| 10/13/2006 12:00:00 AM

Turismo recargado

Con la ampliación de la base de aportantes de la contribución parafiscal, la nueva Ley de Turismo busca generar recursos suficientes para dinamizar el sector.

La reforma a la Ley del Turismo, aprobada en último debate por la Cámara de Representantes, le da un gran impulso a la estrategia gubernamental encaminada a posicionar a Colombia como uno de los principales destinos turísticos internacionales. La norma, que permitirá recaudar US$7 millones en el primer año de implementación, busca que el sector turístico continúe con el ritmo de crecimiento que ha tenido durante los últimos años y se convierta en una de las fuentes más importantes de ingresos para el país.

Con el nuevo marco para el turismo, se busca profundizar los avances de Colombia en materia turística en los últimos años. Según las cifras del Viceministerio de Turismo, en 2005, el sector reportó el mayor crecimiento de la última década, al contribuir con el 2,24% del PIB y aumentar en 26% el ingreso de divisas por la actividad turística. "Mientras el número de turistas en el mundo viene creciendo a un promedio del 4%, en el país, el número de visitantes crece a un ritmo de 12% anual, esto es consecuencia de la Política de Seguridad Democrática y de la importancia que el Gobierno le ha otorgado al sector", afirma el viceministro Óscar Rueda.

A este crecimiento han contribuido las políticas que promueven el turismo nacional e internacional y fortalecen la competitividad del sector, y las cuales se han implementado con recursos provenientes del Fondo de Promoción Turística, el presupuesto nacional, Proexport y el sector privado. Programas como 'Vive Colombia, viaja por ella' y 'Destinos mágicos' han realizado una agresiva campaña publicitaria en la que invitan a los viajeros a disfrutar el turismo ecológico, cultural y rural en lugares paradisíacos pero desconocidos de la geografía nacional. Proexport, por su lado, se ha dedicado a cambiar la percepción internacional del país con la promoción de macrorruedas de turismo, ferias internacionales y el posicionamiento del programa Marca Colombia en el exterior.

En materia de infraestructura hotelera, el gobierno exoneró del pago del impuesto a la renta por 30 años a aquellos hoteles construidos a partir de enero de 2003 y los que fueran remodelados o ampliados entre 2003 y 2007. Este beneficio llevó a que en el último cuatrienio los operadores hoteleros construyeran 1.807 nuevas habitaciones y remodelaran 3.709, para lo cual invirtieron $127.000 millones. Así mismo, el gobierno ha invertido $4.700 millones en la financiación de posadas turísticas en lugares como Nuquí, Bahía Solano, Taganga y el Cabo de la Vela.

Las reformas 
A pesar de los esfuerzos gubernamentales, Colombia aún no logra posicionarse en el extranjero como un destino turístico atractivo y los recursos que destina a la inversión en el sector son muy bajos, en comparación con otros países de la región. Mientras Venezuela destinó en 2005 US$13,4 millones a la promoción turística, Colombia tan solo destinó US$1,9 millones, colocándose en la cola después de Argentina.

Por esto, la reforma busca recaudar mayores recursos para el sector al ampliar la base de aportantes de la contribución parafiscal que está en manos del Fondo de Promoción Turística y que hoy realizan las agencias de viajes, los hoteles y los restaurantes turísticos. Los concesionarios de aeropuertos y carreteras, las aerolíneas y las empresas de transporte terrestre, los bares y restaurantes turísticos, las empresas dedicadas a la operación de actividades como canotaje, balsaje, escalada, las viviendas turísticas y otros tipos de hospedaje no permanentes, entre otros, tendrán que destinar el 2,5 x 1.000 de sus ingresos operacionales netos a esta contribución. Si bien sectores como el hotelero acogen la medida, hay otros que la miran con reserva. Para Juan Martín Caicedo, presidente de la Cámara Colombiana de Infraestructura, imponer este tipo de gravámenes a las concesiones vigentes podría tener graves consecuencias para el fisco estatal, pues al alterar el equilibrio de los contratos, el Estado está expuesto a perder varios pleitos con los concesionarios que lo demanden por esta causa.

La Ley también establece que los extranjeros que lleguen al país también serán sujetos de un impuesto con destino al turismo. Durante los primeros tres años de vigencia de la Ley, las aerolíneas deberán incluir en el costo del tiquete US$5 adicionales para ello. Esta contribución se ampliará a US$10 a partir de 2009 y a US$15 a partir de 2012. Sin embargo, los extranjeros serán compensados con la devolución hasta del 100% del IVA que cancelen por las compras que realicen en el territorio nacional. Por último, en otras disposiciones, la norma traslada la función de manejo del Registro Nacional de Turismo (RNT) a las Cámaras de Comercio, con el fin de facilitar los trámites de los operadores turísticos y hacer más eficiente el recaudo de la contribución parafiscal.

No cabe duda, la reforma que ahora es conciliada por ambas Cámaras del Congreso y que posteriormente será sancionada por el Presidente, fortalecerá financieramente los programas de promoción nacional e internacional y los que pretenden aumentar la competitividad del sector turístico. Sin embargo, la apropiación de mayores recursos no garantiza que estas estrategias tengan resultados exitosos. Si el país quiere tener 2 millones de visitantes anuales, debe seguir garantizando la tranquilidad pública en los destinos turísticos, aumentar el ritmo de la oferta hotelera y comprometer a las regiones a desarrollar productos cada vez más competitivos.
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