"Nuestros problemas de crecimiento de largo plazo son inseguridad, inestabilidad política y violencia criminal, que afectan negativamente la inversión, el desarrollo del capital humano y la productividad".<br>Roberto Junguito, ministro de Hacienda.

| 2/8/2003 12:00:00 AM

Tras el crecimiento

El presidente Alvaro Uribe cuestionó a expertos economistas sobre cómo acelerar la reactivación. La discusión dejó claro que el camino no será fácil.

"Luego de habernos dado la pela aprobando las reformas, una tarea que parecía imposible en Colombia, es necesario pasar a dos temas muy importantes: lo social y la aceleración de la reactivación", sostuvo el presidente Alvaro Uribe, al inicio de una sesión de preguntas y respuestas con cerca de 100 asistentes al seminario internacional "De la recuperación económica al crecimiento sostenido", organizado por el Banco Mundial y Fedesarrollo, a finales de enero en Cartagena.

Pocos presidentes han tenido el privilegio de dirigirse a un grupo de analistas de tan alto nivel y preparación académica para pedir consejos de política económica. Y para comenzar, Uribe hizo a los conferencistas la pregunta del millón: "¿Qué me sugieren hacer?".

Encontrar pistas para solucionar este interrogante es de alta importancia para el primer mandatario, pues tiene gran preocupación por atender las demandas sociales en momentos en que no hay espacio fiscal para elevar el gasto público. ¿Qué le dijeron los expertos a Uribe?

Andrés Solimano, de Naciones Unidas, comentó que quizá un camino adecuado es una reforma del Estado que termine por beneficiar a los menos favorecidos. La manera sería redireccionar el gasto improductivo a obras de infraestructura para generar empleo y a realizar gasto social focalizado, para que tenga un impacto importante sobre la población más pobre y vulnerable del país.

Francisco Ferreira, del Banco Mundial, comentó en este último sentido que en el contexto actual de prudencia macroeconómica y fiscal, el campo de los programas sociales es donde se puede ser más audaz para fomentar el crecimiento. El trabajo que expuso en el encuentro demuestra que una política de reducción de la pobreza puede ayudar al crecimiento, sobre todo si hay un alto porcentaje de la población en esta situación. Señaló que la clave para lograrlo está en una combinación de políticas focalizadas de alcance nacional, citando la experiencia brasileña, y una expansión y mejora en la eficiencia del sistema educativo.

Uribe preguntó también sobre la posibilidad de impulsar políticas industriales en el país. Marcus Noland, del Institute for International Economics, quien concedió una entrevista a Dinero sobre este tema que ha vuelto a suscitar interés entre los países emergentes (ver recuadro), contestó usando las lecciones que ofrece la experiencia del Este Asiático. Noland dijo que más que una política industrial, que tiene un impacto muy modesto sobre el crecimiento, lo óptimo para obtener un mejor desempeño en Colombia es enfocar los esfuerzos en políticas de seguridad, estabilidad política y macroeconómica, promoción de exportaciones, educación e innovación para mejorar la productividad, así como un fomento del ahorro nacional.

El profesor William Easterly, quien escribió uno de los libros más importantes de los últimos tiempos sobre el crecimiento de países en desarrollo (ver recuadro), y que critica los programas de ajuste estructural del Banco Mundial, subrayó que la calidad de las instituciones y los incentivos que las gobiernan es un tema clave. Por tanto, considera que el futuro de Colombia se definirá sobre todo por avances en los campos de la seguridad, el imperio de la ley y la justicia, entre los más importantes.

El presidente Uribe precisó que, luego de aprobadas las reformas, tiene afán por mostrar resultados pero sin incurrir en irresponsabilidades fiscales. Y subrayó que sabe que el ajuste fiscal es necesario para que Colombia pueda seguir cumpliendo sus obligaciones financieras, recobre la confianza y aliente un repunte de la inversión. Está buscando reorientar recursos ya existentes en el gobierno, sobre todo mediante la Reforma del Estado, para dedicar más recursos a aliviar la pobreza y el desempleo, implementando políticas de apoyo a la población más vulnerable (como los componentes sociales del Plan Colombia). El Presidente ha impulsado políticas sectoriales, como en la construcción de VIS para intentar acelerar la reactivación. En consecuencia, los comentarios de los economistas a Uribe de alguna manera señalaron que las políticas de su administración van en la dirección correcta.



