| 2/4/2005 12:00:00 AM

Reformas pendientes

Un año preelectoral y el corto período legislativo juegan en contra de las necesarias reformas económicas.

Con la reelección dominando el panorama en el Congreso de la República, lo cual hace que 2005 ya sea considerado como un año electoral, las grandes reformas en materia económica tendrán menos espacio y atención dentro de la agenda legislativa que se iniciará en poco menos de un mes.

En 2004, a pesar de que las principales fuerzas políticas del Congreso suscribieron el "Acuerdo Político" para construir consensos en torno a las reformas económicas, administración de justicia e institucionales, no se llevaron a cabo grandes reformas en materia económica. Lo único -tal vez- fue la aprobación en primera vuelta del acto legislativo en pensiones.

Por esto, muchos analistas coinciden en que el gobierno perdió una gran oportunidad, pues las propicias circunstancias políticas y económicas que se dieron el año anterior para adelantar las reformas estructurales no se repetirán.

"Los años anteriores eran los perfectos para hacer la tarea. Desgraciadamente, no avanzamos en la agenda económica y profundizamos la polarización con las disputas políticas", comenta el senador Rodrigo Rivera. Además, será un período legislativo muy corto -del 16 de marzo al 20 de junio-. Con la Semana Santa y días festivos, serán alrededor de 60 días laborales.

Y si bien en política no hay nada predecible pues calcular desde ya el ambiente político es muy difícil, los 166 representantes a la Cámara y 102 senadores tienen en sus manos el futuro económico del país.

La gran prioridad del Congreso en materia económica es culminar el acto legislativo de reforma pensional. "Sacando pensiones se salva la legislatura", afirma el senador Óscar Iván Zuluaga. El Congreso parece hacer entendido que el mayor problema que enfrenta la Nación actualmente y a futuro es el pasivo pensional. No obstante, postergar las fechas que el gobierno había propuesto inicialmente en materia de régimen de transición y regímenes especiales hace pensar que están anteponiendo sus intereses personales.

Los proyectos relacionados con el tema fiscal -como el Estatuto Orgánico del Presupuesto- tienen un futuro más incierto pero es igualmente prioritario para garantizar la sostenibilidad de las finanzas públicas. De igual forma, se espera que el gobierno insista en una reforma tributaria y la única opción de que sea aprobada es que en verdad sea de carácter estructural.

Otro proyecto que se hundió en la legislatura pasada y sobre el cual probablemente el gobierno insista es el de estabilidad jurídica, cuya aprobación sería una buena señal para atraer la inversión.

Proyectos que se han discutido por mucho tiempo y van concertados, como la reforma al mercado de valores y la ley antitrámites, deberían tener un proceso sencillo y convertirse en leyes de la República con un impacto importante.

Por último, una modificación a la ley 80 sería un gran avance en materia de contratación y demostraría que el Congreso legisla movido por intereses públicos y no personales.
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