| 6/1/1995 12:00:00 AM

El boom tiene acento

Nuevamente Miami vive un auge en finca raíz. DINERO presenta los nuevos proyectos.

Un corredor de finca raíz en Miami dijo alguna Vez que el negocio es como montarse vendado en una montaña rusa: en un momento está arriba, al siguiente abajo y nunca se puede Ver la próxima curva.

No está lejos de la Verdad. Los precios y la construcción en el área de Miami han pasado por más giros y Vueltas en los últimos treinta años que las carreras de Monte Carlo. El último gran boom en Miami fue a comienzos de los años ochenta. Fue atizado por millones y millones de dólares que los latinoamericanos llevaron a esa ciudad -Venezolanos, colombianos, argentinos- quienes estaban deseosos de comprar en Miami durante el auge interno de la economía de sus respectivos países. Los urbanizadores construían edificios lo más rápidamente posible, muchos aprovechándose de la "spec", es decir, la especulación de que

el mercado seguiría siendo fuerte y de que los latinos seguirían llegando en los años por Venir. Los bancos prestaron dinero generosamente a los constructores, y cuando el mercado quedó sobresaturado, los apartamentos se dejaron de Vender, los préstamos no se pagaron a los bancos y el mercado cayó como una baraja de naipes. A finales de los años ochenta había 16.000 apartamentos en el mercado y nadie estaba comprando.

Desde que el mercado tocó fondo en 1987 y 1988, dice Michael Cannon, un respetado analista de finca raíz en Miami, no ha habido mucha construcción nueva. La empresa de Cannon, AREEA, hace estudios de mercadeo,

análisis de inversiones y avalúos y ha estudiado el mercado de Miami durante 22 años. Parte del problema en ese entonces, y puede serlo de nuevo en el futuro, es que los compradores creen que el mercado de finca raíz está "caliente" actualmente y que Va a seguir así, con un aumento en los precios tan grande que se podrán obtener ganancias en pocos años. "No se puede considerar la inversión en propiedad en Miami como se consideran otras inversiones", dice Cannon, "y ni siquiera se puede comparar con lo que está ocurriendo en Bogotá o en otras grandes ciudades de Latinoamérica en finca raíz. Hay que considerarlo como una inversión a largo plazo, 10 o 15 años, y no es algo que se puede convertir en utilidades como se hace con las acciones o la mercancía".

La crisis de las cajas de ahorros en los Estados Unidos, que casi postró a la banca, y la recesión de ras economías latinoamericanas contribuyeron a que la finca raíz en Miami aterrizara después de los años desenfrenados de principios de los ochenta. Los precios se estabilizaron cuando muchos latinos tuvieron que Vender los apartamentos que habían comprado a precios altos, con grandes pérdidas. Los apartamentos vacíos se estaban vendiendo lentamente. Los bancos dejaron de prestar dinero para construcción hasta que se estabilizara la situación financiera. Las cosas parecían seguir a un mismo ritmo hasta aquel caluroso día de agosto de 1992.



EL HURACÁN "SAN ANDRÉS"



Cuando el huracán Andrew azotó el área del sur de Miami ese domingo por la noche, nadie se dio cuenta del efecto que tendría sobre la manera como los constructores en Miami manejarían sus negocios en los años venideros.

El primer resultado fue que miles de hogares quedaron averiados por el huracán y la demanda por vivienda sobrepasó a la oferta por primera vez en muchos años. El huracán también dañó cientos de edificios de oficinas y bodegas. No pasó mucho tiempo antes de que los cheques que tuvieron que girar las compañías de seguros para responder ante el siniestro, fueran utilizadlos para comprar o arrendar propiedades que habían estado desocupadas por años. El segundo resultado fue que la deficiente calidad de la construcción en algunas de las áreas más severamente afectadas hizo que las autoridades castigaran a los constructores que estaban ahorrando en la construcción, para ganar dinero durante el auge de los años ochenta. Y tercero, como se dice, no existe realmente una mala noticia.

"El efecto del huracán ya prácticamente pasó", manifiesta Cannon. Pero tuvo un profundo efecto sobre Miami. Toda la economía cambió porque por primera vez estuvo sujeta a la demanda, la gente quería propiedades, montar oficinas, bodegas comerciales, complejos de apartamentos. La ocupación de los apartamentos subió del 85% a casi el 100% de la noche a la mañana. Las bodegas industriales que se estaban vendiendo a US$25-30 el pie cuadrado subieron a US$30-35 el pie cuadrado en una semana. Todo pasó simultáneamente con el repunte de inversión de suramericanos, la expansión de algunos negocios ya existentes y la iniciación de nuevos negocios".

