Un Plan en obra gris

| 12/9/2002 12:00:00 AM

Un Plan en obra gris

El proyecto de Plan de Desarrollo tiene inconsistencias entre los supuestos y los resultados esperados. La probabilidad de llegar a crecer 4% y reducir el desempleo a 10% es baja.

El gobierno presentó su proyecto de Plan de Desarrollo "Hacia un Estado Comunitario", ante el Consejo Nacional de Planeación. Dado que en este fin de año el escenario de la discusión está dominado por las reformas que hacen curso en el Congreso, el Plan no ha generado el debate que cabría esperar. Es notorio en el documento el escaso espacio que se le asigna a la inversión pública, cuando al mismo tiempo se espera que este gobierno quede registrado en la historia como un gran momento de transformación en la trayectoria de largo plazo de Colombia.



Las cifras muestran inconsistencias entre los resultados macroeconómicos esperados y los supuestos. De acuerdo con el Plan, la economía debería crecer a una tasa de 4% para el año 2006. Sin embargo, esa proyección se sustenta en un rapidísimo despegue del consumo de los hogares, que resultará muy difícil de lograr en la realidad, pues no guarda relación con la gradual recuperación proyectada. Estas inconsistencias deberían ser revisadas antes del 7 de febrero, cuando el Plan sea presentado como proyecto de Ley al Congreso.



El Plan incluye iniciativas que merecen destacarse, sobre todo en el frente social. Propone, por ejemplo, grandes transformaciones en materia de eficiencia y generación de cupos educativos y conservar la Red de Solidaridad Social, para atender a la población más vulnerable en momentos de crisis. Al tema de la seguridad y la lucha contra el narcotráfico le dedica un capítulo entero. También plantea cambios institucionales y en las reglas del juego que aspiran a lograr que vuelva la inversión privada, especialmente en obras de infraestructura, y que mejore la eficiencia del Estado, reduciendo de paso la corrupción dentro del mismo. Pero todo este esfuerzo para reactivar al país necesita una base macro sólida y realista o, de otra forma, la credibilidad del proyecto entero podría quedar en entredicho.



Inconsistencias macro



En el Plan hay una gran apuesta para recuperar la confianza de los consumidores e inversionistas. Las políticas para lograrlo son el ajuste fiscal y la recuperación de la seguridad. Crearía un espacio para la recuperación de los precios de los activos (en particular, el valor de la vivienda) a medida que se consolide la percepción de que el rumbo del país se endereza. El aumento en la riqueza incrementaría el consumo y esto, a su vez, se convertiría en un estímulo a la inversión. Se consolidaría así un círculo virtuoso que permitiría sacar de nuevo el país adelante.



El esquema es lógico en la teoría y se ha visto corroborado por la experiencia en otras partes del mundo. La recuperación de los países del Sudeste Asiático después de la crisis de 1997, por ejemplo, siguió esta trayectoria. Habría que ver, sin embargo, si Colombia es capaz de generar su ajuste fiscal y de seguridad ciudadana en el período que está planteado en el Plan.



Adicionalmente, los números presentados no cuadran. El Plan estima una muy lenta recuperación económica, con crecimientos de 2% en el año 2003 y 3,3% en el 2004. Sin embargo, entre estos dos años la variación del consumo privado crece 160% en las proyecciones, con lo cual se convertiría en uno de los grandes motores de crecimiento. Esto es difícil de creer. Pero, además, incluso si el consumo de los hogares llegase a crecer muchísimo, el ahorro privado disminuiría, lo cual tampoco es consistente con las proyecciones del Plan, en el cual se espera que el ahorro privado pase de 11,9% del PIB a 12,6% en el cuatrienio.



Un ejercicio convencional de consistencia macro de las proyecciones del PIB por el lado del gasto para el período 2002-2006 refuerza estas apreciaciones. El Plan no contiene proyecciones del PIB por el lado de la oferta, con la información sectorial, que permitirían hacer otros chequeos de consistencia. Se compararon las correlaciones entre las principales variables que componen el PIB por el lado de la demanda (consumo, inversión, exportaciones e importaciones) y la variación de existencias (un componente de la inversión bruta que se utiliza como variable de ajuste en el modelo, pues es una variable endógena) durante dos períodos: antes de 2002, con datos ya observados, y entre 2002 y 2006.



Este es un ejercicio básico utilizado por los estadísticos para verificar la consistencia de un modelo de proyección. Si las proyecciones fueran consistentes con las series observadas, las correlaciones deberían moverse en el mismo sentido y guardar el mismo signo en ambos períodos. Sin embargo, el resultado fue que para el período proyectado, la correlación entre la serie existencias y las otras variables cambia en todos los casos (ver gráfica para el caso del consumo privado).



Por otra parte, en cuanto al comportamiento del sector externo, las proyecciones suponen que las importaciones continúan cayendo el año entrante, mientras que la actividad económica se acelera a un nivel superior al de este año. Esta es otra fuente de inconsistencia, pues las compras externas tienden a crecer en la medida en que el crecimiento de la economía se acelera. Adicionalmente, en el 2003, las importaciones de bienes de capital para la industria podrían contar con exenciones tributarias, de aprobarse el artículo correspondiente en la reforma tributaria, lo que estimularía las importaciones.



