| 1/16/2006 12:00:00 AM

Una nueva pieza del rompecabezas

El cierre de las negociaciones entre Perú y Estados Unidos se convertirá en un factor que Colombia y Washington intentarán utilizar a su favor. ¿Por qué se nos adelantó Perú para cerrar el acuerdo?

La carrera contrarreloj de Colombia para firmar el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos tiene una nueva variable clave: Perú. Ese país vecino se desmarcó del trío negociador que conformaba con Ecuador y Colombia y se apresuró para sellar un acuerdo unilateral con Estados Unidos, a mediados de diciembre del año pasado. Las repercusiones de la decisión de los peruanos se sentirán en la próxima ronda de negociación, que arranca el 23 de enero. Los negociadores estadounidenses pueden ahora presionar a sus contrapartes colombianos mostrándoles el acuerdo firmado con Perú y demandando que Colombia se ciña a ese documento. Por otra parte, el equipo colombiano tiene mayor información sobre en cuáles temas puede jugar duro con Estados Unidos. "Las dos caras de la moneda son válidas", dice Hernando José Gómez, viceministro de Comercio y jefe del equipo negociador colombiano. La gran interrogante, sin embargo, es más complicada: ¿cómo hizo Perú para firmar un acuerdo mientras Colombia sigue en la mesa de negociación?

El acuerdo La visión general es que Perú cedió terreno en el capítulo agrícola, el tema más espinoso entre Colombia y Washington. Según las declaraciones del ministro de Agricultura Andrés Felipe Arias, cuando se publicó el texto de ese acuerdo, lo firmado en el tema agrícola por Perú no se adecúa a los intereses colombianos. Pero la realidad del sector agrícola peruano es muy distinta a la colombiana, lo que le permitió mayor flexibilidad para cerrar las negociaciones.

La agricultura peruana comenzó un veloz proceso de modernización hace ya más de una década y sus principales exportaciones no suponen un peligro para el sector agrícola estadounidense. En cuanto a la producción azucarera, uno de los principales escollos en la negociación Colombia-Estados Unidos, Perú es importador de azúcar, por lo cual no supone ningún problema para este país.

La agroindustria peruana, de hecho, será uno de los sectores más beneficiados por el acuerdo, según explica Luis Vega, presidente de la Asociación de Exportadores de Perú (ADEX). Productos como espárragos, pimentones y diversas frutas se han transformado en ejes de la producción agrícola peruana. Las exportaciones de espárragos a Estados Unidos por parte de Perú superaron en 2004 los US$300 millones.

No obstante la agricultura tradicional peruana será golpeada por el TLC. "Se trata de un sector que tiene problemas estructurales y que simplemente no es competitivo con o sin TLC", dice Vega.

Esa premisa se vio reflejada en el acuerdo. Perú aprobó el ingreso de 500.000 toneladas de maíz con un incremento del 6% anual y con una desgravación a 12 años. Colombia quiere ofrecer la misma cantidad pero con un aumento más bajo (del 2%). Y en el tema del arroz, uno de los más problemáticos para el gobierno colombiano, Perú accedió al ingreso de 74.000 toneladas con un plazo de desgravación de 17 años. Los negociadores colombianos siguen peleando para que el ingreso de arroz estadounidense sea del 7%. En el tema de las regulaciones sanitarias y fitosanitarias, una de las secciones más complicadas en el acuerdo entre Colombia y Estados Unidos, las concesiones de Perú fueron importantes. Se trata de uno de los temas más relevantes en el acuerdo, ya que puede funcionar como una telaraña de regulaciones que entorpezca el acceso real al mercado estadounidense. Perú acordó la creación de un comité técnico conformado por ambos países y que funcionará por consenso. La letra pequeña de cómo operará este comité y si será o no un impedimento para el acceso real de los productos peruanos al mercado estadounidense, sin embargo, todavía están por definirse.

Una de las razones por las cuales Perú pudo hacer este tipo de concesiones es que en el sector empresarial del país había un amplio consenso a favor del TLC. La necesidad del acuerdo estaba consensuada por los principales sectores de la economía peruana, con todos a favor de que se firmara lo más pronto posible. Y el gobierno de Alejandro Toledo tomó la decisión de sacar adelante el documento a pesar de las quejas de algunos sectores, especialmente concentrados en la agricultura tradicional. A diferencia de su homólogo colombiano Álvaro Uribe, Toledo no tiene una reelección sobre la mesa.

Toledo deja el poder este mismo año y su partido apenas tiene posibilidades en las elecciones que se celebran en ese país en abril. La proximidad podía complicar la firma del TLC, con lo cual los negociadores peruanos se vieron apremiados para firmar. Así las cosas, a la hora de cerrar la negociación, Toledo se pudo dar el lujo de hacer concesiones a Estados Unidos. La firma del acuerdo se espera que se realice a toda velocidad. Según declaraciones del negociador jefe de Perú, Pablo de la Flor al periódico peruano El Comercio, ambos países esperan estar en condiciones para firmar el TLC en menos de tres meses.

Un estudio reciente realizado por Eduardo Morón, de la Universidad del Pacífico, en Perú, arroja que el TLC contribuiría a un incremento en el PBI peruano de 1,58% a un año de la entrada en vigencia y de hasta 3,38 puntos porcentuales adicionales en la tasa de crecimiento 20 años después. Estas cifras se sustentan en un incremento anual del consumo de 3,13%, una expansión de las importaciones del 12,4% y un crecimiento de las exportaciones peruanas de 12,13% en el primer año del acuerdo.

Con estos datos, las concesiones que hizo Perú y el hecho de que consiguió firmar antes que Colombia tienen a muchos jugadores involucrados en el TLC rasgándose las vestiduras. Pero esto no debería sorprender a nadie. Colombia decidió negociar junto con Perú debido a la insistencia de Washington, que en el preludio de las negociaciones dijo que solo había negociación si se hacía simultáneamente con los países andinos. Y el equipo negociador colombiano siempre supo que sería más fácil para los peruanos cerrar el acuerdo. Desde la óptica de Hernando José Gómez, negociador jefe de Colombia, era inevitable que Perú se desmarcara en la fase final. "Ellos no tienen las mismas sensibilidades que nosotros", dice.

El tiempo ya empieza a correr en contra de los negociadores de ambos bandos. La proximidad de las elecciones presidenciales en Colombia (mayo) y las legislativas en Estados Unidos (noviembre) politizaría todavía más el acuerdo y complicaría su aprobación en el Congreso de los dos países. Y está por verse si el acuerdo peruano será mejor aprovechado por los negociadores estadounidenses o colombianos.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?