| 12/1/1995 12:00:00 AM

ALMUERZO ATRAGANTADO

LA BÚSQUEDA DE ACUERDOS CON ANDRÉS PASTRANA POR PARTE DEL PRESIDENTE SAMPER FUE UN PASO EQUIVOCADO EN LA DIRECCIÓN CORRECTA.

La solución de la crisis por la que atraviesa el gobierno del presidente Samper no depende ya de la decisión de la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes. Sea cual fuere el fallo, el presidente sigue enfrentado al desafío de recuperar su credibilidad y su capacidad para gobernar. No hay salidas jurídicas a la crisis. Todas las soluciones son políticas. Esto es precisamente lo que ha venido intentando el gobierno desde que se agudizó la crisis. Primero fue el lanzamiento de una audaz propuesta de reforma política. Siguió un llamado a fuerzas políticas, económicas y sociales para pactar un gran acuerdo nacional contra la violencia. Luego vinieron gestos de acercamiento con gremios y más adelante con las cabezas de las instituciones de justicia. El más reciente, que prometía ser el más fructífero, fue su convocatoria a la oposición política para "un acuerdo sobre lo fundamental", parafraseando al recientemente asesinado Alvaro Gómez. Pero lo cierto es que terminó siendo un paso equivocado, aunque en la dirección correcta.

La idea central detrás de esta nueva propuesta del gobierno era recomponer un consenso político más amplio que incorporara dentro del acuerdo a los sectores más relevantes de la oposición. Por un tiempo, luego de que fallaran los varios intentos por construir algún tipo de alianza de gobernabilidad, el presidente pareció encerrarse, rodeándose de un grupo de colaboradores cada vez más estrecho. TRES ERRORES PRÁCTICOS

Sin embargo, con la propuesta del acuerdo sobre lo fundamental y con la iniciativa de un encuentro con Andrés Pastrana, el gobierno dio un viraje en la dirección correcta. Salió a crear nuevos espacios de diálogo y de negociación desde los cuales pudiera encontrar una solución a la crisis. Sin duda era una buena idea. Pero el gobierno cometió tres grandes errores prácticos al poner su plan en marcha:

1. La primera equivocación estuvo en lanzar públicamente una propuesta, que aun cuando correcta y oportuna, no estaba lo suficientemente elaborada. El acuerdo buscado parece no haber sido analizado cuidadosamente. La idea general de buscar un pacto amplio como respuesta a la creciente violencia en el país no se había puesto en blanco y negro: puntos específicos, objetivos concretos, detalles o cifras. Tampoco se conoció estrategia alguna sobre cómo se iba a lograr el acuerdo; no había agenda, ni pasos a seguir.

¿Qué compromisos específicos esperaba el gobierno de su contendor? Cuando el presidente Samper dijo: "...Iré todo lo lejos que tenga que ir para lograr un acuerdo con Pastrana", ¿en qué estaba pensando? Obviamente sabía que todo acuerdo tendría algún costo. Pero también debía sabe que, dadas las opiniones pública: de Pastrana sobre él y su gobierno y el distanciamiento cada vez mayor entre los dos, era imposible siquiera pensar en que se podría llegar a un acuerdo basado en unas cuantas cuotas burocráticas. ¿Qué era entonces lo que pensaba negociar el gobierno? ¿Qué estrategia se tenía en mente por si no se llegaba a un acuerdo con Pastrana?

2. El segundo error fue el almuerzo del presidente con Andrés Pastrana. Es una regla básica de la política no exponer al presidente de la nación a un desastre previsible. Los temas que vaya a tratar un primer mandatario en cualquier reunión siempre son discutidos con anterioridad por los asesores, y las posiciones de las otras partes exploradas siempre de antemano. Los acuerdos se negocian previamente. Así, el presidente no negocia, sino que concluye y firma lo acordado.

La propuesta de Pastrana de creación de un "Tribunal de la Verdad" para que investigara al presidente Samper no parecía haber sido conocida por el gobierno antes de la reunión y dio la impresión de que le cayó como una desagradable sorpresa. El presidente no tenía una respuesta preparada para evitar que la buena idea del acuerdo se fuera a pique.

3. El tercer paso en falso paradójicamente fue el no haber aceptado la propuesta de Pastrana. La idea de un tribunal especial "de la verdad" de por sí evidenciaba un viraje de Pastrana hacia posiciones menos rígidas y radicalizadas. Esto ya era un logro del gobierno.

Asimismo esta propuesta presentaba ventajas para el presidente Samper. Primero, Pastrana estaba dispuesto a suscribir el acuerdo en el momento mismo en que el presidente Samper aceptara la conformación del tribunal. De inmediato el presidente hubiese salido con la foto del pacto.

Además, un tribunal especial, a pesar de no ser jurídico, tendría

mayor credibilidad que la Comisión de Acusaciones de la Cámara. Aunque es esta última la que debe investigar al presidente según la Constitución, está compuesta por parlamentarios del partido de gobierno y ha sido cuestionada por la opinión pública. En la última encuesta realizada por Yankelovich para El Tiempo, el 74 por ciento de los colombianos cree que la Comisión va a absolver al presidente. El solo hecho de someterse al escrutinio de un tribunal conformado por personas independientes, de gran credibilidad aun para los opositores, le daría al presidente renovada legitimidad.

Como muchos lo han señalado, este recurso sería extraordinario, e inclusive, extralegal, pero ante todo sería realista. En efecto, la encuesta citada señala que un 56 por ciento de los colombianos está de acuerdo con la propuesta de Pastrana de que el presidente se acoja al tribunal de la verdad. Y no es porque sean seguidores de Pastrana, pues sólo un 35 por ciento tiene una imagen positiva de él.

¿UN JUEZ INTERNACIONAL?

En realidad, el presidente Samper podría haber aceptado la propuesta'

de Pastrana y haber ido aún más lejos, sugiriendo que en ese tribunal se incluyeran representantes de la comunidad internacional. Por ejemplo, algún miembro del Centro Carter para las Relaciones Internacionales porque el problema del presidente no está sólo en recuperar la confianza de los colombianos, sino también en recuperar la credibilidad de su gobierno a nivel internacional. Resulta particularmente urgente contar con estrategias eficaces para reconstruir las relaciones con los Estados Unidos y esto no se logrará sino recurriendo a instancias que le generen confianza al gobierno de ese país.

El episodio del fallido acuerdo sobre lo fundamental deja en claro la necesidad que tiene el gobierno de continuar en la búsqueda de acuerdos de gobernabilidad amplios, que incluyan a los principales líderes de la oposición política, para recuperar su credibilidad. Todo esfuerzo en este sentido será un factor de estabilidad para el sistema político. Sin embargo, el tiempo corre, y cada acuerdo fracasado debilita la capacidad del gobierno para armar un nuevo pacto y cada vez tendrá que pagar mayores costos.
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