| 2/4/2005 12:00:00 AM

Se 'abren' las posiciones

Cuando se acercan las rondas definitivas en la negociación del TLC con Estados Unidos, el sector de textiles y confecciones no pudo concretar una posición unificada ante el gobierno para que la llevara a la mesa. Si bien hay puntos de coincidencia, otros los distancian y allí el equipo negociador tendrá que definir sus prioridades.

El índigo, con el que se fabrican los jeans, y los elastómeros -más conocidos por su marca comercial Lycra y fundamentales en la elaboración de medias y ropa interior- son dos de los productos, junto a algunos títulos de nylon y poliéster, entre otros, que impidieron a textileros, confeccionistas y proveedores de fibras llevar una posición unificada ante el gobierno para la próxima ronda de negociaciones del Tratado de Libre Comercio que se desarrollará en Cartagena, en la segunda semana de febrero.

Mientras los confeccionistas solicitan la posibilidad de importar telas y elastómeros de terceros países conservando la eliminación de arancel para penetrar con prendas en el mercado de Estados Unidos, los textileros y proveedores de las materias primas defienden la posibilidad de que estos productos solo sean adquiridos en países de la región (Estados Unidos, Colombia, Ecuador y Perú).

El año anterior, las reuniones entre industriales de la cadena textil - confección buscaban consolidar una única posición en la negociación. A pesar de los esfuerzos de diciembre y de haber logrado acuerdos en gran parte de los productos, en sus orígenes y tiempos de desgravación, temas como los mencionados anteriormente quedaron sin resolverse. Por eso, el documento que le entregaron al equipo negociador resume sus acuerdos y los puntos en los que se generaron diferencias.

Este distanciamiento se produce en un momento fundamental para esta industria en el mundo, pues desde hace un mes las cuotas que tenían los países asiáticos se eliminaron y entraron a competir por el mercado de Estados Unidos. La posición que tome el gobierno será un claro indicador de hacia dónde le estará apostando el equipo negociador, pero no hay que olvidar que esta es una primera etapa, pues los intereses de las empresas estadounidenses y del gobierno de ese país también estarán en juego.



La distancia entre textileros y confeccionistas

Los confeccionistas tienen claro el papel que vienen cumpliendo. Son la punta de lanza de las exportaciones del sector. A octubre del año pasado, las exportaciones se ubicaron en US$925,6 millones, de los cuales cerca de US$728 millones correspondieron a confecciones (79,8%), mientras que los textiles vendieron al exterior US$197,7 millones (20,2%), según la clasificación de Proexport.

"Con datos consolidados de 2004, las exportaciones de confecciones podrían ser US$1.000 millones y nuestra meta es duplicar esa cifra para 2006", explica Juan David Rodríguez, presidente de CI Expofaro. "Para lograr esa meta, necesitamos telas y en la región hay escasez de estos productos. Por eso, es vital flexibilizar las normas de origen y traer productos de países que no son de la región", agrega.

Esta posición no es muy clara para otros eslabones de la cadena. "Colombia debe buscar origen, pero para toda la cadena. No solo para el punto final, porque podríamos repetir la historia de México que después de la firma del Nafta, ha perdido el 50% de sus maquilas, pues ellas dependen solo de energía y mano de obra y pueden viajar de país en país dependiendo de dónde sean más baratas estas condiciones. Pero si se busca que el origen esté aguas arriba, ojalá desde las materias primas básicas, exige que las compañías se establezcan en el país", afirma Álvaro Hincapié, presidente de Enka.

Cuando se plantean diferencias en el origen, hay varias fórmulas para resolverlas. Los Tariff Preference Levels (TPL), short supply y la acumulación (ver glosario p.90).

En el caso de los textiles, en especial del índigo para los jeans, allí empiezan a chocar las visiones. Para los confeccionistas, un mecanismo como el TPL es vital para crecer la demanda de telas, "de tal manera que los textileros tengan tiempo para aumentar sus capacidades y, además, puedan atraer inversión extranjera cuando el mercado y la producción están en crecimiento. Pero si esperamos dos años, las producciones se irán hacia otros mercados, como el asiático o el centroamericano, y el negocio podría abandonar el país", asegura un confeccionista.

Por su parte, los textileros ven estas posibilidades como una amenaza. "Un TPL no es una buena decisión para nosotros, porque seremos la última alternativa en compra y, además, estamos enviando al mercado una mala señal para los inversionistas porque nadie va a querer invertir en un negocio de textiles, cuando se permite traer telas de otros países", explica Álvaro Lafourie, vicepresidente internacional de Coltejer.

Aunque en el short supply hay acuerdos, porque se trata de productos que no se fabrican en la región, la acumulación también genera dudas. Para los textileros, esta acumulación puede ser de Centroamérica o México, donde puede haber reciprocidad, pero no así de Chile. ¿Por qué? Allí Santista, empresa brasileña y uno de los principales proveedores de índigo en el mundo, tiene una planta que podría utilizar en caso de que se autorice la acumulación.



La diferencia en la fibra

Si el anterior es el punto de discusión en índigo para la producción de pantalones -uno de los principales productos de Colombia-, los insumos para otros productos bandera -como ropa interior, vestidos de baño y calcetines- también han generado discusión, en particular en cuanto a fibras.

Los confeccionistas solicitaron internamente en la cadena que se negociaran los orígenes de algunos títulos particulares de nylon, poliéster y elastómeros. Este último punto es sensible en la negociación. Algunos confeccionistas argumentan que los precios en la región están por encima del mercado internacional. "En la región, la Lycra, por ser una marca reconocida, puede tener precios superiores en 30% frente a otros mercados", explica un confeccionista que prefirió el anonimato.

Sin embargo, para Camilo Montoya, presidente de Invista -dueña de la marca Lycra- en la región, los precios son competitivos y las plantas ubicadas en Estados Unidos para atender la demanda tienen suficiente capacidad. "En Estados Unidos, producimos 40.000 toneladas al año de elastómeros, de las cuales ese país consume 20.000. Tenemos capacidad para colocar 20.000 toneladas adicionales en Centroamérica y los países andinos que entre Colombia, Perú y Ecuador consumen al año unas 5.500 toneladas", añade.

Aunque oficialmente no se conoce la posición que el gobierno llevará a la mesa de negociación, algunos empresarios consideran que en el marco de la negociación, el equipo propondrá que las materias primas en discusión puedan venir de terceros países.

Las discusiones internas en la cadena fueron apenas el primer round en todo este proceso de negociación. A pesar de no alcanzar un acuerdo en todos los puntos, es muy valioso haber desarrollado un libreto que permita la discusión y fije la posición de la industria en la negociación.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?