| 5/27/2003 12:00:00 AM

"Las concesiones me gustan mucho"

"Confieso que soy intemperante al abordar temas neurálgicos. Mi lenguaje directo y espontáneo ha mortificado a muchos". Andrés Uriel Gallego, ministro de Transporte.
Dinero habló con Andrés Uriel Gallego, ministro de Transporte. Espera licitar al menos 10 proyectos de concesión vial antes de diciembre de 2004.



Se ha dicho que usted es poco amigo de las concesiones viales. ¿Qué dice a esto?

Las concesiones me gustan mucho. Es inevitable que un país como el nuestro, en crisis fiscal, con limitaciones presupuestales para grandes obras, apele a la inversión privada para desarrollarlas. Más aún, los países con capacidad económica y recursos suficientes de inversión pública utilizan muy frecuentemente la figura para su desarrollo físico.



¿Cuál era su crítica al sistema?

La estructuración de los proyectos concesionados en contratos de primera generación hoy en operación, el desequilibrio entre el aporte público y el capital de riesgo privado a favor del concesionario, la proporción del riesgo asumido por el Estado. En algunos casos, el sujeto mismo de la contratación, el concesionario elegido; en fin, el manejo contractual.



¿Se refiere también a los contratos de segunda y tercera generación?

A algunos, pero esencialmente a los de primera generación. Esta crítica no es mía, es de todo el mundo. E involucro en el tema a las concesiones portuarias, porque no han dado réditos suficientes para el Estado. Es necesario reconocer que en el proceso de ensayo y error, el Estado ha mejorado las condiciones de las concesiones: el tema de garantías de tráfico mínimo, que era el problema más grave, se resolvió en las más recientes concesiones. Y tenemos que resolver otros aspectos aún pendientes, por ejemplo, el tema (la adquisición) de predios, el de obras adicionales y extraordinarias, el tema de iniciación de la obra y el asunto relativo a la responsabilidad de los diseños.



Resueltos estos temas, ¿no se corre el riesgo de que los proyectos de concesiones resulten poco atractivos para el inversionista privado?

No, los contratos deben ser más equilibrados. De todas maneras, el negocio es atractivo y rentable. La mejor evaluación de los costos y riesgos y el cumplimiento de los compromisos del Estado y de la parte privada garantizan la rentabilidad de los proyectos.



¿Cuáles son las metas del gobierno?

Entre extensiones de proyectos ya en marcha y construcción de doble calzada sobre trazados existentes, nos proponemos realizar 10 contratos de concesión vial antes del 31 de diciembre de 2004, muy eventualmente algunos en 2005. Entregaremos las que ya vienen en marcha y dejaremos contratadas e iniciadas las restantes. Vamos a asumir nosotros todos los problemas contractuales y de iniciación de obra y dejarle el mínimo de problemas al gobierno siguiente para que diga: "vamos a hacer tales concesiones", y entregue las de nosotros.



¿No es muy lento el avance en las concesiones viales?

Es un programa muy ambicioso. Se trata de 800 kilómetros en doble calzada, es decir, obra nueva y no solo mantenimiento de vías que ya existen. Esto es gigantesco. No estoy mencionando las calzadas sencillas. Si hacemos esto en tres años, casi duplicamos lo que se ha hecho hasta ahora.



¿Cuánto cuesta el programa?

El aporte estatal directo es de $750.000 millones con cargo a vigencias futuras. El valor total de las obras es unos $2,5 billones. Esperamos que no se cierre el espacio fiscal necesario para garantizar su realización. Si la Nación pone el 30% y el aportante el otro 70% -repartido entre 50% de crédito y 20% de capital propio-, el esquema es equilibrado y posible.



¿Es cierto que se piensa crear una dependencia que reúna todo el sistema de concesiones?

Sí. Se me adelantó al anuncio. Queremos crear un área especializada, de alta calificación, encargada de la gestión de las concesiones -viales, portuarias, aeroportuarias y férreas-. Manejaría todas las etapas de un proyecto desde las fases precontractual y contractual hasta el seguimiento y evaluación de la operación.



Ministro, ¿usted modificó el esquema de contratación?

Sí, con excelentes resultados. Recientemente, cerramos una convocatoria de 65 contratos para mantenimiento de vías y se presentaron 6.800 propuestas. Esto es ampliar la base de contratación y darle oportunidad a todo el mundo.



Se cuestiona una actitud de castigo a la ingeniería exitosa y de favorecimiento de la ingeniería pequeña.

Estoy totalmente consciente de esto. En los contratos de obra pequeña es así, indudablemente. Allá vamos, a los que nunca tuvieron acceso al Estado. Esto es eficiente. Yo soy ingeniero y formador en ingeniería y me parece que esto es, además, saludable. Para los grandes, hay contratación: tienen la oportunidad en las concesiones, en los programas de pavimentación de gran escala. Es una de las tareas que vine a hacer aquí: abrir la contratación del Estado a todo aquel que sea capaz de contratar con él. No todo para unos pocos. La acción del Estado tiene que favorecer a muchos, a la inmensa mayoría, ojalá a todos.
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