía desempeñando como presidente de Piaggio -la fabricante de las motos Vespa- con grandes resultados. En tres años logró que pasara de perder US$60 millones a reportar utilidades por US$11 millones en 1996, y que capturara el 45% del mercado europeo en ese segmento. Curiosamente, Piaggio es la empresa de su madre, mientras que Fiat es la compañía de su padre.





John Elkann Agnelli, el nuevo príncipe heredero, enfrenta un dificil reto. Pero nuevamente, el destino se opuso, cuando este joven de 33 años sucumbió el 13 de diciembre pasado a una extraña modalidad de cáncer de estómago. De este modo los Agnelli, la familia fundadora de la Fiat que hoy posee el 30% de las acciones y 6 de los 11 escaños del Consejo Directivo, se vio otra vez en la tarea de buscar un sucesor, y durante algunos días se especuló con la posibilidad de que por primera vez, a casi 100 años de ser fundada, la Fiat tuviera un presidente que no fuera de apellido Agnelli.



Cuando la Fiat ha sido dirigida por otras personas, como Vittorio Valleta -del 45 al 66-, o recientemente por Cesare Romiti, se trata en realidad de una especie de "regencia" a la espera de que algún heredero de la familia tenga la madurez requerida para el cargo.



El vacío duró hasta que el mismo Gianni Agnelli anunció, creando la sorpresa de fin de año, que el nuevo "sucesor" del trono de la Fiat sería su nieto, John Elkann Agnelli, hijo de Margherita Agnelli, un joven de apenas 21 años, que de inmediato tuvo entrada al Consejo Directivo de la empresa.



¿Por qué este joven de apenas 21 años? Sin duda para perseverar en la política de hacer entrar sangre joven a la empresa. En una entrevista al semanario francés Nouvel Economist, el abogado Gianni Agnelli confirmó que la familia, reunida, había consagrado a John Elkann como "príncipe" heredero con las siguientes palabras: "La Fiat está dirigida por personas muy mayores. Hay que escoger entre los jóvenes".



No todo el mundo estuvo de acuerdo con la decisión. Su hijo Edoardo manifestó al diario comunista Il Manifesto, que la designación había sido "como en los tiempos del emperador romano Calígula, quien nombró a su caballo senador.



Fiat es una compañía seria y no un club para niños de 20 años. Una parte de la familia ha sucumbido a un razonamiento decadente y barroco".



El esquema elegido para el cambio generacional en la dirección de Fiat tiene previsto en una primera etapa que el joven heredero, nombrado vicepresidente, sea "asistido" durante algunos años por alguien con profunda experiencia en el comercio internacional. Esto quiere decir que el nuevo equipo de cabeza deberá estar compuesto por John Elkann Agnelli y Paolo Fresco, un miembro del Consejo de Administración del grupo y actual número dos de la compañía estadounidense General Electric.



Será con este esquema, como la Fiat deberá afrontar en 1998, un año que se anuncia "de vacas flacas" para las ventas por el retiro de los subsidios estatales a la compra de nuevos vehículos en Italia -lo que supondrá alrededor de un 17% menos en ventas-, y por el marcado declive de las ventas en la fábrica del Brasil, en donde se espera una baja del 10 al 28% en el 98 producida por los nuevos impuestos que el gobierno brasileño puso a la compra de automóviles. Por todo esto es que la Fiat de hoy, la del joven John Elkann, es una empresa en plena reorganización, colocando su mirada en los llamados "mercados emergentes" y, por tanto, abriendo ensambladoras y fábricas en China, Rusia, Turquía, Marruecos, Polonia, Venezuela y Sudáfrica.



Así pues, la nueva Fiat seguirá siendo Agnelli. Pero muchos lamentan la desaparición de Giovanni Alberto, entre otras cosas, porque a todos les gustaba su carácter aventurero, su marca de típico latin lover que se movía con elegancia de las frívolas playas de Portofino a las de Los Angeles, su porte de dandy italiano, su pasión por los automóviles deportivos y por la ropa elegante, algo que lo llevó, en varias ocasiones, a servir él mismo de modelo en las fotografías publicitarias de algunos modelos de la Fiat. Incluso cuando se casó con la estadounidense Avery Howe, hace dos años, alejándose de los ambientes frívolos, los italianos lo siguieron con la curiosidad y la admiración de un príncipe. John Elkann Agnelli, más joven y menos conocido por los italianos, tendrá no sólo que reemplazar a su tío en el Consejo Directivo de la Fiat, sino en las revistas y crónicas del jet set que desde ya se preparan para lanzarse sobre él.
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