Si leyeran al Nobel...

| 11/5/1999 12:00:00 AM

Si leyeran al Nobel...

El Nobel de Economía de este año tiene mucho qué aportar a la coyuntura económica del país.

Esta es una de las pocas veces que un Nobel es tan relevante para un país como Colombia en las actuales circunstancias. Robert Mundell, profesor canadiense de 67 años de la Universidad de Columbia, que obtuvo el Premio Nobel de Economía de 1999, tiene verdaderamente muchas cosas qué decir a los economistas y las autoridades de Colombia.



Mundell fue el creador intelectual de los modelos básicos con los cuales los economistas podrían entender los problemas de una economía abierta. Hasta cuando publicó sus trabajos, los economistas confiaban en el célebre modelo IS-LM (relaciones entre el mercado de dinero -LM- y el de bienes -IS-) para analizar los efectos de las políticas macro en una economía cerrada, atribuyendo gran poder a la política fiscal para expandir economías en recesión. Mundell proféticamente visualizó que aquella sabiduría convencional se modificaría de manera sustancial al tener en cuenta el comercio y los flujos de capitales. El llamado modelo Mundell-Fleming-Dornbusch cambió radicalmente la forma de ver la dinámica económica y la adecuada combinación de políticas macro.



El mayor gasto fiscal, al aumentar la demanda por dinero, presiona al alza las tasas de interés, atrayendo capitales externos que revaluarían la tasa de cambio, estimularían las importaciones y contraerían las exportaciones. De esta forma, en economías abiertas las políticas keynesianas expansivas no solo serían ineficaces, pues atentarían contra las exportaciones, sino contraproducentes, por generar problemas de balanza de pagos. En el lenguaje técnico, la globalización hace la función IS endógena e ineficaz la expansión del gasto. Es decir, el exceso de gasto termina afectando negativamente la demanda de la economía.



El poder de la política monetaria, también descubrió Mundell, depende estrechamente del régimen cambiario. Con la fijación de la tasa de cambio, las autoridades pierden la capacidad de afectar la economía con políticas monetarias, pues los intentos de expansión, al reducir las tasas de interés, solo generan salidas de capital. Cuando hay movilidad de capitales, entonces, para recuperar la capacidad de la política monetaria para modificar la oferta agregada, las autoridades deben optar por tasas de cambio libres.



Mundell vigente



Estos aportes básicos de Mundell al funcionamiento de la economía, que se hicieron desde los años 60, se han mantenido vigentes, al incorporar en los modelos macroeconómicos expectativas en los mercados financieros y ajustes graduales de precios, como lo han hecho las nuevas generaciones de economistas que alimentan intelectualmente a nuestros tecnócratas criollos.





De haber seguido las sugerencias del Nobel, Colombia se habría evitado gran parte de sus problemas económicos.





Si le preguntáramos entonces al nuevo premio Nobel de Economía sus lecciones para Colombia hoy en día, seguramente nos diría lo siguiente:



1. En una economía globalizada, los libros de texto de macroeconomía cerrada de inspiración keynesiana, que hoy defienden los populistas y muchos viejos economistas, solo conducen a errores de política y a sufrimiento económico.



2. No hay que tenerle miedo a contraer el gasto público, pues paradójicamente puede ser el mejor instrumento para aumentar la tasa de cambio, defender la producción nacional y promover las exportaciones.



3. Una tasa de cambio controlada pero desplazable es el peor de los mundos posibles, y Colombia la mantuvo por demasiado tiempo. La tasa de cambio debe ser libre, y los integrantes de la Junta del Banco no tienen por qué expresar público remordimiento ni resquemor contra el Ministro de Hacienda por haber impulsado la toma de tal decisión. El Banco de la República debe, más bien, aprovechar el nuevo poder que la libertad cambiaria le da a la política monetaria y financiera para afectar positivamente la actividad económica y estabilizar la economía en forma permanente.



4. La política fiscal en el nuevo ambiente de libertad cambiaria, más que para expandir el gasto público, o evitar su recorte, debe rediseñarse para promover el crecimiento económico, pero por la vía distinta de supply side economics: generar incentivos tributarios al sector privado para aumentar la inversión y la generación de empleo.



5. Detrás del pobre desempeño de la economía colombiana hay un problema institucional, afortunadamente fácil de corregir. El gobierno debe especializar el uso de sus instrumentos de política, de acuerdo con la ventaja comparativa de ellos en el nuevo contexto internacional. El Ministro de Hacienda no tiene por qué incidir en la política monetaria, y dedicarse más bien a lo suyo. El Banco de la República, por su parte, no tiene por qué tratar de controlar la tasa de cambio y utilizarla nunca más como política antiinflacionaria.



El Nobel Robert Mundell, que fue profesor e inspirador de Rudi Dornbusch, uno de los columnistas internacionales de Dinero, y de economistas colombianos jóvenes tan destacados como Roberto Steiner y Santiago Herrera, pudo haber evitado con sus enseñanzas tantos errores garrafales de política económica como los que se cometieron en Colombia en los 90. Pero parece simplemente que nadie lo leyó.



Esperamos que ya que tuvo reconocimiento universal con el premio de la Academia Sueca, sus textos estén ahora sí en los escritorios de la Junta del Banco, del Ministro de Hacienda y de muchas universidades colombianas. Que además los lean y, sobre todo, los tengan en cuenta.
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