| 3/14/2008 12:00:00 AM

¿Un billón de pesos a la basura?

La Cámara Colombiana de la Infraestructura y el representante David Luna hacen duros cuestionamientos técnicos, administrativos y políticos al programa 'Armando Calle', del ex alcalde Lucho Garzón.

Nunca antes se había lanzado en Bogotá, con tantos bombos y platillos, un programa para tapar los huecos de la ciudad. Aún están frescas las imágenes del ex alcalde Lucho Garzón inaugurando, a mediados del año pasado, las primeras obras en Engativá y Teusaquillo, actos en los que anunció una inversión de $900.000 millones en dicho proyecto para la desaparición de por lo menos 15.000 baches en las 20 localidades del Distrito Capital y que bautizó como 'Armando Calle'. El lanzamiento del programa estuvo acompañado por una fuerte campaña publicitaria en la que se invirtieron $1.600 millones. De un momento a otro, decenas de cuadrillas de obreros invadieron la ciudad y en cada sitio donde llegaba 'Armando Calle' a reparar una vía quedaba impreso en el piso un sello y se colgaban pendones en los postes de la luz alusivos a que allí se ejecutó el programa.

Sin embargo, ingenieros de la Cámara Colombiana de la Infraestructura (CCI) se pusieron en la tarea de revisar varios frentes de las obras emprendidas por 'Armando Calle' y se encontraron con todo tipo de irregularidades que hacen prever que en muy poco tiempo los baches estarán de vuelta y hasta más grandes: mala calidad de la mezcla con la que se pavimentó, problemas de fisuras y porosidades que dejan filtrar el agua, pérdida de la capa superior asfáltica en varios casos, deterioro de las juntas donde empatan el pavimento viejo con el nuevo, acabados deficientes en áreas aledañas a alcantarillas y falta de estudios para adecuar vías con tráfico pesado y calles que han sido expuestas por muchos años a la intemperie.

Pero a los cuestionamientos técnicos que ha tenido el programa 'Armando Calle', se suman los políticos. Para muchos no pasó desapercibido el hecho de que la iniciativa se desarrolló justamente en la recta final de la campaña a la alcaldía y al concejo de la ciudad. Eso es lo que cuestiona el representante a la Cámara por Bogotá, David Luna. "Lo que yo objeto es que este programa se haya hecho en vísperas de elecciones. ¿Y cómo funcionaba la cosa? Pues los concejales y los ediles amigos de la administración y del IDU iban y pedían que les reparcharan las calles donde vivían sus electores. Por esta razón el programa no respondió a un criterio técnico ni de distribución claro. $1 billón tirados prácticamente a la basura. Con esa plata se hubieran podido construir en Bogotá 20 colegios y casi 80.000 viviendas", dice.

Para Luna, esto sucede cuando los alcaldes no tienen en sus equipos de trabajo personas preparadas técnicamente para desarrollar este tipo de acciones. "El fracaso de 'Armando Calle' es similar al fracaso de la actualización catastral y al del cobro de la valorización de Lucho Garzón que fueron un desastre", advierte el parlamentario. Otro error que se cometió, a juicio de Luna, es que Garzón utilizó recursos del endeudamiento público, los cuales nunca se deben gastar en mantenimiento sino para desarrollar obras nuevas que tengan asegurado dicho servicio (como las concesiones). Y, en efecto, el concejal Carlos Baena se opuso a que se utilizaran recursos del cupo de endeudamiento que solicitó Garzón al Concejo para invertirla en tapar huecos en barrios y localidades. "No se justifica tanta inversión para tan pocos resultados. Es un programa que no tuvo continuidad porque no era estratégico, estuvo mal ejecutado, quedaron obras inconclusas y no se sabe a ciencia cierta cuánto se invirtió en publicidad, pues salía plata de todas las dependencias para ese propósito", señala Baena.

Pero hay otro hecho adicional. Solo se pidió garantía por la calidad de los materiales y no por las obras mismas. Así lo denuncia Luna, quien tuvo que acudir a un derecho de petición con el fin de que se le informara sobre el impacto en la movilidad, el criterio de selección de las vías, los costos y la información contractual del programa. "A los señores del IDU les dio por no exigir pólizas de garantía de las obras sino pólizas de garantía de los materiales. Eso es una locura. Si la obra se daña al mes, no hay quien responda. Al comienzo colocaban sellos, pero cuando la gente empezó a denunciar la mala calidad de las obras, no volvieron a ponerlos para que no les hicieran seguimiento. Si Garzón y la directora del IDU fueron tan críticos con el tema de las lozas de Transmilenio de la Autopista, yo me pregunto ¿cómo fueron a cometer errores peores? Al menos Transmilenio sí tenía las pólizas al día", sostiene Luna.

En su momento, varios columnistas cuestionaron el desarrollo del programa. ¿Cuál es la verdadera intención de esta campaña? Se preguntaron algunos, como el analista Luis Carlos Zamora, quien aseguró que solo se trató de una estrategia del alcalde Garzón para contrarrestar la mala imagen que le estaba causando el mal estado de la malla vial de la ciudad. "Al revisar con algo de detalle la forma en que se está llevando a cabo, concluyo que la primera intención es más política que administrativa, y tiene que ver con el mejoramiento de la imagen del Alcalde en el tramo final de su gobierno", sostuvo Zamora en su columna de El Tiempo.

