| 2/5/2010 12:00:00 PM

Viraje a la derecha

La llegada de Sebastián Piñera a la presidencia de Chile pone de relieve la importancia que alcanzan los candidatos de derecha en los países de América Latina.

Los discursos de los candidatos de la izquierda, incluso los de aquellos de tendencia moderada, están perdiendo cierta efectividad en varios países de América Latina. A juzgar por los resultados de recientes elecciones en la región, cada día crece el número de candidatos de la derecha que llegan al poder.

En mayo de 2009, el empresario conservador Ricardo Martinelli obtuvo el triunfo en Panamá, tras derrotar a Balbina Herrera, candidata oficialista de la izquierda moderada. En noviembre de ese mismo año, el también conservador Porfirio Lobo obtuvo en Honduras la mayoría para llegar a la presidencia, derrotando a Elvin Santos, candidato del partido oficialista y quien contaba con el apoyo del depuesto presidente Manuel Zelaya, de clara tendencia de izquierda.

El último de estos virajes ocurrió el pasado domingo 17 de enero, cuando se oficializó el triunfo del empresario conservador Sebastián Piñera, del Partido Renovación Nacional (conservador), en la presidencia de Chile. Con ello se puso fin a 20 años en el poder del Partido Socialista, que gobernó sin interrupción tras la salida del general Augusto Pinochet en 1990 y tuvo en Michelle Bachelet a una de las presidentes con mayor índice de popularidad en la región: terminó su periodo con una aceptación del 80%, un porcentaje que no obstante fue insuficiente para que su copartidario Eduardo Frei ganara las elecciones.

La llegada de este nuevo grupo de mandatarios es interpretada por algunos expertos en política internacional como el inicio de un probable 'giro a la derecha' en América Latina, a raíz del desencanto de los electores por promesas incumplidas o por la excesiva beligerancia de algunos de los líderes de izquierda, que literalmente se han venido desinflando.

Incluso el columnista peruano Álvaro Vargas Llosa sostuvo recientemente en el periódico The Washington Post que este giro a la derecha podría contagiar las próximas elecciones presidenciales de Brasil (octubre de 2010) y Argentina (octubre de 2011), lo que volvería a cambiar la balanza que en la última década ha estado del lado de la izquierda.

En Brasil, el candidato conservador José Serra lidera las encuestas para la presidencia que se disputará en octubre, pese a la alta popularidad del presidente Luiz Inacio 'Lula' da Silva, que tiene como candidata a su colega del partido de izquierda moderada Dilma Rouseff.

En Argentina, la reciente derrota sufrida por el partido de la presidente Cristina Fernández de Kirchner, en unas elecciones que buscaban renovar el congreso de su país, hace temer por la sucesión en el poder de un candidato de su partido, el Justicialista, y le está dando un nuevo aire a la oposición, ubicada más a la derecha.

¿Se está devolviendo el péndulo en la geopolítica latinoamericana? ¿Qué tan sostenible es esta tendencia? ¿Qué puede representarle a Colombia la llegada de Sebastián Piñera a la presidencia de Chile?

Sandra Borda, profesora asistente de Ciencia Política de la Universidad de Los Andes, cree que se está dando un cambio obvio en el balance de poder entre izquierda y derecha en América Latina.

"El gobierno de Bachelet era de izquierda moderada y Piñera ha estado asociado con el sector más conservador e incluso con varias personas que fueron miembros de la dictadura de Pinochet", explica esta experta, quien observa este hecho político como "un claro mensaje de que el giro a la izquierda no era tan absoluto y de larga duración". Sin embargo, no cree que los recientes cambios en países como Chile, Panamá y Honduras puedan interpretarse como un giro radical a la derecha.

En este punto coincide Benjamín Herrera, director de la maestría en Relaciones Internacionales de la Pontificia Universidad Javeriana, quien explica que buena parte de los partidos de izquierda de la región tienen una tendencia pragmática antes que radical y en su mayoría mantienen unas buenas relaciones políticas y comerciales con Estados Unidos y otras economías de mercado . "Igual ocurre con los gobernantes de derecha, cuyas posiciones son más de centro"; lo que, en su opinión, hace pensar que la nueva geopolítica tendrá un enfoque más moderado, ya sea que los presidentes provengan de la izquierda o la derecha.

Enrique Serrano, catedrático de la Universidad del Rosario, cree que el aumento de presidentes de partidos de derecha en América Latina muestra "una especie de rechazo en la región al mensaje mesiánico de la izquierda encarnada en personajes como Chávez y Ortega".

Este experto sostiene que no puede hablarse de una tendencia sostenible porque en su opinión la política siempre es fluctuante "y se comporta de manera pendular".

En materia de política internacional, los expertos coinciden en que Colombia tendrá más aliados en esta nueva etapa, con gobiernos más afines, aunque no creen en la teoría del 'aislamiento' de Colombia. Para Enrique Serrano, es claro que el presidente Uribe no está aislado, como algunos lo quieren hacer ver.

"Los que están quedando aislados son los que confunden nacionalismo con socialismo y han creado tal barullo en los últimos años que hicieron creer que Colombia era el insensato o insensible al grupo, cuando en realidad se actuó con razonable moderación".

Benjamín Herrera, por su parte, explica que "no es cierto que el presidente Uribe estuviera totalmente aislado en los foros internacionales, tenía interlocutores importantes como Felipe Calderón en México o Alan García en Perú, y nadie duda de su relación cordial con la presidente chilena Michelle Bachelet". En donde cree que sí habrá un cambio importante de fuerzas es en Unasur, un bloque en el que el mandatario colombiano contará con Piñera como aliado.

La experta Sandra Borda sostiene que la llegada de Piñera de alguna manera permitirá un menor aislamiento porque el gobierno colombiano tendrá en los foros internacionales alguien con su mismo discurso. "Pero eso no es algo positivo para la región porque lo que menos se necesitan en estos momentos son discursos disociadores".

Los cambios en la política latinoamericana están generando sorpresas. Pero todavía habrá que esperar dos elecciones clave, las de Brasil y Argentina, para determinar si se consolida una nueva tendencia.

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