| 6/12/2009 12:00:00 AM

Todo en regla

En los últimos ocho años se han expedido cerca de 60 reglamentos técnicos que buscan garantizarle al consumidor productos seguros y de calidad.

Los reglamentos técnicos pasaron de ser un obstáculo comercial, impuesto de manera discrecional por algunos países para restringir el flujo de mercancías de importación, a convertirse en una herramienta que garantiza a consumidores y empresarios las mejores condiciones de calidad y uso de los productos.

"La significativa reducción de los accidentes por manipulación de gasodomésticos o instalaciones de gas es un buen indicador de la conveniencia de adoptar reglamentos técnicos para productos en los que sea indispensable garantizar la salud, la seguridad, el medio ambiente y el derecho del consumidor de no ser llamado a engaños", explica el ministro de Comercio, Luis Guillermo Plata.

Los gasodomésticos hacen parte del grupo de cerca de 60 productos que en el país cuentan con un reglamento técnico, cuyos procesos, ajustados a las normas que exige la Organización Mundial del Comercio (OMC), se han venido formulando a partir de 2001. Esto significa que los reglamentos expedidos por las entidades de gobierno -Ministerios y Superintendencias- deben contar con normas estandarizadas, no pueden convertirse en un obstáculo para el comercio y su aplicación no debe ser discrecional.

Por ser este un proceso dinámico, el Ministro de Comercio explica que su revisión se realiza cada cinco años y para estar a tono con las nuevas necesidades de consumidores y productores, próximamente se expedirán los de talleres de conversión a gas natural, cinturones de seguridad en vehículos, frenos para vehículos, cilindros para gases industriales y medicinales, varillas sismorresistentes, pernos para llantas de vehículos, rótulas y terminales de dirección de vehículos y pantallas de televisores digitales, entre otros.

Sin embargo, la falta de laboratorios adecuados para realizar las pruebas que verifiquen el cumplimiento de algunos de estos reglamentos, las dificultades para ejercer un control más puntal a los productos importados y el reducido número de funcionarios encargados de realizar estos seguimientos, generan preocupación entre los empresarios, quienes destacan el espíritu de las normas, al tiempo que opinan que su operatividad requiere ajustes.

Hasta el año 2000 operaron en el país las denominadas normas técnicas obligatorias, que fueron reemplazadas por los reglamentos técnicos basados en normas orientadas hacia la calidad, la productividad y la competitividad. Germán Nava, director de normalización del Instituto Colombiano de Normas Técnicas (Icontec), explica que las normas técnicas obligatorias fueron reemplazadas porque era necesario hacer los ajustes solicitados por la OMC, dado que muchas de ellas resultaban obsoletas frente a los cambios generados por la globalización y, adicionalmente, porque en algunos casos no se podía hacer una evaluación objetiva.

Incluso, Nava cree que las demoras que se han generado en los últimos años para la expedición de los reglamentos técnicos por parte del Gobierno obedecen en buena medida al exhaustivo proceso que requiere su formulación, que incluyen un análisis de la conveniencia de establecerlos -tanto nacional como de conformidad con las normas OMC-, la verificación de su impacto, la revisión de información e infraestructura disponible para hacer las revisiones y la destinación de tiempo y recurso humano para adelantar estos procesos.

Faltan recursos

Florencia Leal, directora de la Cámara de Electrodomésticos de la Andi, cree que hay que fortalecer el sistema porque la política es positiva, tanto para productores como para consumidores, pero su implementación tiene algunas falencias.

La directiva explica que el cumplimiento de los reglamentos técnicos puede certificarse ya sea por parte de la propia empresa que fabrica el producto como por un tercero, en cuyo caso es necesario contar con laboratorios especializados que den garantía de idoneidad en el cumplimiento de los requisitos. Sin embargo, en el país no existen laboratorios para algunos productos que están reglamentados y que requieren alta especialización, lo que implica mayores costos porque el servicio se debe buscar por fuera del país.

Otra preocupación tiene que ver con el seguimiento y verificación de los procesos para confirmar que están ajustados a las normas. "Un tema fundamental para dar garantías de igualdad a todos los productores es que, aunque algunos empresarios tengan el certificado, la autoridad debe controlar que efectivamente sus productos cumplan con los requisitos", explica la directora de la Cámara.

La queja radica en que algunos productos importados por empresarios 'golondrina' no ofrecen garantías a los consumidores pues en muchos casos desaparecen sin dar mayores explicaciones. A esto se suma el hecho de que las autoridades no cuentan con el suficiente recurso humano para desarrollar el control a productores y empresarios que importan. Mientras algunos países como México cuentan con un equipo de unas 500 personas para hacer este tipo de verificaciones, en el caso colombiano el equipo es de alrededor de veinte personas.

Otro aspecto que genera preocupación entre los empresarios tiene que ver con el uso de reglamentos técnicos por parte de otros países, para limitar el comercio de productos colombianos. Aunque los acuerdos comerciales firmados hasta el momento por el gobierno colombiano tienen un capítulo enfocado a eliminar los obstáculos técnicos al comercio, no siempre se da su cumplimento.

De hecho, actualmente los productores colombianos de baterías tienen problemas por una reglamentación expedida en Perú que adiciona aspectos de forma, más no de resultado, y se convierten en un obstáculo para las mercancías del país.

Aunque la existencia de reglamentos técnicos es un aval de la idoneidad de los productos, tanto para empresarios como para consumidores, lo que unos y otros esperan es que su operatividad garantice que todos cumplan.
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