Saber es poder

| 5/11/2001 12:00:00 AM

Saber es poder

El ensayo de Marco Palacios sobre el poder de los economistas de la Universidad de los Andes no cesa de armar polémica. Dinero convocó a un debate sobre el tema.

¿Se han convertido los economistas en una casta aparte dentro de la sociedad colombiana? ¿Manejan un poder excesivo? ¿Los mecanismos que permiten acceder a ese centro de poder son antidemocráticos y excluyentes? Marco Palacios desató una agitada discusión al plantear estas preguntas en un breve ensayo titulado "Saber es poder: el caso de los economistas colombianos". Palacios argumenta que el acceso a los cargos de mayor influencia en la tecnocracia económica colombiana depende de la formación académica de los individuos y, en particular, de que hayan obtenido un grado superior en una universidad prestigiosa del exterior. El punto controvertido es este: la evidencia muestra que los egresados de la Universidad de los Andes tienen una probabilidad mucho más alta de ingresar a las mejores escuelas de posgrado en el exterior, que los estudiantes de cualquier otra universidad colombiana. De esta forma, se habría consolidado un mecanismo excluyente, mediante el cual la élite que toma las decisiones claves en la economía de este país forma sus nuevos cuadros.



Dinero invitó a un grupo de economistas y expertos a discutir el tema y a ampliar la discusión. Estas son sus conclusiones.



Marco Palacios: "Mi propósito con esta investigación era desarrollar la hipótesis de Frank Safford sobre la construcción de un 'modelo neoborbón exitoso'. Safford mostró cómo en Estados Unidos a partir de cierto momento las élites comenzaron a enviar a sus hijos al extranjero a estudiar cosas prácticas. Había un propósito claro de apolitizar las grandes decisiones, de someterlas a un procedimiento en el cual la política pesara menos y la técnica pesara más. Safford mostró que esta manera de hacer las cosas facilitó el desarrollo de un capital cultural de las élites, excluyente en sus mecanismos de acceso, que les permitía prolongarse en el poder. En Colombia ocurrió algo similar con la creación de la Universidad de los Andes, que es una respuesta a los hechos del 9 de abril de 1948. El propósito era hacer una universidad que respondiera a una nueva ideología y contribuyera a domesticar las pasiones políticas, civilizar al pueblo y apolitizar la toma de las decisiones de Estado.



"Sin embargo, este camino puede ser excluyente. Vale la pena resaltar que, hasta el 9 de abril, Colombia iba relativamente bien encaminada en términos de democracia y movilidad social. En la cosa pública, los individuos ascendían por medio del cedazo de los partidos. Este método puede tener muchos defectos, pero es más democrático que muchos otros. Los políticos no pueden aislarse del resto de la sociedad, tienen que buscar los votos. A la Universidad de los Andes le va mucho mejor en este modelo de expansión de capital cultural que a muchas otras. A los Andes le va mejor en un modelo en que se educa gente en el extranjero, porque, entre otras cosas, más alumnos suyos dominan el idioma inglés, que es el idioma de la academia internacional y de las entidades multilaterales".



José Darío Uribe, gerente técnico del Banco de la República: "El texto dice que el sistema de becas del Banco de la República no obedece a un sistema de igualdad de oportunidades. Hay personas que han interpretado esto como una prueba de que el Banco asigna las becas a dedo. Es indispensable que la gente sepa cómo se asignan. Quienes aplican a las becas tienen que haber sido aceptados previamente por una universidad de primera categoría, perteneciente a una lista que se conoce con anterioridad. Así, hay un primer filtro en el cual el Banco no tiene nada qué ver. Luego, una junta compuesta por decanos y profesores de muchas universidades y centros de investigación escoge a los ganadores. A toda universidad que tenga una facultad de economía le llega a la información. Sin embargo, el dominio del idioma inglés es un gran obstáculo para mucha gente".



Manuel Ramírez, Universidad del Rosario: "Como miembro del comité de becas del Banco de la República en varias oportunidades, debo decir que hay un criterio adicional: que en el ensayo que escribe el estudiante quede claro que su aspiración es hacer un doctorado en Economía. La vocación tiene que dirigirse hacia la investigación".



Ricardo Villaveces, presidente de Asocaña: "He estado en la junta de Colfuturo desde su creación, y soy testigo de que allí también se ha hecho un esfuerzo enorme por difundir las becas-crédito y ampliar el acceso. El inglés es ciertamente un problema y por eso Colfuturo creó una modalidad que financia a los estudiantes de pregrado en el exterior".



Jerónimo Castro, director de Colfuturo: "Los resultados de Colfuturo también muestran un sesgo hacia la Universidad de los Andes. El 79% de los estudiantes de PhD y el 40% de los estudiantes de maestría financiados por esta entidad provienen de los Andes. Ahora, aquí hay una selección previa a cargo de las universidades, pues para aplicar a una beca-crédito de Colfuturo es necesario haber sido admitido en una universidad. Pero hay que reconocer que existe una red de colegios cuyos alumnos tienen una mayor probabilidad de entrar a los Andes. También es cierto que en los Andes la red de profesores tiene un muy buen contacto con la academia internacional".



Marco Palacios: "No creo que lo dicho hasta ahora haga menos cierta la hipótesis básica: el capital cultural es un sistema de reproducción de las clases dominantes. ¿De dónde sale, por ejemplo, que el Banco de la República tiene el mandato de manejar estas becas?



Luis Fernando Alarcón, presidente de Asofondos: "El comentario es válido, pero suscita otras reflexiones. ¿Qué está pasando con las demás universidades? ¿Por qué sus egresados no tienen la misma oportunidad?



Roberto Steiner, director del CEDE de la Universidad de los Andes: "Es cierto que hay muchísimas universidades donde se dicta economía, como también que muchísimas son de garaje. Uno no podría decir que las becas del BanRepública deberían ser para salvar universidades de garaje".



Luis Fernando Alarcón: "Yo iría más allá del tema de las becas, para mirar los puestos donde se maneja poder. ¿El poder está en el Ministerio de Hacienda? Si uno mira la lista de los ministros de los últimos 20 años, encuentra que al poder se llega no por saber, sino por hacer política. Los técnicos que han llegado a ese cargo, lo lograron por razones políticas, porque se comprometieron y trabajaron en política con un candidato que fue exitoso y llegó al poder.



Astrid Martínez, directora del CIID, de la Universidad Nacional: "Sin embargo, la tensión entre los políticos y los economistas se siente. A los tecnócratas les angustia visiblemente la intromisión de los políticos en la cosa pública. Por otro lado, el poder no está solamente en un sitio. A los egresados de la Nacional se les encuentra en cargos medios en la Contraloría, el propio Ministerio de Hacienda, las entidades territoriales. Manejan un nivel de poder, en el cual pueden ser muy efectivos".



Más allá de las becas y de los puestos, la economía como disciplina social y fuente de conocimiento capaz de ejercer influencia sobre la sociedad está en el centro del debate. El ensayo de Marco Palacios abre la puerta para muchas preguntas fundamentales sobre la profesión. El punto básico es este: ¿Hay iniciativas y propuestas en economía que están siendo dejadas de lado porque los mecanismos de acceso están cerrados para las personas? Dinero quiere estimular el debate nacional sobre el tema. Si usted desea expresar su opinión, por favor dirija un mensaje a rvesga@dinero.com.
Publicidad

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.