| 4/27/2007 12:00:00 AM

Todo es cuestión de política

Las exigencias de los demócratas para dar trámite al TLC no sólo tienen que ver con Colombia. Con estas también se pretende poner en el debate político algunos asuntos internos de Estados Unidos.

El documento que a finales de marzo presentaron los congresistas demócratas Charles Rangel y Sander Levin -con el consentimiento de la mayoría de su partido-, que contiene lo que según ellos deben ser los lineamientos de la política comercial de los Estados Unidos, alimentó los ánimos de aquellos que en nuestro país se oponen a que el Tratado de Libre Comercio (TLC) con ese país sea ratificado.
 
Esto, porque el nuevo plan encaja perfectamente con las críticas que en materia medioambiental, laboral y propiedad intelectual han hecho algunos parlamentarios y académicos nacionales durante los debates en el Congreso colombiano.

Por otro lado, el 10 de abril apareció en el influyente diario estadounidense The Washington Post, un artículo en el que se aseguró que Colombia es de lejos el país más peligroso del mundo para los líderes sindicales, y que el DAS estaría involucrado en algunos de los asesinatos de estos dirigentes, lo que puso a pensar a más de uno en la posibilidad de que el Congreso de Estados Unidos, en el que hay mayoría demócrata, diga "no" a la aprobación del TLC.

Sin embargo, algunos analistas coinciden en que las exigencias de los demócratas no tienen mucho que ver con Colombia. "Están utilizando el trámite de los acuerdos de libre comercio como excusa para poner sobre el tapete algunos temas de política interna estadounidense y para prepararse para las elecciones de 2008", asegura un analista consultado por Dinero.
 
Sólo basta con recordar que mientras Estados Unidos sólo ha firmado dos de los convenios fundamentales de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Colombia ya los tiene todos dentro de su legislación. Además, si los demócratas añadieran a las exigencias el quinto principio -condiciones aceptables de trabajo con respecto a los salarios mínimos, horas de trabajo y seguridad social, que hacen parte de la OIT-, tampoco habría problema por cuanto Estados Unidos ya lo exigía dentro del sistema de preferencias arancelarias.
 
Por el lado medio ambiental, nuestro país también es miembro de todos los convenios exigidos por los demócratas y finalmente, si quieren hacer más flexibles las condiciones para vender medicinas en países en vías de desarrollo, el más beneficiado sería Colombia, afirma Germán Holguín, director de la ONG Misión Salud.

Lo cierto es que, aunque demócratas y republicanos pueden llegar a un acuerdo frente a las condiciones de los primeros, este proceso no es nada fácil y podría tardarse más de lo pensado. Gary Horlick, abogado experto en comercio internacional y miembro de los comités consultivos de alto nivel del gobierno de Estados Unidos, es optimista al afirmar que el tratado sería presentado al Congreso por el presidente Bush después del verano y entraría en vigencia antes de que termine este año.

En Colombia, sin embargo, las opiniones no son las mismas. Los senadores del Polo Democrático, Jorge Enrique Robledo e Iván Moreno, quienes viajaron a Washington a finales de marzo, aseguran que el tratado será revisado y es factible que enfrente mayores dificultades en su aprobación que los de Perú y Panamá por la preocupante problemática social, política y de derechos humanos que vive el país.
 
"Por algo quieren prorrogar por unos años más los beneficios del Atpdea", puntualiza Moreno. De igual manera, la aprobación del TLC en el Congreso colombiano está llena de incertidumbres. La posibilidad de que su trámite sea más fácil está en manos del Partido Liberal, que todavía estudia el tipo de ponencia que va a presentar ante las Comisiones Segundas. En últimas, todo está entonces en manos de los políticos.

Arremetida en Colombia
Según Marcela Sánchez, columnista del diario estadounidense The Washington Post, "para algunos dirigentes latinoamericanos de centroizquierda, el plan de los demócratas no podría haber llegado en mejor momento, ya que va en la línea de algunas de sus críticas contra los acuerdos comerciales con los Estados Unidos.
 
Hoy la imagen del libre comercio es negativa en la región, incluidos algunos sectores en Colombia. Estos políticos se rehúsan a firmar tratados comerciales con Estados Unidos porque afirman que sin ciertas modificaciones dejarán a muchos de sus electores en una situación extremadamente vulnerable", asegura Sánchez.