En últimas, las proyecciones parecen haber sido realizadas para ajustar las variables a la meta de crecimiento. Dado que la inversión tomará tiempo en recuperarse, pues la inversión pública será escasa, parece que el consumo de los hogares fue tomado como variable de ajuste en las proyecciones del Plan. La inversión total pasaría de 13,7% del PIB en 2002 a 14,6% en 2006, mientras que el componente de inversión del Plan entre 2002 y 2006 asciende apenas a $108 billones a precios de hoy, una cifra que equivale a un poco menos de dos presupuestos anuales de la Nación.



El potencial es menor



Hay, además, otra razón que lleva a pensar que el Plan de Desarrollo tiende a sobrestimar el crecimiento económico: con la crisis de finales de los años 90, el potencial de crecimiento de la economía colombiana se ha reducido. Se presentó un cambio estructural en la economía con el desplome del crecimiento, el debilitamiento del sector financiero y el gran aumento del desempleo. La productividad de la economía se redujo y hoy su crecimiento es de apenas 0,2%, cuando en el período 1951-96 fue de 0,9% en promedio. La inversión privada se desplomó, al pasar de 15,1% del PIB en 1995 a 6,6% en 2001.



Todos estos factores hicieron que creciera una brecha entre el desempeño observado y la tendencia del producto en el largo plazo, o nivel potencial. El resultado es que hoy la economía colombiana está operando unos 4 puntos porcentuales por debajo de su PIB potencial (ver gráfica).



El Plan propone acciones para cerrar esta brecha: la promoción de la educación; la estabilidad macro y los incentivos a la inversión; el desarrollo de los mercados y la competencia; la aplicación de políticas que mejoren la calidad de las instituciones públicas y privadas y ayuden a recuperar la confianza en el país, mediante la eliminación de la corrupción, la impunidad y la inseguridad jurídica; y brindar "seguridad democrática", fortaleciendo la fuerza pública y la capacidad disuasiva del Estado. Según el Plan, estas políticas ayudarían a que la productividad pase de su nivel actual de 0,2% en 2002 a 0,8% en 2006.



Sin embargo, no hay que perder de vista que la evolución del stock de capital y las condiciones del mercado laboral son precarias. El crecimiento de la productividad proyectado también recae sobre la apuesta de un choque positivo de confianza. Además, el sector financiero tendría que ser más dinámico en financiar la recuperación y los nuevos proyectos de inversión, lo cual tomará tiempo, como lo han verificado trabajos de investigación del Banco Mundial.



Así, el escenario no es el mejor para esperar que la productividad vuelva a crecer a su nivel anterior a la crisis, se alcance la meta de crecimiento del Plan y, por ende, se reduzca sustancialmente la brecha entre el producto observado y el potencial. Además, en el mejor de los casos, el desempleo urbano caería a 14% en 2006.



En general, las políticas del Plan son acertadas en la medida en que pretenden que la economía vuelva a la senda del crecimiento sostenible. Las inconsistencias en sus proyecciones, sin embargo, llevan a esperar que tomará más de un buen gobierno y se requerirá continuidad en las iniciativas durante más tiempo, si se quiere que la economía colombiana vuelva a crecer a las tasas observadas antes del despelote fiscal y la crisis de los años 90.



El camino del Plan de Desarrollo

15 de noviembre de 2002: El Conpes y el Confis entregaron el proyecto de documento del Plan de Desarrollo "Hacia un Estado Comunitario", al Consejo Nacional de Planeación.

Antes del 10 de enero de 2003: El Consejo Nacional de Planeación (CNP) deberá entregar su concepto sobre el texto del gobierno con las bases del Plan de Desarrollo y los foros de concertación que se adelantan por todo el país con gremios, ciudadanos, academia, etc., para su discusión. El Departamento Nacional de Planeación (DNP) recogerá las consideraciones del CNP y elaborará el Plan como tal.

A más tardar el 7 de febrero de 2003: El gobierno tendrá que presentarle el Plan de Desarrollo al Congreso. De no aprobarse durante la legislatura, el presidente Uribe deberá citar a sesiones extras. Y en adelante el Congreso tendrá 90 días a partir de su radicación para aprobarlo o no.

"Hacia un Estado Comunitario"

El Plan de Desarrollo de este gobierno se basa en los 100 puntos del Manifiesto Democrático, sobre los cuales Alvaro Uribe desarrolló su campaña.



El Plan tiene cuatro derroteros:



Brindar seguridad democrática.

Impulsar el crecimiento sostenible y la generación de empleo.

Construir equidad social.

Incrementar la transparencia y eficiencia del Estado.

Según el documento del DNP, la meta del Plan de Desarrollo es recuperar los niveles históricos de la inversión privada, crecer a tasas superiores a 4% y reducir el desempleo a 10% hacia finales del cuatrienio. Ante el ajuste fiscal, el crecimiento deberá provenir del consumo de los hogares, las exportaciones y la inversión privada. La probabilidad de éxito no es muy alta.



Santiago Montenegro, director de Planeación Nacional.





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