El huracán atrajo a la prensa internacional al área afectada y a pesar de las asustadoras imágenes de árboles destrozados, la comunidad empresarial internacional no le teme a un nuevo huracán. "Hay una cosa cuando se hacen negocios en los Estados Unidos", comenta un empresario mexicano, "a pesar de las horribles imágenes después del huracán, al menos en los Estados Unidos uno sabe que van a aprender de sus errores y que la próxima vez los edificios serán más sólidos y seguros. En México, Nicaragua y Colombia seguimos cometiendo los mismos errores una y otra vez".

Al parecer el huracán Andrew no ahuyentó a nadie. Miami es el sitio para los negocios internacionales. No sólo las empresas internacionales vinieron a iniciar sus negocios aquí cuando se volvió muy peligroso en Bogotá o en Panamá o en Lima, sino que hasta las compañías locales como las de abogados y contadores se ampliaron para prestar sus servicios a las empresas internacionales.

Miami está de nuevo en el ojo del huracán, pero esta vez es el huracán de las nuevas construcciones. No obstante, a diferencia del auge de los años ochenta, éste no es de norteamericanos construyendo para venderles a los latinos. Esta vez los acentos de los constructores son italiano, alemán, inglés y hasta turco y brasileño. Esta vez los extranjeros están construyendo y vendiendo a los norteamericanos, y se tiene la sensación de que los compradores extranjeros son definitivamente más internacionales. Los débiles dólares están atrayendo compradores de Europa y de lugares tan distantes como Taiwan y Japón. Y esta vez existe la confianza en que el auge será duradero y estable. "El dinero fluye a Miami desde Europa y Latinoamérica cuando las cosas están o muy bien o muy mal", dice Cannon. "Cuando las cosas van bien, el dinero viene para diversificar las inversiones o simplemente para comprar una casa por placer. Cuando andan mal, recibimos la fuga del capital". INERO ha examinado a algunos de los inversionistas internacionales que están cambiándole el rostro a Miami y lo que hay de nuevo en el mercado de Miami para los colombianos interesados en comprar.



UGO COLOMBO



Sólo tiene 34 años, pero ha tenido un efecto increíble en la ciudad de Miami en el poco tiempo que lleva aquí. Vino a Miami desde su país natal, Italia, para estudiar en la Universidad de Miami, principalmente porque su padre tenía un apartamento allí. Su padre, un adinerado fabricante de productos farmacéuticos, había pensado vivir en Miami después de su jubilación. Ahora es su hijo quien tiene dos apartamentos.

Mientras estudiaba para graduarse en administración de empresas, Colombo empezó a administrar propiedades para sus amigos y cuando se graduó ("mis notas no eran muy buenas, pero tenía muchas ganas de trabajar"), vio que el mercado estaba en su peor momento. No había nada en el mercado. La construcción se había detenido. "Pensé que tenía que haber gente que quería venir aquí. Era tan parecido a Europa". Convenció a su familia y a los bancos de que financiaran Bristol Tower, una lujosa torre azul y redonda en Brickell Avenue. Las 147 unidades están casi todas vendidas y el banco ya recibió el pago del préstamo de US$20.5 millones en menos de dos meses. Las ganancias brutas de Colombo en la Bristol Tower fueron de cerca de US$30 millones.

Colombo ha decidido que existe un mercado más grande aún sin explotar en Miami. Está construyendo apartamentos grandes y lujosos en el sitio donde antes había una mansión en Brickell. La Santa María tendrá 54 pisos y será el edificio más alto al sur de Nueva York. Colombo ha conseguido préstamos por US$85 millones para construir su edificio ideal. "Tendrá lo mejor en todo. Accesorios en oro. Cocinas a gusto del cliente. Sólo lo mejor, y solamente 174 apartamentos". Estos serán muy grandes, de 239 a 952 metros cuadrados y su precio será de US$375.000 a US$4.2 millones. Algunos colombianos ya han comprado allí. Colombo también está vinculado a Porto Vita en North Miami, una aldea estilo mediterráneo cerca a Tumberry.

Le gusta hacer negocios en los Estados Unidos. "Aquí no hay corrupción. Todo está organizado. Llegué, nadie sabía quién era yo, y decidí construir un edificio de 40 pisos y nadie trató de detenerme. Era perfectamente limpio. En Italia alguien hubiera tratado de detenerme. En Italia y en Latinoamérica se siguen haciendo negocios de la misma manera a través de las generaciones. Cuando la gente vino a los Estados Unidos dijo que este modo a la antigua no funciona, empecemos desde el principio. Y lo hacen de manera diferente al país de sus mayores".