Dinero trató de contactar al ex alcalde Lucho Garzón y a la directora del IDU, Liliana Pardo, quien aún permanece en el cargo, pero prefirieron no pronunciarse al respecto por lo menos hasta el cierre de esta edición. Se pudo establecer que la Contraloría Distrital solo entrará este año a estudiar el caso, pues hace parte de la vigencia anterior.



Las fallas

Los informes de la CCI advierten que se detectaron anomalías recurrentes en las capas asfálticas, especialmente en la de rodadura que tiene la función de resistir los esfuerzos de tensión y complementar la capacidad estructural del pavimento. Además impide, hasta donde sea posible, el paso del agua hacia el interior y brinda las condiciones óptimas de textura de tal manera que el pavimento resista los efectos abrasivos del tránsito.

En este sentido se pudo evidenciar alta porosidad en la superficie de rodadura en muchas obras, debido a la aplicación de mezclas segregadas (en una parte de la superficie se concentran materiales gruesos y en otra menudos), lo que dio como resultado un pavimento con pobres características de textura superficial, así como estructural, que le auguran una corta expectativa de vida. Explican los expertos que este hecho podría causar a mediano plazo filtraciones que, combinadas con los esfuerzos de tensión que debe soportar el pavimento, deteriorarán las capas de la estructura, terminando por destruirla totalmente en muy poco tiempo. En otras palabras, el hueco retornará pronto, como pudo observarse, por ejemplo, a lo largo de las carreras 7 (con calles 188, 188 C, 192 A, 193, 194, 195), 9 (con calles 101, 103) y las calles 127 (con cra. 53) y 67 (con cra. 8 y 9ª), entre otros tramos.

También se detectó que en algunos arreglos ya se evidenciaba la pérdida parcial de la superficie de rodadura. Dicen los técnicos que esta situación se puede presentar por no utilizar temperaturas óptimas de mezclas en el momento de la compactación, y/o por la aceleración de los procesos de deterioro por porosidades excesivas. En ambos casos, el final es el mismo: en poco tiempo se desencadena una avería ya no parcial sino total de la franja asfáltica por el efecto abrasivo del constante paso de los automóviles, además de acelerar el proceso de oxidación del asfalto en toda su estructura (cra. 7 con 187 C - calle 127 con cra. 50 - calle 67 con cra. 7). Por eso Jorge Alberto Marín, director técnico de la CCI, sostiene que "el programa 'Armando Calle' se estructuró de manera apresurada, mientras que los reparcheos se hicieron de manera deficiente y sin los procedimientos técnicos que garanticen la calidad y durabilidad de las obras".

El gremio también advirtió que antes de realizar los trabajos en los sectores industriales era necesario considerar los grandes volúmenes de tráfico de carga que soportan estas vías, para así mismo aplicar un pavimento mucho más resistente. Y en sectores donde el terreno estuvo expuesto mucho tiempo a la intemperie, había que desarrollar adecuaciones especiales en el suelo pues de otra manera cualquier inversión resultaría ineficaz, como ya se puede apreciar en diferentes obras.

Según la CCI, al recorrer el tramo comprendido entre la carrera 9ª y las calles 101 y 147, por ejemplo, se observa que en los trabajos practicados no se realizó un minucioso seguimiento a la junta entre el pavimento viejo y el nuevo. "Esto afecta la durabilidad de la carpeta asfáltica así como la textura superficial, generando molestias para los usuarios por el cambio de nivel", explican los técnicos. Y debido al paso continuo de vehículos, en combinación con la mala calidad de las juntas, el pavimento termina fragmentándose y con el tiempo se desprende definitivamente creando de nuevo los baches en la vía. Dice el estudio que la problemática obedece a una deficiencia en el proceso de construcción, lo que genera el desprendimiento prematuro del asfalto. De la misma manera se observan además deficiencias en la construcción, extensión y compactación de la mezcla, proceso que en muchos casos se hizo de manera manual.

También la CCI denuncia acabados deficientes en zonas aledañas a las tapas de las alcantarillas. Al no realizarse un debido acabado entre materiales como el concreto asfáltico y el hidráulico, la probabilidad de infiltraciones aumenta, ya sea por efecto de dilataciones térmicas o por el desprendimiento de la carpeta debido al paso normal de los vehículos. Esto podría desencadenar una reacción de socavación en las paredes laterales de las cajas de estos pozos, causando daño a la estructura en mención. Así mismo, la estructura del pavimento se verá afectada por el efecto de esta infiltración, creando pérdida de materiales granulares de la carpeta o de la estructura.

Entre tanto, en las localidades de Kennedy y Rafael Uribe Uribe (Avenida Primero de Mayo entre carreras 30 y 33) solo se efectuaron estudios de fresado (se raspa la parte de encima del pavimento), cuando a juicio de los técnicos de la CCI este tipo de análisis se hace con capas más profundas de pavimento. Las muestras se tomaron el 18 de septiembre y, de acuerdo con los vecinos, ese mismo día se dio inicio a los trabajos de reparación.

Pese a la gran publicidad que tuvo el programa 'Armando Calle', ya nadie habla de él en el distrito. Ni siquiera hay una referencia en la página electrónica del IDU y no hizo parte del balance de rendición de cuentas del ex alcalde Garzón. Lo cierto es que costó $1 billón, que a juicio de muchos fue a parar a la basura.
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