| 9/14/2007 12:00:00 AM

Innovación no tan afortunada

Innovación no tan afortunada
El leasing de infraestructura permite que un municipio o un departamento paguen un canon de arriendo financiero por el uso de obras de infraestructura de cualquier envergadura, desde carreteras hasta hidroeléctricas. Parece una figura estupenda para las finanzas locales, porque quien lo contrata no necesita dinero para comenzar las obras.

Sin embargo, algunas localidades lo usan con fines menos orientados al desarrollo regional. De un lado, estas operaciones no están sujetas a las condiciones de Ley 80 para seleccionar al constructor del proyecto. Por eso los municipios pueden escoger directamente al contratista, sin concurso.

De otra parte, la Ley de Garantías Electorales establece que tres meses antes de las elecciones, los entes territoriales no pueden aumentar el endeudamiento público. El leasing, según algunos abogados consultados por Dinero, no se considera como crédito público sino como una operación 'asimilada a crédito público', con lo cual, sostienen, se pueden efectuar sin violar la ley. Algunos alcaldes pretenden usar esta herramienta a pocas semanas de dejar sus cargos para comenzar las obras sin importar que su sucesor se quede con el contratista y la obligación financiera que él dejó establecidos.

Algunos observadores han pedido que se regule un poco más la operación de leasing de infraestructura para que sea más claro qué tipo de obras se peden financiar, en qué condiciones y cuáles no. Esta herramienta financiera interesante, ágil y transparente cuando es bien usada, debería ser promovida, pero limitada cuando entorpezca la disciplina financiera.
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