"Desde el punto de vista de vivir bien, Europa es 100 veces mejor que los Estados Unidos. Pero desde el punto de vista de hacer negocios, América es mucho mejor". Ciertamente lo ha sido para Ugo.



EL GRUPO SWIRE



Este no es un grupo de inversionistas que saltó al negocio de finca raíz durante el último auge. Swire fue fundada en 1816 por John Swire, quien empezó el negocio de comercio en Liverpool, Inglaterra. Dos décadas después se trasladaron a Australia y a finales de siglo XIX a la China, como importantes exportadores de seda y té.

En 1870 la empresa abrió una oficina en Hong Kong, la cual sigue siendo la oficina principal para el mundo entero. La empresa se transa en la bolsa de Hong Kong, pero la Mayoría de los accionistas siguen siendo miembros de la familia Swire. La compañía representa el llamado "dinero paciente", inversión en proyectos a largo plazo.

Swire empezó a construir en Miami en 1979 en la recién inaugurada Claughton Island, cerca a la costa del centro cíe Miami. La isla de 44 acres es ahora una mezcla de edificios de oficinas, centros comerciales y edificios de apartamentos, tanto para comprar como para alquilar, y un hotel. "Vamos como en la mitad del proyecto", dice Stephen Owens, de 45 años, presidente de Swire Properties en Miami. "Toma mucho tiempo realizar un proyecto de varios usos en un lugar de este tamaño e importancia".

Swire construyó el Courvoisier Center, un proyecto de almacenes y residencias en Claughton Island, el que ha sido muy elogiado como una de las mejores urbanizaciones de uso mixto en la costa este de los Estados Unidos.

El nuevo complejo de apartamentos, One Tequesta Point, será construido en el extremo norte de la isla con una vista espectacular de la ciudad de Miami. El edificio tendrá 288 apartamentos, 30 pisos, y el precio será de US$200.000 a US$1.2 millones.

Swire tiene más de US$100 millones en propiedades en la Florida, la mayoría en Miami y Tampa, en la costa oeste del estado, así como condominios en Hawai y centros comerciales en los Estados Unidos. La empresa con sede en Hong Kong es una de las 25 compañías más importantes del Asia, con más de 80.000 empleados en cinco continentes.

Piensan estar en Miami durante algún tiempo porque "Miami es de muchas maneras similar a Hong Kong", dice Owens. "Ambas ciudades son la puerta de entada a un mercado mucho mayor y ofrecen los servicios, la cultura, la infraestructura y las relaciones comerciales necesarias para el comercio. Es un nexo para el flujo de capital. Uno de los principales ingredientes del éxito de ambas ciudades ha sido la ética de trabajo de los inmigrantes, los cubanos y latinos en Miami y los chinos en Hong Kong".



STEFAN JOHANSSON



Stefan Johansson llegó a Miami en 1981 para estudiar en la Universidad de Miami con una beca de golf. Pensaba ir a Wall Street después de obtener un postgrado en finanzas. Pero nunca se fue.

Su historia es la típica historia de un inmigrante con éxito. Tenía que trabajar mientras asistía a la universidad y empezó como ayudante en un club de golf. Un día un golfista comentó que estaba buscando a alguien para que le hiciera trabajos en la casa. Stefan dijo que él lo podía hacer. Después de todo, en Suecia su abuelo era constructor de barcos, su padre era arquitecto y él había vivido en medio de la construcción y del trabajo duro toda su vida. Pronto se regó la voz en el club de que Stefán podía hacer de todo. Empezó a construir adiciones a casas. Cuando un cliente fue a cortarse el pelo, mencionó el trabajo de Stefan en su casa. El peluquero contrató a Stefan para remodelar su peluquería, lo que se convirtió en su primer proyecto comercial. Entonces un banquero fue a cortarse el pelo allí y le gustó la apariencia del lugar, así que contrató a Stefan para remodelar su banco y después de esto ya creó su empresa. Stefan nunca llegó a Wall Street porque nunca tuvo tiempo de ir a Nueva York para las entrevistas.

