| 2/11/1998 12:00:00 AM

¿Cuánto vale el telón?

El Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá trae 77 compañías de los cinco continentes, presenta 266 funciones y ocupa 23.300 sillas. Esta gracia vale $6.000 millones.

En marzo se abrirá el telón del acto teatral más importante de Colombia y uno de los más destacados del mundo: el VI Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá.

Tal vez la mejor definición de lo que representa el Festival la da Fanny Mikey, su organizadora: "Lo que se puede ver en 17 días que dura el Festival Iberoamericano de Bogotá no se podría apreciar ni en seis meses de recorrido por los principales teatros del mundo. Por más plata que tenga usted".

Más de seis mil afiches como éste promoverán el festival 98



En esta ocasión y luego de tocar muchas puertas alrededor del mundo, Fanny logró traer a siete de las compañías de teatro más importantes del planeta, incluyendo a la Royal Shakespeare de Inglaterra, Piccolo Teatro de Milán y Suzuki Company of Toga, del Japón. No vienen por casualidad: los organizadores del Festival les habían hecho un seguimiento insistente durante varios años. Su presencia es testimonio del prestigio internacional que el Festival de Bogotá ha adquirido.



Los asistentes podrán apreciar obras de 32 países y también a más de 15 grupos colombianos.



Pero pocas personas conocen un aspecto del Festival: su dimensión como empresa. Se trata de un producto que debe ser diseñado, financiado, ejecutado y vendido como cualquier otro. Mientras que para los espectadores el Festival es un evento que ocurre una vez cada año, para los organizadores es una tarea que no para nunca.



Pensar un Festival

El primer paso es el diseño del evento. Fanny Mikey le da la mayor importancia a la selección de piezas que se van a presentar, para mantener la variedad en géneros, estilos y escenarios que son la esencia del Festival de Bogotá. "Nuestro festival es conocido en el mundo por el énfasis en el teatro y la amplitud de la muestra. Es lo que lo hace único", afirma.



Otros festivales que se caracterizan por atraer audiencias masivas, como los de Hamburgo, Avignon, Edimburgo o el Cervantino de México, mezclan el teatro, la música y el ballet. El Festival Iberoamericano de Bogotá se distingue por estar dedicado al teatro, no sólo de sala sino también callejero, por lo cual es reconocido como uno de los más completos del mundo. También se le reconoce su capacidad para atraer lo mejor de las distintas tendencias y géneros. En Bogotá se puede ver teatro clásico y moderno, drama y comedia, influencias étnicas y de vanguardia.



¿Y cómo se elabora la selección? El trabajo del Festival de 1998 comenzó el día de la clausura del de 1997. En ese momento el itinerario de viaje de Fanny Mikey para el año siguiente se encontraba casi lleno. Su recorrido incluía eventos en las embajadas colombianas en países como Japón, Australia, Francia, Inglaterra y por ciudades como Moscú, San Petersburgo, Buenos Aires y Nueva York. A estos eventos asisten personalidades de la cultura y el arte de cada país. El viaje normalmente costaría no menos de U$20.000, pero a la Casa del Teatro, entidad que organiza el Festival bajo el liderazgo de Fanny Mikey, le costó sólo US$8.000, pues Avianca pone los pasajes internacionales.



Hechos los contactos, comienzan las negociaciones. Si una compañía cobra US$15.000 ó US$20.000 diarios, ella les ofrece US$8.000 ó US$9.000. Lo que les mueve a venir es el prestigio del evento, la posibilidad de ver buen teatro y ser vistos por colegas de renombre, y de participar en los múltiples talleres, seminarios y conferencias que se realizan para la gente del oficio a lo largo del Festival. Muchos de ellos los dictan los mejores profesores del mundo, como Bob Wilson de Estados Unidos, Tadashi Suzuki de Japón, Theodoros Terzopoulos de Grecia y Yuri Ljubimov de Rusia.