Los líos compartidos

El problema de una lenta reactivación económica y la necesidad de aliviar las presiones sociales generadas por la pobreza y el desempleo no es exclusivo de nuestro país. En el contexto del seminario, el cuestionamiento de Uribe a los economistas en Cartagena dejó en claro que el dilema del crecimiento también ocupa a otros mandatarios de la región, como Lula en Brasil, Toledo en Perú y Gutiérrez en Ecuador. Estos presidentes heredaron una situación caracterizada por una perspectiva de crecimiento muy modesta, escasos flujos de capital a la región que implican que tendrán que endeudarse menos y un escaso o nulo margen de maniobra en lo fiscal. Además, hay fatiga y desencanto generalizados con las reformas económicas de años pasados. La razón principal es que las reformas no resultaron en unas tasas de crecimiento elevadas como se esperaba en un principio, hecho que fue documentado en uno de los trabajos presentados en el seminario (ver gráficas).

En las sesiones de Cartagena se mencionó varias veces que la aceleración de la reactivación será una tarea difícil en la medida en que hay una realidad que está golpeando a toda la región: "Los ciclos de crecimiento económico están siendo amplificados por los flujos de capitales", dijo Guillermo Perry, economista jefe para América Latina y el Caribe del Banco Mundial.

En efecto, el mercado internacional de capitales presenta hoy una gran aversión al riesgo y además algunas fallas de mercado que están pendientes de una solución (el llamado rediseño de la arquitectura financiera internacional que viene impulsando el FMI). Además, la actual coyuntura de baja tolerancia al riesgo hace que los capitales prefieran quedarse en los países industriales, y el resultado es que el residuo que va a los países emergentes se reduce dramáticamente (ver gráfica). El resultado es que los países de América Latina tendrán que aprender a crecer recurriendo a unos menores niveles de endeudamiento, pues los flujos netos de capital privados son hoy apenas la mitad de lo que eran en el año 2000 (ver gráfica).

Ante estas circunstancias adversas, las conclusiones del seminario de Cartagena son útiles para Colombia y el resto de América Latina para trabajar de manera comprensiva en una agenda del crecimiento y propender por tasas de crecimiento superiores a la vuelta de unos años. Los puntos más importantes que surgieron como conclusiones del seminario son los siguientes:

? La productividad. El crecimiento depende fundamentalmente de la productividad total de los factores, esto es, la eficiencia en el uso del capital y el trabajo. Antes, la literatura del crecimiento enfatizaba en el ahorro y la inversión; hoy la productividad tiene un papel muy importante.

? Los factores. El crecimiento de la productividad factorial total depende, primero, de la adopción de ideas y tecnologías ya existentes y eficiencia en su uso, para lo cual es necesario eliminar barreras de regulación, comercio y mejorar los niveles y la calidad de la educación. Segundo, de la generación de nuevas ideas y tecnologías, facilitando e incentivando la investigación y el desarrollo. Por último, se requiere contar con estabilidad institucional, jurídica y macroeconómica.

? Comercio y recursos naturales. La abundancia de recursos naturales no inhibe el crecimiento. Usualmente se ha pensado que los países que no son abundantes en recursos naturales crecen más porque se concentran en sectores productivos como manufacturas y servicios. Lo que sí inhibe el crecimiento es concentrarse en un solo recurso natural o proteger el sector. Hay entonces un papel importante del Estado para inducir un uso eficiente de los recursos naturales.

? Mercado laboral. Las reformas económicas son efectivas cuando el mercado laboral es flexible.

? La pobreza. Una combinación de políticas focalizadas y una mejora en la cobertura y eficiencia del sistema educativo puede reducir la pobreza, lo cual puede ayudar al crecimiento.

? Instituciones. La calidad de las instituciones y los incentivos bajo los cuales operan es un tema clave. Algunos trabajos encuentran que la productividad de un país se explica por sus instituciones y políticas implementadas. Sin embargo, todavía no hay mucha literatura al respecto y muchos trabajos se basan en encuestas poco sólidas desde el punto de vista metodológico.

? Chile. En el caso chileno, hay evidencia de que la productividad factorial total se ha recuperado en gran parte porque las firmas improductivas pueden salir más fácilmente del mercado debido a la existencia de una buena ley de bancarrota.

La principal lección de estas sesiones para el caso colombiano es que una política fiscal ortodoxa que recobre la sostenibilidad de la deuda pública y la confianza de los inversionistas en el país, no es incompatible con alcanzar un mayor crecimiento e impulsar políticas sociales. Pero, infortunadamente, el entorno internacional es sin duda adverso y los menores flujos de capitales imponen un gran reto de política para el país y para el resto de América Latina, que comienza a aprender a la fuerza cómo crecer con menos endeudamiento público sin descuidar sus preocupantes problemas sociales.
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