| 2/1/2008 12:00:00 AM

Subsidios a la gasolina, las implicaciones

El gobierno decidió mantener el subsidio a la gasolina durante 2008 para ayudar en la lucha contra la inflación. ¿De dónde sacará los recursos para financiarlo?

Ante las fuertes alzas del precio internacional del petróleo, el gobierno decidió mantener el subsidio a la gasolina que iba a ser desmontado definitivamente en junio de este año. Aunque la decisión mitiga el impacto del alza de los precios del combustible sobre los consumidores y contribuye a disminuir las presiones inflacionarias, también repercute sobre el presupuesto nacional y sobre las decisiones del gasto público. Además, se estaría manteniendo un subsidio que ha sido ampliamente cuestionado por ser inequitativo. Por otro lado, se propone cambiar la estructura de la sobretasa a la gasolina, lo que afectaría los ingresos de las regiones.

Julio César Vera, director de hidrocarburos del Ministerio de Minas y Energía, asegura que durante 2008 se destinarán $2,5 billones para el subsidio a la gasolina y el diesel, $600.000 millones más de lo que se tenía presupuestado y $400.000 millones más que el año pasado. "De esta manera la gasolina tendría un alza de entre $80 y $110 en el año", explica Vera. Aunque todavía se está estudiando cómo financiar el excedente, Sergio Clavijo, presidente de Anif, dice que existen varias posibilidades, "utilizar los colchones del presupuesto, sustituir gastos o asumir un costo financiero". Este último pareciera el más adecuado según el gobierno.

Si bien se están alistando y estudiando otros mecanismos para moderar la subida del precio del combustible, como la reglamentación del fondo de estabilización de precios del petróleo y el establecimiento de una cifra absoluta para la sobretasa a la gasolina, lo único que se tiene claro es que la prolongación de los subsidios puede ayudar al Banco de la República a cumplir con la meta de inflación de este año que quedó establecida entre 3,5 y 4,5%.

Subsidios: no tan buenos
La eliminación gradual de los subsidios a los combustibles es una política sensata y aplaudida por los analistas. "En primer lugar es una tendencia internacional que los países busquen que el precio interno de la gasolina se acerque cada vez más a los precios internacionales del petróleo, lo que además libera al gobierno de una carga fiscal grande", asegura Juan Fernando Prieto, director ejecutivo de Fendipetrol Antioquia (ver gráfica de subsidios).

Por otro lado, el aumento gradual del precio de la gasolina, que se viene presentando desde 1999, ha favorecido la estabilidad monetaria del país. "Anteriormente, el aumento anual del precio de la gasolina tenía un impacto importante sobre la tasa de inflación del país; al hacerlo gradualmente, este impacto se ha reducido", explica Alejandro Martínez, presidente de la Asociación Colombiana de Petróleo. Clavijo agrega que el traspaso de costos inflacionarios resultaba en cuantiosos subsidios fiscales que quedaban sepultados en el balance de Ecopetrol, sin que nadie pudiera precisarlos, al tiempo que impedía el desarrollo de un mercado competitivo en materia de combustibles y desincentivaba la exploración.

Según el Ministerio de Minas y Energía, la eliminación de los subsidios es cuestión de responsabilidad fiscal. Pero para otros, estos recursos tendrían mayor rentabilidad social invertidos en salud, educación, vivienda e infraestructura vial y no en beneficiar a los colombianos más favorecidos. Por todo esto, el ex ministro Juan Camilo Restrepo asegura que aunque el gobierno puede diseñar una política más moderada de ajustes internos del precio de la gasolina, más discreta y más espaciada en el tiempo que la que se viene practicando, "nunca se debe echar atrás en el propósito de eliminar totalmente los subsidios".

Otras medidas
Hoy, la sobretasa a la gasolina es un porcentaje del precio del combustible, sin embargo, el gobierno estudia la posibilidad de que esta sea un valor absoluto, con lo cual las alzas de los precios no serían tan altas y se estabilizarían los ingresos tributarios de los departamentos y los municipios. Martínez asegura que es un buen momento para establecer un valor absoluto pues el precio del combustible está alto. "Sin embargo, si el gobierno decide bajar un poco el valor, tendría justificación por cuanto el 43% del precio final de la gasolina son los impuestos".

Clavijo no está de acuerdo. "Las regiones ya tienen comprometidos los recursos de este impuesto y no es el momento para alterar las reglas", puntualiza. Además, a nivel internacional los impuestos representan un gran porcentaje del precio de la gasolina. "En Gran Bretaña incluso llegan al 50%. Esta es la mejor forma de recaudar y de crear conciencia ambiental", agrega Clavijo.

Por otro lado, Restrepo cree que la eliminación sorpresiva del Fondo de Estabilización Petrolera (Faep) que ocurrió durante la aprobación del Plan Nacional de Desarrollo, y el anuncio de crear otro fondo de estabilización de los precios del petróleo es una gran improvisación del gobierno. "Hoy, cuando el barril de petróleo llega a los US$100, nos damos cuenta que esos recursos que se gastaron presurosamente son necesarios para épocas de volatilidad", dice.

Sin embargo, Vera explica que lo único que se hizo en el Plan Nacional de Desarrollo fue extraer del Faep los recursos que había aportado Ecopetrol y enviarlos al presupuesto para el pago de deuda. El 10% de esos recursos US$170 millones, se utilizarán para, financiar el fondo de estabilización de precios que será reglamentado este semestre. "El Faep sigue siendo financiado con las regalías y es un ahorro para las épocas de vacas flacas que pueden afectar las regiones productoras", agrega el director de Hidrocarburos.

La decisión del gobierno es lograr a como de lugar la meta de inflación. Y es que si el Banco de la República incumpliera por segunda vez consecutiva esta meta, se podrían generar señales de intranquilidad para la economía. Por su lado, seguir aumentando las tasas de interés empezaría a complicar la dinámica de la inversión y traería una mayor revaluación. Así pues, si se mantienen los subsidios, la brecha del precio interno de la gasolina respecto a la paridad internacional, que hoy se ubica en el 18%, seguirá creciendo en 2008. Y con ello, el monto de los recursos que el gobierno tendrá que destinar para cubrirla.
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