| 6/25/2004 12:00:00 AM

Lección del acuerdo con Chile

Lección del acuerdo con Chile
En el caso colombiano, la prueba más reciente de la importancia de prever los mecanismos para solucionar diferencias se dio en el acuerdo de complementación económica que se firmó con Chile en diciembre de 1993. Tras diez años de luna de miel, se presentó la primera disputa seria, cuando Chile elevó el arancel consolidado para el azúcar de 31,5% a 98%, reclasificó las mezclas de azúcar para que entraran en las bandas de precios y aumentó el precio piso del azúcar. Estos cambios se dieron entre 2001 y 2003, y llevaron a Colombia a pedir que se revirtieran estas medidas porque cambiaban las reglas de juego del tratado y desmejoraban las condiciones de acceso del azúcar nacional.

En octubre de 2003, Colombia elevó consultas ante la Comisión Administradora del Acuerdo, que no llegó a una solución y convocó en enero de 2004 un panel de arbitramento para que llevara el caso. El panel, integrado por tres expertos, uno escogido por Chile, otro por Colombia y otro por mutuo acuerdo, duró casi dos meses y medio en conformarse, por los reparos de Chile a los árbitros colombianos.

El 19 de mayo pasado, el panel dictó una resolución definitiva, que dejó insatisfechos a los colombianos, pues si bien reconoció que hubo una infracción chilena al haber alterado el mecanismo de bandas de precios, conceptuó que no había menoscabo por lo que no tomó ninguna decisión al respecto. "El mecanismo está hecho para que no funcione, en la medida en que si las partes no se ponen de acuerdo para elegir los árbitros no hay ninguna manera para superar el disenso, a excepción del presidente del grupo arbitral que puede ser designado por el secretario de la ALADI. Y en segundo lugar, porque no hay un procedimiento detallado y las partes tienen que comenzar por negociar la forma en que se van a conducir las audiencias, se van a practicar las pruebas y se van a notificar las decisiones. Como es obvio, un proceso en el que hay que depender del infractor para todas esas cosas, está llamado a fracasar", explica Gabriel Ibarra, uno de los apoderados del sector azucarero colombiano.

Otro aspecto que se considera inconveniente es que se contemple que el fallo sea en conciencia y no en derecho, porque introduce un amplio margen de subjetividad y es un semillero para presiones políticas.
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