¿Cuál es la diferencia entre hacer negocios en Miami y hacerlos en Europa? Johansson considera más especializadas a las compañías norteamericanas debido a que hay más competencia. "En Europa una compañía construye todo, desde un puente hasta mercados. En los Estados Unidos hay empresas que se especializan en puentes y otras que se especializan en mercados. Mi compañía es diferente porque yo tengo más la herencia europea, mi empresa es más general y yo acepto cualquier reto. Actualmente estamos renovando un edificio construido en 1939 y al mismo tiempo haciendo los interiores de las oficinas de Walt Disney, que son muy modernas. Creo que el clima está cambiando en los Estados Unidos hacia una mayor generalización y una menor especialización".

¿Por qué Miami atrae tanto a los extranjeros? "Es una ciudad en la cual todo el mundo encaja. Es un crisol multilingüe y multicultural, en donde todos parecen tener una maravillosa habilidad para coexistir. También tiene industrias positivas como el turismo, la publicidad, la banca, industrias de servicios, equipos deportivos, líneas de cruceros. Estos son negocios que no contaminan ni crean problemas. Todo aquí es positivo".

Johansson tiene una gran ventaja sobre la mayoría de los constructores para hacer negocios con los europeos: habla con fluidez seis idiomas: alemán, francés, sueco, noruego, inglés y español. "Los extranjeros se sienten más cómodos hablando su propio idioma", dice Johansson. "Si un sueco va a invertir cinco o siete millones de dólares, quiere hacerlo en su propio idioma. La comunicación es importante para obtener la confianza del cliente".

A los 35 años de edad, Johansson se ha ganado la confianza de muchos clientes importantes en Miami. No sólo Disney lo ha contratado, sino también Sony Music. Está construyendo un refugio para los desamparados de la ciudad de Miami, el cual va más adelante de lo programado, algo a lo que no están acostumbrados los funcionarios de la ciudad. Todos estos negocios le han proporcionado a su empresa, Sunhouse Construction, de US$ 100.000 en facturación en 1982, cuando fundó la empresa, a unos US$20 millones este año.

A pesar de su optimismo y fe en la ciudad, Stefan está preocupado de que esta última tanda de construcción pueda resultar en una saturación, de que en dos años pueda haber un exceso de apartamentos, especialmente en la franja de precios más altos. Pero considera a la ciudad en una onda positiva a largo plazo porque, después de todo, "todo el mundo encaja en Miami".



ALAN MATUS, WILLIAMS ISLAND



Alan Matus ha sido presidente de Williams Island por 13 años. Es una de las urbanizaciones más conocidas en el área de Miami y fue uno de los primeros complejos con estilo de centro vacacional en Miami. De propiedad del Grupo Trump de Suráfrica (sin ninguna relación con Donald Trump y con una mejor reputación ante los banqueros), Williams Island sigue creciendo. Es uno de los sitios con mayor diversidad de compradores. "Tenemos compradores de todas partes del mundo -Alemania, Austria, Italia, Suráfrica-. De nuevo hemos visto un aumento en el número de latinos en los últimos meses. El único lugar del que no tenemos compradores es el Japón. El mercado japonés es para inversionistas y nosotros no vendemos a inversionistas. Vendemos a la gente que va a vivir aquí".

Matus ha guiado a Williams Island durante sus años más exitosos. La Isla tiene un enorme "spa", muchas canchas de tenis, clubes y restaurantes, así como un embarcadero lleno de yates gigantescos. Quedan aún unos pocos terrenos que están reservados para futuras construcciones, pero ya se están vendiendo dos edificios sobre planos. ¿Por qué no construir ahora cuando parece existir un mercado en busca de sitios para vivir? "Porque somos una empresa muy cautelosa y tratamos de predecir lo que está por venir. Porque somos extranjeros acostumbrados a los mercados internacionales y tratamos de estar listos cuando el mercado cambia, de estar preparados para los cambios internacionales".

Williams Island está a punto de abrir una oficina de ventas en Bogotá, que será administrada por JMB International Property Consultants.



RICHARD LAMONDIN,

THE POINT




Ricard Lamondin, de 50 años, es presidente de Coscan Waterways, de propiedad de Coscan, una compañía canadiense con inversiones diversificadas en todo el mundo. Llamado a gerenciar The Point después de haber sido presidente de Williams Island, Lamondin está supervisando la construcción de 176 acres de una urbanización residencial en el canal intracostal en North Miami. Coscan se inició en Canadá en 1953 y está inscrita en la Bolsa de Toronto. La empresa ha construido en todo el Canadá y los Estados Unidos, especialmente California, Arizona y ahora la Florida.