Los grupos valiosos que podrían venir al Festival se detectan por múltiples fuentes. En algunas oportunidades los amigos de la Fundación Casa del Teatro, que por alguna razón han presenciado obras en festivales de otros países, le hacen recomendaciones a Fanny. Fue así como los organizadores se enteraron de la existencia del circo de niños más grande del mundo, que viene de Australia, o del grupo africano Amlima, de Togo, que presenta una obra con el tema de los desplazados, que tendrá una resonancia especial para el público colombiano. Todos ellos estarán en el Festival 98.



Y ahora, páguelo

Según la Fundación Casa del Teatro, el costo del Festival de 1998 se acerca a los $6.000 millones, es decir, $1.500 millones más que la edición de 1997.





Por fin en los escenarios colombianos el Piccolo Teatro Milán La consecución de los $6.000 millones y su distribución para costear el montaje del Festival es toda una odisea para los organizadores. Tan sólo para traer las compañías teatrales internacionales el Festival debe desembolsar $2.800 millones.



Buena parte del tiempo de los organizadores se va tratando de convencer a las distintas entidades del gobierno y a los posibles patrocinadores en el sector privado de hacer aportes para la realización del evento.



Esa cifra millonaria se cubrirá de la siguiente forma: el 35% con los ingresos de taquilla, otro 35% con los aportes del Ministerio de Cultura y el 30% restante con los aportes de la empresa privada. Por este motivo, la promoción publicitaria del Festival es importante y ya se destinó para ello una partida de $500 millones, asegura Fanny Mikey.



La ejecución del proyecto involucra infinitos detalles. La escenografía de la mayoría de las compañías teatrales foráneas se construye en Bogotá, pues esto es menos costoso que traerlas desde los respectivos países. Se destinan cerca de $725 millones para adecuar los equipos a las exigencias de todas las compañías.



Muchas de ellas envían a un representante, o en algunos casos al mismo director, para escoger no sólo los días en que quieren actuar sino también el teatro en que desean presentarse. Armar ese rompecabezas de exigencias es una de las tareas críticas por las que deben responder los organizadores del Festival.



Gastos que parecen insignificantes adquieren grandes proporciones al considerar las dimensiones del Festival. Es necesario dar almuerzos a más de 2.500 artistas y a las 822 personas que trabajan directamente en el evento. Se consumen 1.156 garrafones de agua durante la temporada. Se hacen 122 viajes al aeropuerto y 528 rutas para trasladar los artistas a las presentaciones (tan sólo el costo para viajes al aeropuerto superaría los $2 millones). Se contratan cien guías para las compañías teatrales extranjeras, de los cuales 40 son bilingües, para poder facilitar la comunicación con las delegaciones croatas, alemanas, eslovenas, polacas o con cualquiera de los artistas de los 32 países que participarán.



El tema de las locaciones también es parte importante de las cuentas. Este año se han determinado 21 lugares especiales para la presentación de las obras, algunos de ellos adecuados técnicamente por la Corporación Festival Iberoamericano de Teatro.

Desde Eslovenia viene la compañía de teatro Mladinsko



Arrendar un teatro grande como el Colsubsidio, por ejemplo, implica desembolsar más de $2 millones diarios. Un recinto pequeño cuesta de $300 a $400 mil diarios.



Otros escenarios menos tradicionales para teatro son adecuados para sea posible disfrutar del Festival en los cuatro puntos cardinales de la ciudad. Por ejemplo, se realizó una inversión de $480 millones para dotar con todo lo necesario para un evento internacional de esta categoría a los coliseos de los barrios Kennedy, Lourdes, La Victoria y Servitá.



Allí llegarán obras de todo el mundo, pero no sólo para presentarse en escenarios especiales. También acudirá el teatro callejero, "rompiendo así la idea errónea de que el teatro sólo llega a las élites" afirma Fanny Mikey.



El Festival Iberoameriano de Teatro es una de las cosas por las que vale la pena vivir en Bogotá o venir a visitar la ciudad. Para los espectadores serán 17 días de fiesta cultural, en los que se podrá apreciar la élite del teatro mundial. Pero para Fanny Mikey serán sólo el preludio del día 18, cuando se dedicará a cuadrar los balances del evento que ya pasó y a armar la programación del que viene. Que seguramente será todavía mejor.
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