La afirmación de la analista no se aparta de lo que ha venido pasando en Colombia después del anuncio de los demócratas. En el Congreso de la República, donde hace más de dos meses se viene discutiendo el texto negociado del TLC, negociadores y Ministros se han visto atacados por las críticas de algunos parlamentarios y académicos.
 
Por su parte, durante el debate del capítulo medioambiental, mientras que el ministro Juan Lozano aseguró que el Tratado obliga a cada una de las partes a no desmejorar los estándares ambientales, Aurelio Suárez, director ejecutivo de la ONG de Salvación Agropecuaria y la Senadora Alexandra Moreno Piraquive coincidieron en afirmar que Colombia renunció a la posibilidad de exigirle a Estados Unidos que suscribiera algunos convenios fundamentales en materia ambiental. Además lamentaron que no se haya negociado un sistema de solución de controversias para este tema, lo que podría favorecer un dumping ambiental.

Por los lados de lo laboral, las críticas también se han fortalecido. El viceministro de Protección Social Jorge León y el negociador Juan Carlos Sarmiento, han explicado que este capítulo es beneficioso para los trabajadores colombianos porque el gobierno adquiere un mayor compromiso de hacer respetar sus derechos laborales y porque además habrá un crecimiento del empleo de 1,7% en la fase inicial de la entrada en vigencia del tratado.
 
Sin embargo, senadores como Cecilia López Montaño, Juan Manuel Galán y Luis Carlos Avellaneda le encuentran fallas al modelo que expone el gobierno. "No están teniendo en cuenta que en el país está bajando la oferta laboral. Entre diciembre y febrero pasado la tasa de desempleo aumentó 12,3%, mientras que la de ocupación bajó de 51,3% a 48,5% y la de subempleo aumentó de 29,8 a 34%", concluyeron los senadores.

¿Qué pasa en Estados Unidos?
Mientras que en Colombia los debates en contra del TLC han subido de tono -en parte por causa de las últimas declaraciones de los demócratas-, en Estados Unidos se está presentando una negociación entre los partidos para buscar las mayorías que aprueben los acuerdos de libre comercio notificados por el presidente Bush.
 
Según Horlick, el Partido Demócrata es consciente de que el futuro de los Estados Unidos está en el libre comercio. "Ellos simplemente están exigiendo algunas condiciones de la misma manera que otros republicanos también las exigen", puntualiza Horlick.

El experto también aseguró que las probabilidades de que el Congreso de ese país apruebe el TLC son más altas de lo que muchos piensan. "Hay que entender que las exigencias que están haciendo los demócratas no son sólo para el TLC que se firmó con Colombia.
 
En ese paquete también están incluidos los que Estados Unidos firmó con Panamá, Corea del Sur y Perú, que también fueron notificados por el Presidente Bush. Por otro lado, los demócratas están poniendo en el debate político los temas con los que se hicieron elegir en cada uno de sus Estados y todo lo que el partido exige lo cumple Colombia. "Ustedes no tienen que preocuparse por nada, es una cuestión de política interna", explica Horlick.

Lo que sigue
"Aunque no va a ser fácil, cuando termine la negociación y el gobierno de Bush haya conseguido las mayorías, el proyecto definitivo de TLC será presentado al Congreso de los Estados Unidos", asegura Horlick. En la Cámara de Representantes serán necesarios 218 de 435 votos, en el Senado 51 de 100 votos, en el Comité de finanzas 11 de 21 votos y en el Comité de Vías y Arbitrios 21 de 40 votos.

El presidente Bush también tendrá que tomar la decisión sobre presentar un solo proyecto que contenga el acuerdo con Corea del Sur, Panamá, Perú y Colombia o presentarlos cada uno por separado. Para esto no existen tiempos límites, los proyectos pueden radicarse incluso en una nueva legislatura.
 
Sin embargo, "lo más probable es que se haga después del verano", dice Horlick. Lo más importante ahora es que el gobierno colombiano, con el apoyo del sector privado, continúe haciendo lobby en el Congreso de los Estados Unidos. Pero este debe ser coherente, coordinado con la embajada y muy insistente.
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