Coscan es de propiedad de Edward y Peter Bronfman. También son dueños de la cerveza La Batts Blue y del equipo de béisbol los Blue Jays, así como de empresas mineras, de papel y de ferrocarril. Lamondin dice: "Tenemos muchos brasileños en nuestras urbanizaciones porque nuestra empresa principal también tiene una compañía en Brasil y nuestro nombre es muy conocido".

¿Quiénes son los compradores más exigentes? "Los europeos y los latinos se demoran más tiempo en negociar el precio y son muy parecidos. Los norteamericanos son más exigentes con los detalles en los apartamentos y están más dispuestos a pagar por un mejor servicio".

¿Quién está comprando hoy día? Lamondin dice: "La gente está llegando a Miami de todas partes -los latinos, los alemanes, los suizos, inclusive los rusos están comprando aquí. Cerca del 50% vienen del exterior. El otro 50% son personas cuyos hijos ya se han casado o se han ido de casa, los que llamamos la gente con "el nido vacío".

The Waterways es una de las herramientas de mercadeo más creativas que se haya visto. Tienen modelos del tamaño natural de cada apartamento, casas de muñecas completamente amobladas con pantuflas al pie de la cama y hamburguesas en la mesa de la cocina. Cada modelo fue construido en el Canadá a un costo de US$30.000. "Estas son buenas herramientas de trabajo, tenemos a la compañía con un contrato exclusivo para que nadie nos pueda copiar", dice Lamondin. "Inclusive la cascada tiene efectos de sonido. A los compradores les encanta".



ALICIA CERVERA, REINA DE LOS CONDOMINIOS



Alicia Cervera llegó a Miami de Cuba en 1961 con su esposo cubano. Había vivido por años en los Estados Unidos porque su padre era embajador del Perú ante las Naciones Unidas. Como era bilingüe sus amigos le pedían ayuda para buscar casa cuando venían a Miami. En 1965 su padre construyó un pequeño edificio y ella lo vendió, por lo que el corredor de finca raíz que manejó la venta real la invitó a almorzar. Alicia comenzó a darse cuenta de que estaban ocurriendo dos cosas: Fidel no se iba a ir y ella estaba perdiendo dinero al dejar que otra persona obtuviera las comisiones de los apartamentos que ella conseguía para sus amigos. Decidió obtener una licencia de corredor de finca raíz, la cual en aquel entonces sólo era permitida para ciudadanos estadounidenses (actualmente únicamente es necesario ser residente de los Estados Unidos). En 1969 Alicia obtuvo su ciudadanía y su licencia y empezó a trabajar.

Se le reconoce el haber iniciado el auge de la construcción en Brickell Avenue, inmediatamente al sur del centro de Miami. Ella y su esposo compraron un terreno y lograron que se le diera una nueva zonificación que permitiera la construcción de un edificio de apartamentos, el primero de la cuadra. Su primera gran oportunidad ocurrió cuando leyó que Harry y Helmsley (un constructor multimillonario dueño del Hemsley Palace en Nueva York y antiguo propietario del edificio Empire State) estaba construyendo un edificio, el Palace, en Brickell Avenue. Le escribió y se ofreció a venderle los apartamentos. Para su sorpresa, él simpatizó con ella y le dijo que sí. Así nació la firma de finca raíz

A través de los años Alicia ha vendido más de US$500.000 millones en apartamentos y propiedades, la mayoría en Brickell Avenue, cuyo auge fue en los años ochenta. Inclusive ha vendido propiedades a su propio esposo, y los dos construyeron el primer centro comercial por condominio en la Florida.

A Cervera le encanta vender y dice que el secreto para vender es pensar en lo que quiere el comprador, no lo que quiere el vendedor. "Hay que pensar en las necesidades y gustos del comprador", comenta Cervera. "A veces me siento en el piso de un apartamento vacío y pienso, ¿qué me haría comprar este apartamento? y en esto me enfoco y trato de encontrar al comprador apropiado a la personalidad del apartamento". Trabajando con sus dos hijas, Alicia y Verónica, se han hecho conocer por el toque personal al vender. Alicia les enseñó a complacer al cliente. Verónica una vez cambió un contrato con una mujer china para sacar todos los "nueves" porque se consideran de mala suerte en el horóscopo chino. "Los convertí en "ochos" y vendí el apartamento".

Cervera recuerda a un cliente japonés y a su esposa norteamericana que buscaban un apartamento de un millón de dólares y la mujer nunca tenía en cuenta ni la vista, ni la cocina, ni los closets. "Sólo quería ver los baldosines. Se la pasaba mirando los baldosines que había disponibles. Finalmente le pregunté por qué se preocupaba por un detalle tan ínfimo y me recordó que los japoneses se quitan los zapatos antes éle entrar a la casa, de manera que ella quería que sus invitados se sintieran cómodos en los pisos".

