| 5/18/1998 12:00:00 AM

¿Y del empleo qué?, Presidente

Los candidatos responden las preguntas de Dinero sobre los temas que preocupan a los empresarios.

El gran descalabro social del gobierno Samper ha sido, sin duda, el creciente desempleo. Así lo reconocen todos los colombianos y por eso les piden a los candidatos presidenciales darle prioridad a la generación de empleo. Pero este problema parece hoy más complejo que en otras épocas y su solución no será tan simple.



Un componente no despreciable del desempleo se debe a la desaceleración de la economía y podría eliminarse con su reactivación. Pero el mayor porcentaje no es coyuntural sino estructural, más difícil de resolver y requiere una estrategia de largo plazo. Por ello, le preguntamos a cada candidato:



¿Qué va a hacer usted para solucionar el problema de desempleo estructural que tiene el país?



Harold Bedoya




Muy graves y preocupantes las cifras conocidas acerca del desempleo en Colombia. La crisis creada a lo largo de este gobierno parece superar con creces a las peores conocidas en la historia del país.



Tener en este momento más del 14% de la población activa desempleada es una de las estadísticas más dramáticas, sobre todo teniendo en cuenta que el mayor deterioro de la situación se dio en este cuatrienio y terminó por afectar más a los jefes de familia que a otras franjas de la población.



Sólo pensar que como secuela del despilfarro y de la desconfianza generada en este período, el desempleo actual en lugar de disminuir puede aumentar y llegar a bordear el 18% es algo estremecedor y desesperanzador para cualquier colombiano.



Considero que no existe en el mundo un mejor factor generador de crecimiento económico que la empresa y la iniciativa privada. De ahí que la primera acción que tomaré para hacerle frente a este problema es generar una atmósfera de seguridad en materia de orden público, para volver a atraer tanto la inversión extranjera como la nacional que han exportado sus capitales a otras zonas o simplemente se abstienen de invertir.



De inmediato, hay que dar seguridad garantizando la estabilidad de las reglas de juego. La parte institucional va a permanecer estable y no va a tener sobresaltos diferentes a los riesgos normales de cada área de los negocios.



Cuando con estas condiciones la inversión privada supere varias veces a la pública, tendremos un generador de empleo real y fundamentado y no un gasto más del presupuesto de la Nación para engordar la burocracia.



Esto y una serie de incentivos a las pequeñas y medianas industrias (pyme) que son verdaderos motores generadores de empleo, nos van a poner en el camino correcto para combatir este problema que es el más grave que puede tener el país ya que desestabiliza fundamentalmente a la familia, que es la célula primordial de la sociedad y les cierra a nuestros jóvenes, que son la reserva de la Nación, la mirada hacia el futuro.



Andrés Pastrana



La tasa natural de desempleo ­como la llaman los economistas­ muestra una tendencia creciente desde 1993 debido a varios factores.



El primero es el incremento paulatino de los impuestos a la nómina. Mientras en 1991 los costos laborales no salariales representaban el 43% del salario, en 1996 significaron el 52%.



En segundo lugar, los mayores niveles de tributación, en especial los sucesivos aumentos del IVA desde 1991, como lo han demostrado recientes estudios. Los impuestos reducen el poder de compra de los trabajadores y generan una diferencia significativa entre el salario estipulado y el efectivo. Esto genera presiones en las negociaciones de salarios, eleva los costos para las empresas y naturalmente desestimula la generación de empleo.



En tercer lugar, la revaluación de la moneda, que ha encarecido el costo de la mano de obra colombiana, expresada en moneda extranjera. No es sorprendente que los sectores con competencia internacional hayan disminuido considerablemente su demanda de trabajo.



También existe un desfase reciente entre la oferta y la demanda de mano de obra en términos de la calificación de la fuerza laboral. El incremento en la demanda de mano de obra calificada ha ocurrido en respuesta al cambio tecnológico que enfrenta la economía desde el inicio de la apertura. Desafortunadamente, la oferta no ha respondido al mismo ritmo.



Es interesante observar que las tasas de desempleo varían significativamente de acuerdo con el nivel educativo de los individuos. Mientras la desocupación de personas con bachillerato incompleto se acerca al 16%, la tasa de desempleo de los profesionales es del 6%.



Para solucionar el problema del desempleo estructural se requiere actuar en cada uno de estos frentes. Reduciré el IVA hasta el 12%, lo cual contribuirá significativamente a disminuir el desempleo. El problema de la revaluación se resolverá con un ajuste fiscal rápido, que se requiere no sólo como solución al desempleo sino también para evitar otros graves problemas estructurales.



Pondré en marcha una política educativa que permita universalizar la educación secundaria y aumentar el porcentaje de colombianos que reciben educación técnica, tecnológica y universitaria. Al incrementar el grado de calificación de la mano de obra, se podrá responder a las necesidades del aparato productivo colombiano.



