| 9/1/1994 12:00:00 AM

Apartamentos en Miami

A tres horas de Bogotá, la Florida es un codiciado veraneadero para los colombianos. Hay que saber en dónde invertir.

Desde la expedición del Decreto 444 de 1967, hasta 1992, los colombianos que tenían propiedades en Miami estaban infringiendo la ley. Hoy en día se ha liberado la inversión de colombianos en el exterior. La Florida es el lugar más obvio para invertir en finca raíz, pues está sólo a tres horas de Bogotá en avión, con buen clima, mucha gente que habla su idioma, excelentes compras, buena comida, playas, tenis y golf.

Pero antes de invertir, existen muchas consideraciones que se deben tener en cuenta. Primero, y la más importante, ¿dónde quiere comprar? La costa oriental de la Florida es tan variada como cualquier otro lugar, con diferentes ciudades que ostentan diversas personalidades.

Miami es Miami. Dominada por los cubanos, enfrenta las dificultades de cualquier ciudad y es bastante parecida a un país latino. Los norteamericanos no consideran a Miami como una ciudad de su país sino de los nuestros. De manera que si quiere sentirse en ambiente, compre en Miami. Los problemas del crimen están bien documentados, aunque viniendo de Colombia no los tomamos muy en serio. En Miami el auge más reciente en la construcción, breve y artificial, fue después de la destructiva visita del huracán Andrew, en agosto de 1992.

Key Biscayne, una isla al lado de Miami, es un mundo diferente, costoso y exclusivo. Los colombianos ricos poseen condominios en la playa y consideran a Key Biscayne como su club privado. Allí vivía Richard Nixon y los venezolanos millonarios mantienen sus propiedades. Por la exclusividad hay que pagar. Un apartamento no muy grande con dos dormitorios y dos baños comienza en US$ 300.000, y una casa con vista a la bahía, como la que alguna vez tuvo el presidente Nixon, comienza en US$ 800.000 para arriba.

Más al norte está la todavía más exclusiva Williams Island, en donde tienen apartamentos Sofía Loren, Sebastián "Palomo" Linares y muchos latinoamericanos famosos y bastantes judíos. No hay un solo negro, con excepción de las haitianas que limpian los baños. Completamente autosuficiente, Williams Island tiene seis piscinas, un Spa, restaurantes y muelle, con toda la seguridad requerida. Los apartamentos valen de US$ 250.000 para arriba y una villa estilo mediterráneo comienza en US$ 400.000.

Muchos extranjeros, especialmente brasileños, han comprado propiedades en Bal Harbour. En el extremo norte de Miami, la zona da cabida a inmensos apartamentos, una buena playa, excelentes restaurantes y el famoso centro comercial Bal Harbour Shops, donde se puede encontrar la ropa más cara de Miami. No es extraño toparse con conocidos colombianos en este sido. El precio de los apartamentos comienza en US$ 190.000 y puede treparse hasta US$ 5 millones, donde el que compra se siente realmente en el "top of the World". El edificio Balmoral está totalmente ocupado por judíos, en su mayoría latinoamericanos. Pero un corredor de finca raíz, Fabián García Díaz, un argentino trasplantado hace mucho tiempo, ha estado observando cuidadosamente el mercado de Bal Harbour. "Nadie debería comprar en Miami como inversión, dice García, sino por placer. Un apartamento en la Florida es una inversión segura y los precios son más accesibles para . los compradores latinos que en California o Nueva York, pero no suben de la noche a la mañana".

Turnberry Isle es un gigantesco complejo de condominios al norte de Miami, muy popular en los años setenta. No es tan apetecido como hace quince años, no tiene playa, pero la ventaja es que está situado muy cerca de Aventura Mall, el paraíso de las compras. Muchos colombianos residentes se radican en esta zona.

A unos 40 kilómetros al norte de Miami, por una autopista de 10 carriles llamada la 1-95, está Fort Lauderdale. A los residentes les gusta pensar que hacen parte de un estado diferente al de la gran ciudad al sur, pero las influencias latinas que los residentes de Fort Lauderdale creen son exclusivas de Miami se están extendiendo hacia allá. Si desea visitar a sus vecinos y amigos, el área de Miami sería mejor para usted. Si quiere descansar de todo eso, piense en un sitio más al norte.