¿Se preocupa Cervera acerca de una posible saturación en el mercado de Miami? "Creo que Miami aprendió de la última recesión. Los bancos ya no prestan plata como lo hacían antes. Creo que se están construyendo muchos apartamentos costosos en la actualidad, pero para los europeos o los brasileños US$400.000 no es mucho dinero".

¿Pensó alguna vez que las cosas eran difíciles por ser ella extranjera? "Nunca. Una vez le pregunté a un grupo de Chicago por qué me contrataron y dijeron que contratan a la persona mejor calificada, no importa su acento. Así ocurre en Norteamérica".



MEHMET DERELI



"Memo" para sus amigos, este solterón de 37 años vino a los Estados Unidos por primera vez en 1980 para estudiar en la American University de Washington, D.C. después de pasar varios años en Inglaterra. Al terminar sus estudios regresó a su Turquía natal, donde trabajó 14 años en la compañía de repuestos de automóvil de su familia en Estambul. "Pero Turquía es como América Latina: cuando uno tiene talento y dinero, puede hacer más de una cosa. También estábamos en el negocio de la construcción, entre otros. Descubrí que realmente me gustaba la parte de la construcción".

Memo está dedicado ahora a construir en los Estados Unidos, como presidente de un grupo de inversionistas de Francia, Suiza y Turquía. La compañía está construyendo el condominio de Mirabella en una parte muy visible de Miami Beach, donde Collins Avenue se divide en dos. "Los dueños han tenido esta propiedad durante quince años y decidieron que éste es el momento adecua do para construir. Miami es una ciudad maravillosa". Los apartamentos de Mirabella van de US$149.000 a US$650.000 y apuntarán a jóvenes ejecutivos, con "spa" y pista para trotar.

¿Cómo le ha parecido a él hacer negocios en Miami en comparación con Turquía? "Algunas cosas son mucho más fáciles acá. Todo aquí tiene un estándar, una manera de hacerlo correctamente. Todo está. tan bien planeado que uno sabe exactamente qué es lo que tiene que hacer para realizar bien su trabajo. A veces hay demasiado papeleo para mi gusto. Pero lo mejor es la estabilidad de la economía, lo cual hace mucho más fácil calcular los costos de construcción. En Turquía o América Latina es difícil saber cuáles van a ser los costos cuando uno termine. Aquí los costos no varían en más de un 5%. Y aunque los márgenes sean más pequeños, es mucho más seguro como inversión".



ROBERTO RIVA



Criado en el Perú, de padres italianos, Riva nunca ha utilizado su doctorado en ingeniería; en cambio su carrera se ha desarrollado al pasar del negocio del petróleo al de finca raíz.

A los 48 años, Riva es socio de un grupo que ha realizado la mayor compra individual en la historia de Miami Beach, al adquirir las tres Seacoast Towers por US$94 millones. La Royal Coast Enterprises está conformada por un grupo de inversionistas internacionales. Los socios que la manejan son Riva, Sergio Camoletto -un italiano que vive en Mónaco- y dos norteamericanos.

Riva anteriormente era dueño de una pequeña compañía comercializadora de petróleo, cuando el Ecuador empezó a exportar petróleo. Hablaba el idioma y conocía bien el país, por lo que se ganó el contrato de comercialización ganándole a firmas más grandes y de mayor trayectoria. Después que la empresa creció y se trasladó a Texas, Riva la vendió a su socio. ("Fue muy tensionante. Estábamos negociando millones de dólares en petróleo cada siete días, mientras que los barcos se cargaban y descargaban, y yo quería . volver a Nueva York. Houston no era mi estilo"). De regreso a Nueva York empezó una empresa de finca raíz vendiendo centros comerciales norteamericanos a inversionistas europeos y pronto pasó a vender edificios de oficinas. Compraba un edificio, buscaba inversionistas, remodelaba el edificio y, a la vuelta de dos años o más, cuando el edificio estaba lleno de inquilinos, lo vendía con una buena ganancia. Empezó a pasar tiempo en Miami y después de su divorcio en 1988, se fue definitivamente a vivir allá y se dedicó al negocio local de finca raíz.

