| 7/7/2006 12:00:00 AM

Riesgo doble

Colombia todavía no cuenta con suficientes acuerdos de doble tributación con sus principales socios comerciales. La futura inversión extranjera puede ser la principal víctima. Un acuerdo tributario con Estados Unidos debe ser prioridad.

Colombia se ha quedado empantanada en una de las principales carreras de la globalización. Hoy, una multinacional extranjera con sucursal en Colombia está sujeta a pagar impuestos sobre la renta generada en territorio colombiano tanto a nuestro gobierno como al de su país de origen. En el caso de una empresa estadounidense, por ejemplo, los ingresos procedentes de Colombia son gravados con las mismas tasas a las que están sujetas los ingresos generados dentro de las fronteras estadounidenses. Esas ventas, sin embargo, ya pagaron impuestos en Colombia, lo cual supone un doble golpe fiscal para la empresa. Así las cosas, la rentabilidad de las inversiones extranjeras, que termina siendo el factor determinante a la hora de elegir un país para invertir, se ve reducida.

La solución para este problema es la firma de tratados de doble tributación. "Estos acuerdos permiten armonizar la carga impositiva para los inversionistas de los dos países que suscriben el tratado a la vez que ofrecen estabilidad jurídica a los inversionistas", explica Patricia Arce, socia en la consultora Araújo, Ibarra y Cía. Colombia, sin embargo, está en la cola del pelotón a la hora de firmar este tipo de tratados. Mientras países como México, Argentina, Chile y Venezuela cuentan con decenas de textos de este tipo, Colombia apenas tiene dos: uno firmado recientemente con España y otro como parte de la Comunidad Andina de Naciones (ver tabla).

La situación se vuelve más apremiante con la eventual firma del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos. "Un TLC tiene que ir acompañado por un acuerdo de doble tributación", indica José Andrés Romero, gerente del área de impuestos en la firma Ernst & Young. En el caso de Colombia, sin embargo, las conversaciones en esa área todavía están en período de gestación. Los acuerdos de doble tributación y sus normas no hacen parte de un TLC, pero "sí se transforman en una pieza complementaria esencial para su éxito", señala Arce.

El objetivo de estos tratados es fijar las reglas de tributación. Colombia, que ultima la duodécima reforma fiscal en los últimos 10 años, "tiene que ofrecer a la inversión extranjera unas claras reglas del juego en materia tributaria", avisa Romero. Firmar un acuerdo de este tipo permitiría una solución integral en la que ambos países salgan beneficiados. "La clave es evitar la sobrecarga fiscal", indica. Según datos de Romero, el impuesto sobre regalías cobrado por Colombia que pagan las sucursales de multinacionales a la matriz puede alcanzar el 39,55%. En el acuerdo del tratado de doble tributación que se firmó con España en marzo de 2005, esa cifra se redujo al 10%. El objetivo es claro: impulsar la inversión extranjera. Un estudio de Fedesarrollo insiste en que la tasa del impuesto sobre la renta es esencial cuando una multinacional estudia invertir en un país.

Colombia, sin embargo, hasta ahora no ha contado con la voluntad política para sellar estos acuerdos. En administraciones anteriores, los tratados de doble tributación no estaban entre sus prioridades. Es más, la percepción dominante era que este tipo de convenios supondría una fuerte reducción en el ingreso fiscal del gobierno. Pero esa idea ha ido perdiendo validez. "La evidencia demuestra que firmar un acuerdo de este tipo no supone un sacrificio en materia de ingresos fiscales", añade Romero. No obstante, fue necesario esperar a que la importancia de este tipo de tratados se volviera completamente evidente para que acaparara la atención del gobierno.

De la misma manera que Colombia tiene una estrategia comercial con la firma de un TLC con Estados Unidos y otro con Centroamérica como sus puntos neurálgicos, necesita una estrategia sólida con respecto a los acuerdos de doble tributación, sentencia Arce. "Este gobierno tiene la voluntad política de firmar este tipo de tratados", dice María Inés Agudelo, viceministra técnica de Hacienda. "Tenemos pruebas de que es una prioridad: estamos a punto de cerrar un acuerdo con Chile y otro con Suiza", remata. Agudelo admite que Colombia "se demoró demasiado en la firma de tratados de doble tributación".

Esta demora puede resultar cara. El gobierno ha reiterado en varias ocasiones que la mayor actividad económica y comercial que generará la entrada en vigencia del TLC supondrá un mayor ingreso fiscal. "Sin un tratado de doble tributación, no está tan claro que esos impuestos se vayan a pagar aquí", dice Arce. A pesar de que la tasa impositiva sin un acuerdo de este tipo es más alta, las multinacionales utilizan distintos mecanismos contables para evitar pagar esos niveles impositivos. "Si Colombia no firma un tratado, la tributación se irá a otras partes", sentencia Arce.

El gobierno, por su lado, tiene el reto de tomar las riendas de una eventual negociación con Estados Unidos. "Está sobre la mesa y en la agenda de trabajo", explica la viceministra Agudelo.

La reforma fiscal que prepara el Ministerio de Hacienda ha sido prioritaria. Eventualmente, sellar un tratado de tributación con Estados Unidos tendrá que ocupar ese puesto. "No puede haber mucho tiempo de diferencia entre el momento en que entra en vigencia el TLC y la firma de un tratado de doble tributación", avisa Romero. "De lo contrario, se desincentiva la inversión extranjera", remata.
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