| 10/26/2007 12:00:00 AM

¿Se necesitan notarías?

La estructura notarial en Colombia está en deuda con la ciudadanía. Necesitamos notarías modernas, eficientes y transparentes que presten los servicios en tiempo real.

Las dificultades que ha tenido que afrontar el concurso de carrera notarial que se viene desarrollando en el país, han traído de nuevo a la arena pública el debate sobre la utilidad, transparencia y modernización de esta institución. En el informe Doing Business de 2006, el Banco Mundial planteó varias reformas que en consideración de este organismo, colaborarían con el desarrollo de los países.
 
Una de ellas, la reducción de los requisitos legales y procedimientos que se deben cumplir para crear una empresa, tales como la certificación que deben hacer los notarios de todos los documentos. "La intervención de los notarios para la autorización de los documentos relacionados con el registro mercantil, puede ser eliminada", asegura el informe.

Muchas personas en nuestro país, incluyendo al fallecido ex candidato presidencial Álvaro Gómez Hurtado, quien en alguna ocasión propuso eliminar el notariado, estarían encantadas con la implementación de esta medida, no sólo porque se acabaría una de las trabas más grandes para crear empresa, sino porque "no es ningún secreto que en muchos casos los notarios dejaron de ser los guardianes de la fe pública para convertirse en uno de los soportes del clientelismo político", afirma el notario Norberto Salamanca.
 
Pero no todos piensan lo mismo. "La tarea de los notarios es fundamental para el buen suceso de los negocios y para que estos tengan una vida jurídica sana. Los notarios desempeñamos una labor preventiva y de asesoría que en muchas ocasiones evita la intervención de un juez en un proceso judicial", explica Ricardo Cubides, presidente de la Asociación Colombiana de Notarios.

Lo más probable es que la institución no desaparezca, sin embargo, es importante que los esfuerzos que se están haciendo desde la administración para aumentar su transparencia y eficiencia, como el concurso de carrera notarial, no se queden a medio camino por las presiones de nuestros políticos. Por otro lado, la modernización tecnológica de todas las notarías del país es una tarea pendiente que tendrá que hacerse realidad muy pronto si lo que se quiere es agilizar los procedimientos, generar mayor confianza y mayor seguridad jurídica.

El notariado, ¿institución útil?
Los procedimientos que legalmente deben pasar por las manos de los notarios -registro de los recién nacidos, matrimonios, el registro mercantil, declaraciones juramentadas, la legalización de una escritura- no interfieren solamente en el sector empresarial. Según Salamanca, "el 60% de los inmuebles de estratos bajos, vivienda urbana y rural, por diversas razones carecen de la escritura y su certificado de libertad, títulos necesarios para acreditar legalmente el dominio sobre sus viviendas.
 
Uno de los obstáculos que encuentran estas familias es el gasto que demanda la escrituración ante un notario y el costo de los derechos fiscales de beneficencia y registro inmobiliario ante la correspondiente Oficina de Registro de Instrumentos Públicos".

Por otro lado, en Colombia la institución no goza de muy buena reputación. "Existen 858 notarios que son nombrados entre los amigos y copartidarios de los presidentes y los gobernadores, además se heredan como si fueran prerrogativas nobiliarias. En Bogotá, de 65 notarías que existían el año pasado, 21 estaban en manos de los hijos de quienes fueron notarios", dice el columnista de El Tiempo, Mauricio García Villegas.
 
En este mismo sentido, Salamanca agrega que en promedio un notario de capital de departamento gana más de $100 millones mensuales, y en Bogotá el promedio es de $200 millones, sin descartar obviamente unos que llegan hasta los $700 millones. "La rentabilidad llega a estas cifras cuando los notarios maquillan los reportes que deben entregarse a la Superintendecia de Notariado y Registro, y créame, pasa en muchos casos", afirma.

Lo absurdo es que estas ganancias alcanzan perfectamente para que los notarios implementen sistemas tecnológicos que hagan más eficiente su labor, pero no son muchos los que lo han hecho. "Entre más sistematizadas estén las notarías, más transparencia habrá, pero eso no les gusta mucho a los notarios actuales", dice Salamaca.

A pesar de esto, hay quienes, como el representante a la Cámara David Luna, piensan que desde el punto de vista práctico los notarios deben existir porque su función de dar fe pública es fundamental para la seguridad jurídica en todos los ámbitos de la vida del país. Además, no todos los notarios pueden ir en la misma colada, hay algunos casos ejemplares. "En Bogotá, por ejemplo, el 20% de las notarías están certificadas o en proceso de certificación", asegura Cubides, y Salamanca cree que a pesar de los agoreros y pesimistas críticos del criollo notariado, hay unas notarías que se encuentran en una posición avanzada en cuanto a atención de personal, respeto al tiempo y dignidad de los ciudadanos y utilización de elementales tecnologías informáticas que facilitan eficazmente la prestación del servicio.

Las soluciones
El concurso de carrera notarial, que ya se encuentra en su última fase, la de entrevista, es sin duda una herramienta importante para generar transparencia y confianza en el sistema notarial. Según Lida Salazar, superintendente de Notariado y Registro, muy probablemente para abril del próximo año tendremos a notarios de las mejores calidades académicas y cualidades personales a la cabeza de las más de 800 notarías que existen en el país. Sin embargo, esta tarea no ha sido nada fácil.
 
"Las presiones de los actuales notarios no se han hecho esperar. Al mismo tiempo que se convocó el concurso, se radicó en el Congreso un proyecto de ley que pretendía hacer modificaciones a la manera como se calificaba la experiencia de los actuales notarios", explica Luna. Aunque el proyecto pasó a sanción, el Presidente lo objetó y ahora es la Corte Constitucional la que tiene la última palabra. Muy seguramente el concurso terminará antes de que la Corte se pronuncie "y eso es lo mejor que podría pasar" agrega el congresista.

Por otro lado, es claro que el monopolio de las notarías debería acabarse. En el Distrito Federal de Buenos Aires existen aproximadamente 3.000 notarías para servir a tres millones de habitantes, un notario por cada 1.000 habitantes. Y en los países del common law (Inglaterra, las colonias británicas y Estados Unidos) la figura no existe, muy rara vez una persona del común tiene que pedir una certificación notarial, la cual es otorgada por cualquier ciudadano.
 
Por el contrario, en Bogotá existen 77 notarías, lo que equivale a un notario para 90.000 ciudadanos "lo que impide que la mayoría de la población, especialmente la de escasos recursos, pueda legalizar sus propiedades y financiar sus pequeños negocios", dice la experta en el tema, Adriana Giraldo. Es por esto que se han oído algunas propuestas para ampliar el número de notarios a nivel nacional y eliminar el costo de algunos trámites como la legalización de la escritura para la vivienda de interés social. Pero hasta ahora son solo eso, propuestas.

Por último, la modernización tecnológica es un imperativo en todas las notarías del país. La rentabilidad de la institución les permite a los notarios implementar sistemas de punta para prestarle al ciudadano un servicio en tiempo real. "Son muchos los servicios que el notariado puede prestar a los ciudadanos colombianos con la sencilla herramienta de la firma digital. Pero complacer a los notarios tan notorios que ni siquiera saben para qué podría servir un correo electrónico, es muy complicado", asegura Salamanca.
 
No podemos permitir que mientras el mundo sigue avanzando en conectividad y los países se preocupan más por ser competitivos, Colombia siga alimentando las trabas para formalizar los negocios y acceder a la propiedad privada.
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