Seacoast Towers tiene dos grandes edificios de apartamentos, el uno frente al otro, en Collins Avenue en Miami Beach. Antes eran apartamentos de alquiler y Riva y su grupo trataron primero de comprar sólo uno de los edificios. Al haber tres o cuatro compradores tratando de hacer lo mismo, el dueño del edificio no se decidía. Entonces Camoletto tuvo la idea de comprarle al dueño inmediatamente los tres edificios del complejo Seacoast. Por US$94 millones era, sencillamente, una oferta que éste no podía rechazar.

Los dos primeros edificios están en el proceso de renovación. Seacoast 5700 tiene 172 apartamentos sobre la bahía en Collins Avenue, que van desde US$160.000 hasta US$450.000 y más por el penthouse. El edificio sobre la playa, Seacost 5151, ofrece un apartamento de 1.200 pies cuadrados y dos alcobas por US$180.000. Se espera que los precios aumenten en junio debido a la fuerte demanda. "Esperamos que el 50% de los dueños sean residentes permanentes", dice Riva. "El otro 50% será gente de Nueva York, Bos

ton, Suramérica y Europa. Tenemos oficinas de ventas en Mónaco, por lo que esperamos que aproximadamente un 20% de los edificios estará ocupado por franceses o italianos que usarán al apartamento como su segundo o hasta tercer hogar. A los europeos les encanta Miami".

Hace poco salió en los titulares de los periódicos de Miami porque donó US$200.000 a un barrio pobre para adquirir equipos deportivos, arregló los campos de juego y las canchas de béisbol y fútbol. También pagó los uniformes y los exámenes físicos de los niños. "Esta ciudad ha sido generosa conmigo y yo quería retribuir. La manera de hacerlo ha sido a través de una participación directa en tiempo y dinero para los niños menos privilegiados. La idea es sacar a los niños de las calles y darles orgullo y espíritu de equipo".



LOS BRASILEÑOS



Este grupo puede haber sido uno de los más oportunos en la historia de Miami Beach. Compraron el lote en la playa dos días después que el huracán Andrew azotó al sur de la Florida.

La "New Florida Properties Corporation" es un grupo brasileño. Es el primer proyecto que tienen en los Estados Unidos. "Hace tres años las cosas en el Brasil eran terribles", dice Michael Goldstein, vicepresidente de New Florida. "Todo el mundo se estaba trayendo su dinero para acá".

Mucio Athayde es presidente de New Florida y está invirtiendo su dinero en diamantes, y no del tipo que uno usa en los dedos. Llamó a sus dos edificios el Diamante Azul y el Diamante Verde y se van a construir el uno al lado del otro en Collins Boulevard con un "spa" y un club de US$2 millones en medio.

New Florida ha vendido 412 apartamentos casi sin publicidad en los últimos diez meses. "Nuestra sola ubicación vendió los apartamentos. La gente llegaba y le mostrábamos el apartamento modelo y le preguntábamos cuánto quería gastar. Tenemos apartamentos desde US$200.000 hasta US$4.8 millones".

Goldstein dice: "En el primer año nuestras ventas fueron un 77% para gente local, el 20% para gente de Nueva York y muy pocos extranjeros. Ahora vemos tanta gente de Colombia, Venezuela, Brasil y Argentina, que cuando terminemos, la mitad de los edificios será de extranjeros".

¿Qué es lo que todos los compradores tienen en común? "A todos les preocupa la seguridad. En este proyecto solo hay una entrada y una salida, una caseta con vigilante, 48 cámaras de perímetro y un muro alrededor de toda la unidad. Como tantos de nuestros clientes vienen de otros países en los cuales el secuestro es común, queremos que se sientan seguros acá,'.



OTRAS URBANIZACIONES



Hay actualmente mucha construcción y gran parte hecha por corrnpañías americanas muy conocidas.



GRAND BAY



Key Biscayne es un mundo aparte. Al cruzar el puente sobre la Bahía de Biscayne, uno se transporta a un pueblito, a minutos de distancia de la agitada metrópolis. Tiene solo cuatro kilómetros y medio de extensión y menos de 10.000 Habitantes y es tranquilo, seguro y agradable.

Es un terreno de 44 acres frente al mar en Key Biscayne estuvo el Royal Biscayne Hotel durante 25 años. El huracán Andrew se lo llevó y el lote vacío fue comprado por el conocido constructor Marty Margolis y su socio Sheldon Lowe. Margolis construyó Grove Isle en Coconut Grove y el jockey Club. Esta será la primera urbanización nueva en Key Biscayne en 17 años y será una combinación de 2 torres residenciales, hotel, club privado en la playa, "spa- y casas individuales.

