Un nuevo panorama

| 10/22/1999 12:00:00 AM

Un nuevo panorama

El mayor experto latinoamericano en regímenes cambiarios analiza el futuro sin banda.

La eliminación de la banda marcó un cambio de rumbo en la economía colombiana y los agentes del mercado todavía están asimilando el nuevo escenario. ¿Qué implicaciones tiene dejar que el libre mercado determine el precio de la moneda? ¿Cambia la política económica? ¿Ahora la inflación es lo más importante?



Para Sebastian Edwards, quien junto con el también chileno Guillermo Calvo es el economista latinoamericano de mayor influencia, la eliminación de la banda fue la decisión correcta y a partir de ella se va a producir una transformación profunda en el manejo de la economía.



Pocas personas en el mundo han estudiado con más profundidad la influencia de los regímenes cambiarios y de comercio en el desarrollo económico. Su libro Tasas de cambio, devaluación y ajuste: política cambiaria en países en desarrollo es un clásico. Sus dos libros más recientes Control de capitales, tasa de cambio y políticas monetarias en la economía mundial y Anatomía de la crisis cambiaria de un mercado emergente: México 1994 han despertado enorme polémica. Y su reciente revisión de Tasas de cambio en economías emergentes: qué sabemos y qué deberíamos saber se ha convertido en la guía más consultada entre analistas y hacedores de política.



Dinero dialogó con este chileno, profesor de economía y negocios internacionales de la Universidad de California (UCLA) sobre los recientes sucesos macroeconómicos de nuestro país.



En los últimos años, un creciente número de países han optado por tasas de cambio flexibles y la liberación de viejos regímenes se ha generalizado. ¿Cuáles son las lecciones que deja esta experiencia de abandono de bandas cambiarias? ¿Qué puede aprender Colombia de otros países que hayan pasado por situaciones similares?



Las bandas cambiarias tuvieron una utilidad limitada a principio de los 90. Rápidamente pasaron de moda. El problema es que por diversas razones, algunas entendibles, otras no, los encargados de la política cambiaria las mantuvieron. El de Chile es el caso más claro de lento agonizar en manos de una banda. Si en ese país la hubieran dejado ir a fines de 1997 aún estaríamos hablando de "el milagro chileno". Pero ya no.



La experiencia de México es también bastante interesante. El peso mexicano se depreció fuertemente a fines de 1998, lo cual le permitió al país absorber los choques de la crisis rusa.



Sin embargo, este año, una vez pasada la emergencia, el tipo de cambio nominal se ha apreciado en más de 15%. Esto ha sido buenísimo para ese país.



¿La liberación cambiaria ha facilitado o ha hecho más difícil la reducción de tasas de interés? ¿Hay antecedentes al respecto?



Hay distintas historias, hay diferentes experiencias. Las bandas sí han permitido acomodar los choques externos, sin el trauma del desempleo o la caída del ingreso. Eventualmente --eso es, una vez que los países aprenden a vivir con libertad cambiaria-- las tasas de interés deben caer.



¿Qué se sabe sobre la respuesta de los mercados después de eliminar el sistema de banda?



Es como en la vida personal. Al terminar una relación difícil y larga, uno se siente aliviado y, al mismo tiempo, asustado. Con el tiempo el miedo pasa y el alivio se transforma en felicidad. Algunos enfrentan las primeras semanas con ayuda de un psiquiatra. Me preocupa que en el caso de Colombia el psiquiatra del caso tenga las iniciales FMI. Yo lo hubiera evitado. Tiene mala fama, mala historia, poco conocimiento y una arrogancia exagerada. De solo pensarlo, me dan escalofríos. Ahora que ya se han embarcado con el FMI, deben manejarse con cuidado, cuestionar sus ideas, preguntarles "el porqué" de sus decisiones. En fin, desafiarlos intelectual y profesionalmente. Lo ideal, desde luego, es que todo salga tan bien --en especial en la esfera fiscal-- que dejen de necesitar el dinero y, por tanto, puedan cancelar el programa...



Casi ningún país que ha eliminado la banda, deja de intervenir veladamente en el mercado de divisas (flotación sucia). ¿Cuáles son los principales errores de intervención que deben evitarse? ¿Cuáles parecen ser reglas razonablemente eficientes y transparentes de intervención?



La suciedad es contraproducente. Definitiva e ineludiblemente, hay que evitarla, incluso contra los consejos de "amigos" o psiquiatras. Creo que hay que moverse directamente a un sistema transparente de reglas claras: no se interviene, a menos que sucedan ciertos hechos claramente definidos. Lo peor, sin duda, es aseverar que se va a flotar solo para seguir manteniendo una banda solapada. El mercado lo descubre y, entonces, es implacable.



