| 6/24/2005 12:00:00 AM

Zonas francas, a la expectativa

A partir de 2007, las zonas francas del país perderán uno de sus mayores beneficios fiscales y sobre el cual descansan estas figuras. Sector privado y gobierno buscan medidas para compensar, pero todavía no hay consenso.

Los operadores de las 10 zonas francas del país y las 160 empresas industriales instaladas en ellas esperan despertar el 1 de enero de 2007 con un régimen esencialmente igual al que existe hoy. Infortunadamente para ellos, es apenas una esperanza. Lo seguro es que el actual régimen sufrirá cambios. Como parte de su compromiso con la Organización Mundial de Comercio, Colombia dijo que eliminaría varios beneficios a las exportaciones que el organismo considera indebidos. El que más les preocupa es la exención del impuesto de renta sobre las exportaciones provenientes de zonas francas, hechas por sus usuarios industriales.

Ese beneficio fiscal estará vigente hasta el 31 de diciembre de 2006, y a partir del 1 de enero de 2007, el gobierno y el sector privado esperan contar con nuevas ventajas que lo compensen, pero que respeten el espíritu de las normas de la OMC. Con cierto afán, el gobierno trató de introducir nuevos mecanismos de compensación para las zonas francas en el proyecto de reforma tributaria de 2004, que se hundió en el trámite. Y a criterio del sector privado, quizás para bien. Se consideraba difícil cumplir los requisitos para acceder a los beneficios contemplados en ese proyecto. Sin embargo, por la premura del tiempo, con empresas ya establecidas en las zonas y otras que contemplan la posibilidad de hacerlo -incluyendo extranjeras-, todas esperan ver pronto cuáles serán las nuevas reglas de juego que regirán las zonas francas de Colombia.

En realidad, el régimen franco cambiará poco. Los beneficios como la exención de arancel para la importación de maquinaria, equipo y materias primas se mantienen. Más aún, el beneficio de exención de renta sobre exportaciones no será eliminado para los prestadores de servicios desde zona franca.

Este gobierno, durante la campaña presidencial, se comprometió a presentar un nuevo proyecto de ley el 20 de julio que ofrezca una compensación por el beneficio que se desmontará en 2007. Y a pesar de la estrechez fiscal y de la creciente impopularidad de las exenciones -el presidente Uribe dice que ya se han dado muchas-, el gobierno está dispuesto a ayudar. "La cuestión no es si daremos o no beneficios compensatorios, sino cómo", dice Eduardo Muñoz, viceministro de Comercio Exterior. Pero el 'cómo' es lo que más preocupa al sector privado y es el aspecto en el que hay mayor distancia con la propuesta gubernamental.

El sector privado dice que no quiere más beneficios que aquellos de los que goza hoy. Por eso, propone una deducción de 100% sobre inversiones en activos fijos en zona franca y un descuento sobre el crecimiento anual en las erogaciones de nómina. Con estudios preliminares, el sector privado estima que las dos medidas combinadas equivaldrían a un beneficio de $1.723 millones, frente a los $1.700 millones que reciben actualmente. Hasta ahora, las propuestas del gobierno están lejos, dicen los cálculos del sector privado. Ellas sumarían $566 millones, menos de la mitad de los beneficios actuales. Esto serviría de poco, sostienen. "La idea no es aprobar una medida inocua", dice Édgar Martínez, director ejecutivo de la Cámara Colombiana de Zonas Francas de la Andi. Infortunadamente, ya hay varias como las Zonas Económicas Especiales de Exportación, que no han servido mucho y que ahora se quieren rediseñar.

Las zonas francas tienen sus argumentos para promover sus ideas. Afirman que si Colombia quiere incentivar la inversión y exportar más, necesita una régimen franco competitivo. Las zonas francas ofrecen una variedad de beneficios desde servicios de seguridad y mejores tarifas en servicios públicos hasta actividades cuasigremiales ante autoridades estatales, además de los beneficios logísticos y la agilidad aduanera. Sin embargo, las ventajas fiscales son el verdadero atractivo de una zona franca. "Estamos mejorando nuestros tiempos de procesamiento de carga y queremos ayudar a nuestras empresas usuarias a generar sinergias con el territorio nacional", dice Juan Pablo Rivera, gerente general de la Zona Franca de Bogotá, "pero la competencia (por usuarios) no será fácil sin un buen régimen".

Por otra parte, desde su privatización a principios de la década del 90, las zonas francas han logrado una dinámica que no quieren perder. En 10 años de gerencia privada, 160 empresas industriales se han acogido a la figura, más de una al mes. En 1994, estas zonas generaban 6.000 empleos y desde ellas se exportaron apenas US$80 millones. En 2004, el empleo generado por las zonas francas del país creció 4,5% anual y llega a 30.000 personas. Las exportaciones sumaron US$668 millones, equivalente a 7,5% de las exportaciones no tradicionales totales (ver gráficos). Adicionalmente, se han ido sacudiendo la fama de ser centros de contrabando que las ha perseguido desde cuando eran figuras exclusivamente públicas.

Y si bien Colombia cuenta con una amplia oferta de zonas francas para los interesados, no es la única oferta en la región. Las zonas francas de Centroamérica son particularmente competitivas al contar con todo tipo de beneficios fiscales nacionales y locales. Estos países desmontarán sus exenciones de renta sobre exportaciones desde zona franca hasta 2009, dos años después que Colombia. Empresas colombianas ya han optado por irse a zonas francas centroamericanas y mantener apenas pequeñas operaciones en el país.

El desenlace del tira y afloja entre gobierno y sector privado no tiene por qué ser fatal para las zonas francas. Por un lado, las zonas francas colombianas no necesitan tantos beneficios como los de las centroamericanas. La producción colombiana en zona franca es de mayor valor agregado y no de maquila. Además, "las zonas colombianas compiten con su buena mano de obra y por su institucionalidad", dice Javier Díaz, presidente de Analdex. Por otro, el atractivo de las zonas francas colombianas con un buen régimen no necesariamente se dispararía. "Las preocupaciones sobre el futuro del régimen franco son principalmente de las empresas ya instaladas en zona franca" agrega Díaz. "Otras empresas no se van a desplazar de sus zonas aduaneras para irse a una zona franca".

Pero esto no quiere decir que las zonas colombianas no necesiten un empujón normativo. Su carencia probablemente sería un duro golpe para ellas. Para las zonas francas, la exención de impuesto de renta para empresas industriales es crucial, toda vez que representan el 45% de sus usuarios. Además, una encuesta del sector privado revela que sin la exención de renta sobre exportaciones que se eliminará, el 53% de las empresas desinvertiría. Pero con otro beneficio de igual impacto, el 54% mantendría sus inversiones y el 21% las aumentaría.

En últimas, la cuestión gira en torno a cómo estimular la inversión y crear más empleo, en especial de cara al libre comercio. Y por lo menos en cuanto a esto, hay pleno consenso.
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