Los apartamentos tendrán un promedio de 3.200 pies cuadrados (los penthouses tendrán 8.200 pies cuadrados) y Su precio oscila entre US$500.000 y US$3 millones. La mayoría de los apartamentos tendrán ascensores privados, baño individual para marido y mujer ("baños para él y para ella") y marmol por todas partes. Algo que atraerá a los latinos serán los cuartos de servicio que están para la venta en el primer piso. Ah, sí, el vidrio es especial para resistir los vientos de los huracanes.



FISCHER ISLAND



imaginese una aldea mediterránea en una isla en medio de la Bahía de Biscayne. Accesible solo por ferry (o en yate privado), es una de las mejores urbanizaciones no solo en Miami sino en los Estados Unidos.

Fischer Island tiene más de 206 acres de lujo, desde un "spa" privado hasta restaurantes y un campo de golf de ocho hoyos frente a su casa.



CONOZCA EL NEGOCIO HIPOTECAS



Las tasas han bajado en Estados Unidos a alrededor del 8.5%. Según las tasas actuales, las hipotecas fijas son el mejor negocio. Esto quiere decir que uno sabe exactamente cuanto debe pagar cada roes. Las hipotecas ajustables, en las cuales las tasas pueden ser ajustadas por el banco o la entidad que hace el préstamo si la inflación es alta, no son recomendables cuando las tasas están tan bajas. Se pueden hacer hipotecas hasta por 30 años y se puede financiar hasta el 70% de su vivienda. De acuerdo con las tasas actuales, una hipoteca de US$100.000 tendrá pagos mensuales de US$767.

Las playas son amplias y de arena blanca importada de las Bahamas. Puede dejar su carro en el garaje y pasear en los kilómetros de carreteras para los carritos de golf, mientras la brisa del mar le da en la cara.

Al principio la mayoría de los compradores eran de los Estados Unidos, pero en los últimos años los extranjeros han comprado en tal cantidad que hoy 45% son extranjeros, provenientes de 39 países diferentes. La mayor población extranjera es la brasileña, seguida por alemanes, franceses, japoneses y británicos.

Obviamente con habitantes tan ricos, la seguridad es bastante estricta. No se permiten turistas en la isla. Los condominios cuestan entre US$800.000, por las unidades más pequeñas, hasta US$6 millones por un apartamento de cinco alcobas y 8.500 pies cuadrados, con gimnasio propio y cielorrasos de 20 pies. Sólo pueden ser solicitados por los verdaderamente acaudalados.



KIRSCHNER REALTY INTERNATIONAL



Es una compañía muy conocida que representa a uno de los proyectos de condominio más lujosos y a mejor precio en el área de North Miami. Kimberly Kirschner tiene propiedades desde US$132.500 (en el Golden ViCW Club) hasta viviendas que empiezan en US$172.500 en el Florida Ocean Club, el cual ya está en construcción para ser entregado en diciembre de este año.

También está disponible el Golden Bay Club, desde US$155.000, con la ventaja de que no es muy grande (sólo 83 unidades). Kirschner también señala que los compradores en cualquiera de estos proyectos serán socios del Turnberry Isle Resort and Club sin costo alguno.

Nadie sabe cuánto durará el boom porque éste ha sido jalonado por un conjunto diferente de inversionistas comparado con el boom de hace quince años. Los ciclos anteriores han durado seis o siete años. En cuanto al mercado suntuario (apartamentos valorados por encima de US$250.000), existen aproximadamente 6.000 unidades en proceso de construcción o que están siendo vendidos o apenas planeados. Varios expertos están preocupados de que el mercado se sature rápidamente y dentro de dos años el precio de algunos de estos apartamentos se haya reducido a la mitad. Otros confían que el mercado de latinos y europeos los mantendrá fuertes. -¿Qué tan fuerte y profundo es el mercado latino?", pregunta el analista de inversiones en finca raíz Michael Cannon. "Nadie sabe. Todo el mundo pensaba que el último boom de los ochenta duraría para siempre. Y vimos una gran cantidad de gente que perdió una fortuna por pensar de esa manera."

"El truco de invertir en finca raíz," dice Cannon, "es comprar cuando el mercado está deprimido y vender cuando tiende al alza. Dentro de poco el mercado va a alcanzar un punto alto." Pero si usted está buscando un sitio para vivir o utilizar durante las vacaciones, tiene que tomar la decisión basado en la urgencia con la que quiere invertir. Y en qué tan buen apostador es usted.
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