Marta Moreno, una colombiana que ha vendido finca raíz en Fort Lauderdale a los latinos durante 23 años, dice que lo que ningún comprador puede esperar es vender su propiedad y obtener grandes utilidades en poco tiempo. "Eso sólo ocurre en Bogotá. Hubo un pequeño auge en los precios entre 1970 y 1975 y luego entre 1979 y 1981. Desde entonces los precios del mercado se han estancado, excepto en las propiedades más costosas (de más de un millón de dólares)".

"Existe un error común que cometen los colombianos cuando compran un apartamento en los Estados Unidos. Siempre me preguntan cuánto vale el pie cuadrado. Esta puede ser una buena medida del valor de la propiedad en Bogotá, pero no aquí. Las únicas cosas que importan son la ubicación, la calidad del edificio, la vista, y quiénes son sus vecinos", añade Moreno.

Los vecinos, como lo han podido ver algunos colombianos, pueden convertir un maravilloso apartamento en un infierno. Un condominio es una asociación legal en la cual el dueño de cada apartamento es dueño proporcionalmente del edificio. Todas las decisiones son tomadas por la junta elegida por los propietarios. Y como los colombianos por lo general están lejos gran parte del año, los

residentes permanentes tienden a asumir casi todo el control. Esto significa que su vecino norteamericano de Nueva York puede hacer aprobar una norma que no permita prestar el apartamento a sus amigos, o inclusive a su familia. O votar para prohibir niños, o perros, o cualquier cosa que ellos quieran. Esta gente se ha hecho famosa por el nombre que sus infelices vecinos inventaron: "Comandos Condo". Pregúntele a su corredor de finca raíz si el edificio que a usted le interesa tiene historia de conflictos dentro de la junta. Otra cosa que todo colombiano debe comprender es que el negocio de finca raíz en la Florida está muy bien controlado. Los colombianos y los canadienses tienen la mala fama de tratar de evitar el pago de la comisión al corredor de finca raíz. Los norteamericanos y los europeos nunca harían tal cosa, sería quitarle la comida de la boca al corredor. Entonces, un consejo, "donde fueres..."

En Fort Lauderdale hay propiedades o con playa o con golf y tenis. Un complejo de moda en la playa es el Sea Ranch Club, donde un apartamento de una alcoba cuesta US$ 129.000 y uno de tres alcobas medio millón de dólares. Estos apartamentos han mantenido su precio durante los últimos diez años porque están bien administrados y bien localizados. Otros edificios, según Moreno, se están vendiendo al mismo precio que hace veinte años debido a las restricciones

impuestas por los dueños de los "Comandos Condo".

Si le interesan más el golf y el tenis, y la playa no es una necesidad para usted, Palm Aire podía ser el lugar adecuado a un buen precio. Lejos de la playa, un apartamento de dos alcobas se consigue desde US$ 70.000, pero aquí no estamos hablando de lujos.

Si quiere lujo, siga más hacia el norte a Boca Ratón. A pesar de su terrible nombre en español, Boca es el lugar más parecido a la Florida de antes

-hermosos árboles viejos, calles amplias, dinero con tradición, buena arquitectura-. En la playa hay otro complejo de condominios llamado Sea Ranch of Boca, en donde los precios de los apartamentos empiezan en US$ 225.000 y un penthouse cuesta US$ 1.1 millón.

Una buena urbanización es el área al oeste de Boca Ratón, en donde un apartamento de dos alcobas, con golf y tenis (todos los sitios tienen piscina, un apartamento sin piscina es tan extraño como la nieve en Cartagena) se consigue a partir de US$ 85.000, pero muy lejos de la playa.

Así. que ahora, cuando ya es legal invertir en el exterior y dado que los colombianos son los únicos latinos actualmente en bonanza, la pregunta que un comprador debe tener en cuenta es: ¿Qué tan cerca quiero estar de la gente que veo todos los días en mi tierra? Recuerde, a mayor distancia hacia el norte, usted encontrará menos letreros de "Spanish spoken here".
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