¿Usted cree que la liberación cambiaria debería ser una decisión permanente? ¿O puede ser interpretada como un mecanismo de transición hacia otro régimen cambiario, por ejemplo, uno de tasa fija de cambio?



Hay que esperar y ver. Me parece, sin embargo, que dada la historia colombiana es iluso, casi infantil, pensar hoy en un sistema de tipo fijo de verdad. La economía política no lo permitiría y su fracaso sería muy traumatizante. Entonces, ¿para qué? Yo diría que Colombia debe flotar, sin miedos, flotar de verdad, sin salvavidas.



Hoy Colombia está en medio de una profunda recesión, con caída del PIB de más del 4,0% y apenas parece estar recuperando niveles de tasa de cambio sostenibles. ¿Cree usted que vale la pena hacer una contracción monetaria para evitar las presiones al alza en la tasa de cambio? ¿Cuáles serían los riesgos para el sector financiero?



En general, la inestabilidad es contraproducente para las economías. Esto es válido con respecto a los cambios bruscos en el tipo de cambio y en las tasas de interés. Yo creo que en este momento habría que dejar que la tasa de cambio buscara su nivel de equilibrio. Luego, dependiendo del desarrollo del sector real y del entorno internacional, habría que volver a evaluar la situación. Lo importante es reconocer que la razón de fondo de este descalabro es la situación fiscal. Y lo grave es que esto viene desde la Constitución de 1991 y que durante todos estos años no se ha hecho nada. Sin una acción decidida en lo fiscal, poco se podrá hacer en el ámbito monetario.



Colombia ha previsto un déficit en cuenta corriente ligeramente superior al 3,0% del PIB para los próximos tres años. ¿Cree usted que en el ambiente financiero internacional, después de nuestra reciente degradación por las firmas calificadoras, ese nivel es sostenible?



Hay una gran confusión, incluso en Wall Street, en relación con el déficit de cuenta corriente sostenible. Creo que técnicamente un país como Colombia podría, perfectamente, mantener un déficit de 3,0% por varios años. Esto es hoy, sin el lastre de la banda, aún más factible que hace unas semanas. Yo, en principio, no me preocuparía sobre el tema.



Si con tasa de cambio flexible, la política monetaria se vuelve en teoría más poderosa para afectar la actividad económica, como lo han señalado los trabajos de Robert Mundell, el nuevo premio Nobel de Economía, ¿cuáles cree usted que deberían ser las reglas de política monetaria? ¿El inflation targeting es una buena recomendación para la organización de la política monetaria?



Hoy Colombia debiera velar por que la recuperación se materialice, sin que la inflación se acelere. Una vez que se retome la senda del crecimiento, será posible moverse hacia la derrota de la inflación. Yo soy muy partidario del inflation targeting (que consiste en tener la inflación y la tasa de interés del Banco Central como guías de toda la economía). El problema es que, de verdad, este es un sistema para inflaciones estables y bajas, del orden del 7,0 al 2,0%. Colombia aún no está ahí. Entonces, y lamento tener que insistir sobre este punto, la política antiinflacionaria debe partir con una decidida acometida en lo fiscal. El problema es que mientras eso no se haga, las expectativas seguirán siendo de una inflación elevada y arrastrada. El tema es simple y, a la vez, difícil de implementar: corrección fiscal ejemplificadora, lo que entonces --solo entonces--? permitiría relajar la política monetaria. Así de simple.



La Junta del Banco de la República se equivocó en leer correctamente los síntomas del mercado durante los últimos quince meses. Dadas las tendencias de los mercados internacionales, ¿cuáles cree usted que son las nuevas reglas de información y decisión de banqueros centrales en economías abiertas?



El Banco de la República de Colombia es una de las más sólidas y valiosas instituciones en América Latina. Creo que tiene la capacidad técnica para adaptarse a las nuevas realidades de una economía global, sin miedo de los mercados. Lo importante es reconocer que, institucionalmente, el Banco de la República tiene un serio problema de gobernabilidad que le quita credibilidad. La cosa es así: en el mundo actual, es difícil mantener la credibilidad y la imagen de independencia, si el Ministro de Hacienda es miembro de la Junta Directiva del Banco. Entonces, lo primero es implementar una "purga" de la Junta Directiva y pedirle al Ministro de Hacienda que se concentre en lo suyo. Luego hay que convencerse de que la flotación limpia implica que el tipo de cambio puede tanto depreciarse como apreciarse. Esto último puede no gustarles a los "devaluacionistas", pero así es. En serio, así es.
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