| 7/23/2004 12:00:00 AM

Sin ningún futuro

El sistema de pensiones del ISS no es viable ahora y no lo será nunca. Cuáles son las opciones para cambiarlo.

El faltante de caja para pagar las pensiones del ISS será de $2,5 billones en 2005. Esa realidad es inmodificable. Ahora, enfrentados a ese hecho que tantas veces se había anunciado, comenzó la carrera para encontrar recursos con los cuales se tape el déficit y la cacería del responsable de la crisis pensional de las cajas de compensación públicas y del Seguro Social. La urgencia con la que se trabajará en estos frentes tal vez impida avanzar en una reforma completa del sistema, que ni siquiera con el proyecto que discutirá el Congreso será viable en el futuro.



La causa del desastre

Al señalar responsables, hay cuatro en particular: la baja rentabilidad del portafolio en el que estaban invertidas las reservas para pensiones; el descalabro financiero que significó la inversión en el Banco Central Hipotecario (BCH) y en los Bonos de Valor Constante; la corrupción y la competencia de los fondos privados de pensiones. Sin embargo, como todo el tema pensional, el gran responsable de la situación está bien identificado desde hace años: la insuficiencia de las cotizaciones.

En 1967, cuando se estableció el régimen de prima media para las pensiones del ISS, los cálculos actuariales mostraban que entre empleados, empleadores y gobierno debían cotizar el 6% del valor de la nómina, para que el sistema fuera financieramente sostenible. El gobierno en ese momento consideró que no podía cumplir su parte, por lo que la cotización terminó siendo de 4,5%, 1,5 puntos aportados por los trabajadores y 3 por los empleadores.

El plan original de los actuarios disponía, además, que la cotización inicial de 6% aumentara en escalones a 9% del valor de las nóminas en 1972, a 12% en 1977, 18% en 1987 y finalmente a 22% en 1992. Pero las cotizaciones reales se mantuvieron inmodificadas en 4,5% durante 18 años, para subir por primera vez tímidamente a 4,83% en 1985 y luego, de manera gradual, hasta 14,5% en 2004, porcentaje que se llevará a 16,5% en 2008. Con esas cifras, difícilmente alguien podría mostrarse sorprendido por el faltante actual, que no es otra cosa que la aritmética de las pensiones en acción, que muestra lentamente los resultados de las menores cotizaciones. Hoy se paga una imprevisión de 37 años.

Pero lo más decepcionante del tema es que los mismos modelos con los que se predijo acertadamente el agotamiento de las reservas, muestran que hacia el futuro el sistema tampoco será sostenible, incluso después de las reformas que estudiará el Congreso. Una cuenta sencilla para el ISS ilustra bien la situación. En la actualidad, un cotizante promedio al Seguro gana 1,5 salarios mínimos mensuales. El sistema de pensiones recibe 14,5% de ese salario promedio, es decir $72.000 al mes, 12 veces en el año. Con esa cifra, es imposible generar una renta vitalicia de 14 salarios mínimos al año, o incluso de 13 si se aprobara la reforma constitucional que se presentará al Congreso para eliminar la mesada 14. Los fondos privados de pensiones saben que para conseguir una renta vitalicia de doce salarios mínimos anuales sin que haya faltantes, una persona debería haber construido un fondo de $85 millones. A la tasa de $71.000 mensuales, un cotizante promedio del ISS se tomaría cerca de 90 años para conseguir esa suma.

En cifras, ni la falta de rentabilidad -los fondos de las pensiones estuvieron casi en su totalidad invertidos en papeles del Estado con rendimientos aceptables para el riesgo asumido-, ni los problemas de las inversiones -el Ministerio de Hacienda pagó en su totalidad las deudas de los Bonos de Valor Constante-, ni la mano oscura de la corrupción -aunque no se conozca el monto- son los culpables del agotamiento de las reservas pensionales. El problema es de simple aritmética: nunca hubo cotizaciones suficientes para los beneficios que se ofrecieron.



Cambio de régimen

Mauricio Perfetti, director del centro de investigación Crece, explica que con las pensiones causadas o con las de quienes están próximos a pensionarse se puede hacer muy poco distinto de pagar. La Corte Constitucional tiene jurisprudencia que haría pensar que una modificación en ese frente requeriría una Asamblea Constituyente.

Por eso, además de los impuestos a las pensiones elevadas, parte de los aportes parafiscales se debería reorientar al pago de pensiones, y estudiar nuevas fórmulas para financiar el 'hueco' de estos pagos al futuro. Cuando apareció Cusiana, el economista Ulpiano Ayala propuso usar ese dinero en pensiones. "Nos dijo que no hiciéramos cuentas alegres, que esa plata ya la debíamos", recuerda el ex presidente del ISS, Héctor Cadena. En esa línea, se podría proponer que con parte de los nuevos hallazgos mineros se financien pensiones en lugar de repartirlos como regalías.

Pero, simultáneamente, para los nuevos cotizantes, hay que cambiar las condiciones. El ex ministro Rudolf Hommes apoya la adopción de un sistema en el cual se crean cuentas individuales 'virtuales' con las cuales se respalda contablemente la pensión de cada aportante, pero la caja que resulta de las cotizaciones se puede usar para atender las mesadas de los jubilados actuales. Otros abogan por el marchitamiento del régimen de prima media del ISS, como ocurrió en Chile, Bolivia, Perú, Argentina, Uruguay y México, cerrándolo para las nuevas generaciones.

Hay otras propuestas que ayudarían a cerrar la brecha de ingresos y pagos. La primera, aumentar la edad de jubilación a 65 años, como ya ocurre en Argentina y en países centroamericanos. La segunda, reducir los beneficios para los sobrevivientes. Una persona que cotiza 22 años, fácilmente puede vivir 20 años de su pensión y si la hereda a su cónyuge, la pensión puede ser de otros 10 ó 20 años. Por eso, la pensión se debería reducir al 80% de su valor cuando pasa al cónyuge sobreviviente, como se hace en España. La tercera, reducir abiertamente el monto de las pensiones.

Si las condiciones se modifican con el 'nadadito de perro' colombiano, la crisis estará presente por muchos años. En otros lugares, las medidas se toman con tiempo suficiente. En Estados Unidos, señalaba el economista Sergio Clavijo, el sistema de pensiones se ajusta de inmediato, si se prevén pérdidas operativas antes de 35 años y se toman medidas cautelares, si se espera que las haya antes de 75 años.

Sin mejores finanzas, nunca se podrá volver a pensar en los temas cruciales de la acción estatal, como aumentar la cobertura de pensiones, en particular para los trabajadores informales y a los trabajadores pobres con una historia laboral poco densa, reducir la pobreza de las generaciones más viejas y cambiar la dirección del sistema de los más ricos del sector público, hacia los más pobres del país.
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