| 5/28/2010 12:00:00 AM

Reforma tributaria, inconveniente pero necesaria

Los empresarios tildan de inconveniente el proyecto de reforma tributaria, pero el Gobierno la defiende pues asegura que servirá para superar los problemas fiscales del sistema de salud.

Con una legislatura a punto de extinguirse y a solo dos meses de dejar el poder, el actual gobierno se ha empeñado en lograr la aprobación de una reforma tributaria que permita financiar al deficitario sector de la salud pública. No obstante, como inoportuna, incompleta e inconveniente ha sido calificada por quienes se oponen a esta. ¿Qué plantea y cuáles son sus opciones de aprobación?

La iniciativa fue presentada luego de que la Corte Constitucional tumbara los decretos de Emergencia Social y le concediera plazo al Gobierno para tramitar en el legislativo los nuevos tributos para financiar el déficit en salud -particularmente la nivelación de los regímenes subsidiado y contributivo-. De acuerdo con la viceministra técnica de Hacienda, Natalia Salazar, esta unificación podría costar entre $4 billones y $6 billones.

El proyecto tiene cuatro capítulos: el primero crea nuevos tributos para la cerveza y los cigarrillos, por $1,2 billones; el segundo establece los nuevos recaudos en los juegos de suerte y azar, aportaría unos $200.000 millones; el tercero establece nuevas medidas antievasión, un recaudo adicional de $500.000 millones; y el cuarto se refiere a la transformación para canalizar recursos del Sistema General de Participaciones hacia el régimen subsidiado de salud, por $1,8 billones. Uno de los artículos permite transferir -por una sola vez- $800.000 millones de una cuenta superavitaria a otra deficitaria del Fosyga.

Para el ministro de Hacienda, Óscar Iván Zuluaga, "este es un paquete bien interesante en materia de recursos para la salud (...) al nuevo Gobierno le facilitaría el cierre financiero de la unificación del régimen subsidiado".

Otras son las cuentas de los empresarios afectados. Humberto Mora, director de asuntos corporativos de Coltabaco, cree que "el abrupto aumento de impuestos para los cigarrillos de precio medio y bajo constituye un claro incentivo al contrabando y al deterioro del recaudo".

El ex ministro Juan Camilo Restrepo explica que esta iniciativa "le carga la mano a los impuestos sobre los consumos que tienen unos límites y no se pueden gravar desmesuradamente porque, por un lado, se dispara el contrabando y, por otro, resiente el consumo porque tienen una elasticidad grande a los precios". Por eso insiste en que se debe pensar en una reforma más integral y completa. Los empresarios de los juegos de suerte y azar y los de la cerveza también han rechazado la creación de nuevos tributos por considerarlos inconvenientes.

El Gobierno avanza en la concertación del proyecto y espera que en la primera semana de junio la Comisión Tercera de la Cámara lo apruebe para darle tránsito a la sesión plenaria antes del 20 de junio.

Pese a las críticas, lo cierto es que nadie puede estar en contra del espíritu de esta reforma: garantizar recursos para solucionar los principales problemas económicos que tienen al sistema de salud al borde de un infarto.

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