| 2/2/2007 12:00:00 AM

Exigencias laborales

Los ajustes del capítulo laboral del TLC serán incluidos en una carta adjunta, pues la renegociación de los textos ha sido descartada por el gobierno estadounidense.

Amediados de enero, John Veroneau, segundo en rango de la oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, hizo el anuncio sobre los ajustes que en materia laboral se tienen que hacer a los textos de los tratados de libre comercio con Colombia, Perú y Panamá. Aunque el gobierno de Estados Unidos ya dejó claro que ello no implicaba ninguna renegociación, todavía no se sabe cuáles son los cambios que se piensan realizar. Lo cierto es que la insistencia estadounidense sobre este tema podría ser utilizada como excusa para poner algunos obstáculos al comercio.

Para Marcel Tangarife, experto en comercio internacional, esta situación se veía venir, pues desde hace mucho tiempo el partido Demócrata había manifestado su inconformidad con lo negociado en los capítulos laboral y medioambiental. "Hay que recordar que con el Nafta y el Cafta ocurrieron situaciones similares, se hicieron algunas modificaciones a estos temas, lo que le dio un amplio poder de negociación a los sindicatos y son estos mismos los que en gran parte eligieron el nuevo Congreso. Los demócratas tienen que responderles a sus electores", puntualiza Tangarife.

De hecho, cuando la congresista demócrata Linda Sánchez visitó Colombia trajo un mensaje claro: "El TLC con Colombia no contribuye a la creación de buenos empleos con un salario digno. Además, solo incluye la obligación para ambas partes de implementar sus propias leyes laborales y lo que se ha visto en los últimos años, es que este país viola tanto en la ley como en la práctica no solo los estándares de los derechos humanos básicos de los trabajadores, sino también los principios de la libertad de asociación y el derecho a organizarse y a celebrar pactos colectivos".

Ante esto, para un funcionario del gobierno colombiano el debate es más político que real y la preocupación de los demócratas por hacer explícito el compromiso de los países en el respeto de los derechos laborales se debe a que quieren sentar un precedente para las próximas negociaciones comerciales, en especial con los países asiáticos que no cuentan con una legislación apropiada en esta materia.

Implicaciones para Colombia

Aunque en teoría las pretensiones de los demócratas no significan cumplir algo más allá de lo que Colombia ya tiene en su legislación, algunos como el ex ministro Rudolf Hommes han coincidido en afirmar que las exigencias del partido Demócrata en materia laboral beneficiarían notablemente al sector sindical y fortalecerían las normas del país, en prohibición del trabajo infantil y la discriminación de género, entre otros temas.

Sin embargo, a Tangarife le preocupa que en la práctica estas exigencias puedan aplicarse indebidamente por el gobierno estadounidense y terminen por poner obstáculos a los empresarios colombianos. Lo mismo pasaría si deciden incluir exigencias relacionadas con el salario mínimo, debido a que los productos del país pueden perder competitividad.

Al cierre de esta edición, el gobierno peruano ya había anunciado que tenía listo el borrador de lo que podría ser una carta colateral en temas laborales avalada con autoridades de Washington, aunque no se conocía su contenido. Pero nuestro país solo sabrá del pedido de los demócratas a mediados de febrero, cuando la delegación del gobierno viajará a Washington para buscar la aprobación del TLC.
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