| 2/6/2009 12:00:00 AM

Un debate de fondo

La poca claridad acerca de la operación del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles genera malestar entre empresarios y expertos.

En una verdadera 'papa caliente' se ha convertido la iniciativa del Gobierno, lanzada en diciembre pasado, de no bajar los precios de los combustibles en la misma proporción en que ha descendido la cotización internacional del petróleo y de crear un Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Fepc) con los recursos que se originan por el mayor precio interno.

Al rechazo inicial que provocó entre los consumidores la creación del Fepc, consignada en el Decreto 4819 de diciembre de 2008, se han sumado las opiniones de analistas económicos, gremios, ex ministros, senadores y hasta del propio gerente del Banco de la República, quienes señalan que la decisión amerita un mayor estudio.

Las voces de los expertos se han hecho sentir de inmediato. El ex ministro de Hacienda Juan Camilo Restrepo y el senador liberal Hugo Serrano Prada ven en esta decisión un claro caso de oportunismo del Gobierno para asegurarse unos recursos que pueden ser equiparados a los que resultarían de una reforma tributaria. Se estima que en el primer año al Fondo podrían ingresar recursos de fácil recaudo por alrededor de $2,5 billones. A esto se suma que en la coyuntura actual el Gobierno estaría haciendo importantes ahorros por no tener que subsidiar los precios de los combustibles, un gasto nada despreciable si se considera que el año pasado los subsidios alcanzaron el monto histórico de $5,1 billones, después de que en 2007 llegaran a $2,1 billones.

Jaime Sorzano, presidente de la Asociación de Transportadores de Carga por Carretera (Colfecar), cree que la falta de claridad en sus objetivos y en su instrumentación podría llevar a que este recaudo se convierta en una 'vena rota' que iría en detrimento de las finanzas de los transportadores, quienes en 2009 podrían pagar $2 billones de sobrecostos por los mayores precios del diesel, según sus estimativos. Y agrega que "hoy se pagan $1.633 de más, pues el galón está congelado en $6.249 cuando su valor debería ser $5.020. El precio al productor se liquida a U$70 cuando no debería superar U$52".

Estabilizar no es mala idea

El ministro de Minas y Energía, Hernán Martínez, ha encabezado la defensa del Fepc al salirles al paso a las críticas, reiterando la conveniencia de contar con un fondo que amortigüe las pronunciadas variaciones del precio internacional del crudo y tras señalar que es justamente en época de bajas cotizaciones cuando resulta oportuno iniciar el ahorro.

Otro de los escuderos de la iniciativa ha sido el ministro de Hacienda, Óscar Iván Zuluaga, quien ha asegurado que los recursos del Fepc no se desviarán para temas distintos a garantizar la estabilidad en los precios de los combustibles. Zuluaga incluso ha dicho que este primer trimestre -durante el cual estará congelado el precio de la gasolina en $7.474- se escucharán propuestas para definir una política más clara frente a los precios y a la manera como seguirá funcionando dicho fondo.

Y es que en momentos de alta volatilidad y creciente incertidumbre en los precios internacionales del petróleo, ni el propio Gobierno tiene claro cómo manejará el fondo, qué elementos incorporará para definir la política de precios y qué nivel de recursos deberá alcanzar. Una reciente propuesta -planteada en este sentido por Fedesarrollo- ha tenido eco entre analistas y es objeto de estudio por parte del Ministerio de Hacienda. El consenso general es que la iniciativa tiene un buen propósito pero no cuenta con una estructura sólida convincente para país.

Roberto Steiner, director ejecutivo de Fedesarrollo, ha planteado que antes que un mecanismo de estabilización, el fondo debería operar como un esquema de 'suavización' de los precios de los combustibles. Steiner resalta el hecho de que el precio interno de la gasolina depende de dos variables volátiles: la cotización internacional del crudo y la tasa de cambio y considera inconveniente "fijar los precios por un periodo largo" ya que, en su opinión, esto impide "que se transmitan las señales adecuadas de precio a los consumidores".

En su propuesta destaca la importancia del comportamiento histórico del precio de los combustibles. Por ello sugiere definir el precio para un determinado mes a partir del promedio del precio que resulta de la aplicación de la fórmula que para tal fin aplica el Gobierno, en una ventana de tiempo previa, que en su opinión debería estar alrededor de los seis meses.

Además de una estructura para fijar el precio de la gasolina -base para determinar el ahorro que irá al Fondo-, Steiner resalta que los recursos del Fepc no deben crecer demasiado, no deberían invertirse en TES y que los impuestos deben ser iguales para la gasolina, el diesel o los biocombustibles. Adicionalmente, plantea que algunos de los impuestos que hacen parte del precio, deberían ser fijos.

En materia de destinación de los recursos, Sorzano coincide con el director de Fedesarrollo en que estos no pueden terminar invertidos en TES porque en ese caso se convertirían en un impuesto y, como tal, su recaudo debería estar regulado por una ley y no por un decreto.

Aunque el presidente de Colfecar está de acuerdo en que estos recursos podrían utilizarse para inversión en infraestructura, recuerda que una destinación distinta de la original podría generar dificultades en la aplicación del decreto y cree que en este caso debería darse una mayor claridad en su funcionamiento. "Queremos ver los proyectos, prioridades y capacidad de ejecución de esos recursos, porque tenemos dudas en la capacidad de adjudicación, contratación y la utilización eficiente de los recursos", afirma.

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