| 2/26/1999 12:00:00 AM

Se enreda el plan de inversiones

A pesar de los grandes recortes en la inversión pública, las metas de gasto del Plan de Desarrollo podrían ser inviables.

Las posibilidades de que el gobierno logre resolver el problema fiscal en el 99 son muy bajas y eso terminará afectando todo el plan de inversiones de la administración Pastrana.



El éxito del plan de inversiones depende de los logros que se obtengan en lo fiscal. El gobierno aspira a reducir el déficit fiscal consolidado de 3,9% del PIB en 1998 a 2,1% del PIB en 1999, y llegar a 1,0% del PIB en el 2002, que es el nivel que considera sostenible tanto frente a los estándares internacionales como a la trayectoria de largo plazo de la economía colombiana. Sin embargo, esto es posible únicamente si se hace un esfuerzo fiscal duro en el 99 y si se llevan a cabo las reformas necesarias que permitan reducir el gasto del gobierno central de manera permanente para garantizar la sostenibilidad fiscal hacia el futuro. En otras palabras, el 99 es la verdadera prueba de fuego para esta administración.



El gobierno supone que la situación fiscal del 99 ya está arreglada, lo que le da tiempo para hacer las reformas que faltan. La meta es llegar al final del año con un déficit fiscal consolidado de 2,1%, simplemente reduciendo el déficit del gobierno central de 5,06% del PIB en 1998 a 3,35% del PIB en el 99.



Pero esto, que en principio parecía fácil de lograr, se puede enredar, pues la meta se fijó con base en unos recaudos superiores a los que en realidad se van a producir por la recesión y en unos gastos menores a los que efectivamente se van a dar. Sólo en lo que va corrido de este año, los recaudos por IVA y aranceles cayeron un 21% frente al mismo período del 98.



La meta del 2,1% en el 99, además, resulta algo ficticia, toda vez que supone que una parte creciente de los pagos asociados con el presupuesto del 99 se realicen en el 2000, con lo cual aumenta el tamaño del rezago presupuestal de 2,6% del PIB en el 98 a 3,1% del PIB en el 99. Se está metiendo parte del problema fiscal debajo del tapete.



Esto sin considerar que el gobierno, además, tiene que afrontar el tema de la banca oficial, para lo cual deberá conseguir recursos entre $1,0 y $2,0 billones que no están contabilizados en ninguna parte. El gobierno también corre el riesgo de que se caiga la Emergencia Económica, que en sus cuentas generaría entre $1,5 y $1,8 billones.



El plan de inversiones



Definitivamente, los próximos cuatro años serán de poca inversión por parte del gobierno nacional, pues este renglón fue el más castigado en los recortes del gasto público. Si se quiere que haya inversión en el país, ésta tendrá que venir de otra parte. Y precisamente así quedó establecido en el Plan de Inversiones del gobierno.



De los $125,7 billones (en pesos constantes de 1999) que se piensan invertir en el cuatrienio en bienes públicos, un 50% correrá por cuenta de la Nación, mientras que el 50% restante será cubierto por el sector privado y las entidades territoriales.



El gasto en inversión que hará el gobierno central, se fijó con base en un nivel de déficit fiscal considerado por las autoridades como deseable y posible para la economía nacional, además de compatible con las metas cambiaria, de tasa de interés y crecimiento de la economía. Se llegó así a la cifra de $63,6 billones, de los cuales $57,9 billones serán inversiones generales del gobierno nacional, y $5,7 billones, inversiones complementarias en el marco del Fondo de Inversión para la Paz.



Entidades territoriales



Un punto muy importante del plan es su objetivo prioritario de profundizar la descentralización. Hacia adelante, los departamentos serán responsables de asegurar la financiación del funcionamiento de los sectores salud y educación y la rehabilitación y mantenimiento de las redes viales secundarias, mientras que los municipios deberán ampliar la cobertura y mejorar la calidad de la prestación del servicio. Para estas entidades, asumir estas responsabilidades implica un esfuerzo fiscal importante ya que en los cuatro años tendrán que recaudar recursos propios por $28,4 billones, muy por encima de los $26 billones que recibirán del situado fiscal y de las participaciones municipales.



Inversión privada



Ante las necesidades de la economía, la restricción del gobierno en sus inversiones es compatible con la creciente presencia de inversiones del sector privado en áreas que antes estaban reservadas al Estado. El plan estima que este tipo de inversión privada en los cuatro años podría llegar a $33,6 billones, superior en un 127% en términos reales a la realizada en el gobierno anterior. La mayor parte de esta inversión se hará en minas y energía, comunicaciones, transporte y vivienda. Y, de llevarse a cabo, representa una canalización de los ahorros privados que no resulta compatible con mayores inversiones empresariales en el resto de la economía, en especial aquéllas requeridas para duplicar las exportaciones.



En conclusión, aunque en el ambiente político las inversiones del gobierno central suenen muy poquitas, el gasto que el gobierno planea en su Plan de Desarrollo es poco factible de alcanzar. En el corto plazo, aún falta conseguir cerca de $4 billones a pesar del enorme crecimiento programado del rezago presupuestal. ¿Estará el gobierno suponiendo que va a aumentar más los impuestos durante el 99, como en la loca carrera del 98?¿O estará pensando en cambiar la meta fiscal hacia un déficit del gobierno central del 4% del PIB y del consolidado del 3%, lo que crearía enormes dificultades financieras para el resto de la economía?



¿No sería mejor que el presidente Pastrana se decidiera de una vez por todas a reducir el aparato del Estado, recortando en las próximas semanas y en forma permanente los gastos de funcionamiento en un billón de pesos, antes de que los ministros, los banqueros oficiales o el Congreso hagan más inviable el programa fiscal?
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