Noemí Sanín



Nada más grave que el desempleo para la vida social del país. Me propongo eliminar la mitad del desempleo actual en los próximos cuatro años, reorientando la senda de desarrollo y el modelo de seguridad social.



El país ha caído en una trampa en su modelo de desarrollo. Crecemos muy poco, tenemos mucha inflación y hemos hecho la apertura pero hacia adentro: sólo con importaciones y burocracia. Este modelo tiene que ponerse de cabeza. Crecer al 5% no basta. Tenemos que programar la economía para crecer al 8% anual. Con la austeridad fiscal y el impulso a la inversión privada y a las exportaciones, podremos hacerlo.



Pero más que de crecimiento, hablo de cambio en el modelo de desarrollo. El desarrollo, al contrario de los últimos años, llegará a la gente sólo cuando sea intensivo en empleo. El impulso decidido a las exportaciones agrícolas y de manufacturas, así como a la construcción de vivienda e infraestructura, son la clave.



Elevaré las exportaciones a US$25.000 millones anuales, combinando una política cambiaria estimulante con mi capacidad de gestar un agresivo plan diplomático internacional que les abra a nuestros productos las puertas en Europa y en Estados Unidos.



Mi segunda estrategia para eliminar el desempleo estructural es universalizar el modelo de seguridad social para que todos seamos más capaces y más flexibles para enfrentar los nuevos retos globales. Con paz y con empresas públicas eficientes, los recursos públicos garantizarán la seguridad social de todos.



Culminaré las tareas inconclusas de la Ley 100 para llegar a todos los colombianos y extenderé su alcance a la educación y a la capacitación. Combinaré un seguro social educativo con un crédito de largo plazo, para que ningún colombiano se quede sin terminar su bachillerato o universidad. Esa cobertura a más de un millón de nuevos colombianos reducirá el desempleo actual y futuro.



Y haré posible, con la reforma de financiamiento del Sena y una exención tributaria para las empresas que reinviertan en capacitación, que cada trabajador colombiano tenga seis semanas de entrenamiento eficaz.



Con un esquema de seguridad social que garantice la educación, la salud, la capacitación y las pensiones para toda la población, los trabajadores y empresarios colombianos se sentirán seguros y darán, en forma concertada, los pasos para flexibilizar las modalidades de contratación y eliminar gradualmente algunos de los gravosos impuestos a la nómina.



Horacio Serpa



El desempleo estructural en Colombia obedece a fallas fundamentales en el funcionamiento del aparato productivo y a deficiencias del mercado laboral.



El modelo de desarrollo cerrado que imperó hasta los 80 se agotó. La velocidad y alcance de la apertura hirió gravemente al agro y a algunas ramas industriales. Aunque hubiéramos preferido una ruta menos azarosa, no hay lugar para repetir el debate sobre la apertura y ahora se debe seguir avanzando en este proceso.



Para que nuestro sistema productivo adquiera una capacidad efectiva de competencia interna e internacional, me esforzaré en trabajar en cuatro áreas estratégicas:



1. Infraestructura de transporte y comunicaciones, que resuelva los atrasos y deficiencias que debilitan nuestras posibilidades de competencia.



2. Desarrollo científico y de innovación y adaptación tecnológica.



3. Promoción y flexibilización de la organización empresarial para que las pyme y la economía solidaria tengan la capacidad técnica, financiera y comercial para participar en el crecimiento de nuestra economía y en las decisiones del Estado.



4. Fortalecimiento de la producción agropecuaria mediante un pacto que he propuesto a la sociedad rural.



Mi estrategia para enfrentar los problemas estructurales del mercado laboral, que limitan la reconversión y movilidad del trabajo, se concentrará en la formación para el empleo, con énfasis en las mujeres y los jóvenes.



Para superar los desequilibrios de la oferta y la demanda laboral se requiere fortalecer el sector educativo y diseñar mecanismos de capacitación laboral, liderados por el Sena. Fortaleceré sus funciones y descentralizaré su operación, para que la formación refleje las metas diseñadas por los trabajadores y empresarios de cada región.



El desempleo femenino es mayor que el masculino. Para combatirlo complementaré la capacitación con la promoción de políticas de discriminación positiva a favor de las mujeres. Aplicaré la regla de "a trabajo igual, salario igual" para proteger sus derechos.



El desempleo entre los jóvenes es dramático en Colombia. A ellos los afecta especialmente la rapidez del cambio en las exigencias de la formación. Por ello, la educación es la clave. Aumentar el cubrimiento de la educación básica secundaria favorece la reducción del desempleo juvenil. Pero la retención escolar no depende sólo de los cupos, sino de la pobreza. Fortaleceré por ello los mecanismos de asistencia social directa a los jóvenes más pobres.
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