| 2/16/2007 12:00:00 AM

Recursos para el agro: ¿suficiente inversión?

Aunque el gobierno se está metiendo la mano al bolsillo para irrigar al sector agrícola de recursos frescos, esto no garantiza su modernización para competir en los mercados internacionales.

El programa Agro Ingreso Seguro, AIS, ya se puso en marcha. Los dos debates que le hacen falta para ser Ley de la República no han impedido que al 1 de febrero el Banco Agrario ya haya desembolsado $275.000 millones para financiar algunos de los proyectos competitivos presentados por los agricultores. La banca privada también ha empezado a participar del programa y ya ha aprobado créditos por $10.000 millones.

Sin embargo, académicos, congresistas y dirigentes gremiales no están muy convencidos de la efectividad del programa. Los $450.000 millones anuales que piensa irrigar el gobierno nacional al agro durante 6 años, no garantizan que este sector vaya a modernizarse y a mejorar su competitividad para enfrentar la internacionalización de la economía, pues el dinero puede quedarse en manos de los productores que tienen altos niveles de asociatividad y proyectos de modernización con potencial exportador, en detrimento de los pequeños campesinos cultivadores de maíz, soya o fríjol, entre otros. Por otro lado, en el período 2002-2005 se invirtieron en el campo alrededor de $2.511.442 millones sin resultados visibles. "¿Qué hace pensar que estos recursos serán efectivos ahora o en el futuro?", se pregunta Luis Lorente, director del Centro de Estudios Ganaderos y Agrícolas, CEGA.

AIS, ¿Recursos suficientes ?:

Los apoyos a la competitividad y los apoyos económicos sectoriales que para este año alcanzan los $400.000 millones, ya tienen los recursos asegurados. Este dinero proviene del presupuesto nacional aprobado por el Congreso, de una línea especial de crédito para la reconversión y mejora de la productividad, y del aumento de los recursos para el Incentivo a la Capitalización Rural. Los recursos para los años siguientes están incorporados en el Plan Nacional de Desarrollo y en el proyecto de ley que cursa en el Congreso.

Para Andrés Felipe Arias, ministro de Agricultura, "se está dando un incremento importante de los recursos que el sector no tuvo nunca antes, con lo que se les pueden garantizar mejores condiciones a los agricultores". El reconocimiento de hasta $500 millones por proyecto de riego y las líneas de crédito blando —con 15 años de plazo, 3 años de gracia y una tasa de DTF -2—, son instrumentos que, según el Ministro, impulsarán la modernización del campo y el aprovechamiento de los mercados internacionales. Lo mismo piensa Roberto Hoyos, presidente de la asociación de bananeros Augura. "Es la primera vez en la historia que un gobierno destina tantos recursos para mejorar el componente tecnológico del campo, lo que será clave para productos con gran potencial exportador como el banano".

Napoleón Viveros, gerente del Fondo Nacional de Cereales y Leguminosas, Fenalce, no está de acuerdo. "Los agricultores creen que los créditos son regalos y eso no es así. A pesar de que son blandos, deben tener garantías propias del 20% y es ahí donde está el problema. Por ejemplo, de los cerealeros, el 60% no es el propietario de las tierras que cultiva". Por otro lado, los sectores que más se están beneficiando de estos recursos son aquellos que tienen estructuras asociativas fuertes y proyectos de modernización elaborados. Pero los pequeños agricultores no saben armar esquemas asociativos que les permitan obtener desembolsos más fácilmente. "Definitivamente, los sectores más grandes se llevarán muy rápido estas ayudas del AIS", puntualiza Viveros.

Los avicultores, por su lado, manifiestan que la competitividad no se logra por obtener 2 ó 4 puntos menos en el crédito, aunque esto permita reducir los costos de las inversiones. Es la capacidad de retorno de las actividades productivas lo que la determina, y esa rentabilidad no se tiene asegurada al momento de otorgar los créditos. El senador Jorge Enrique Robledo asegura que el gobierno miente cuando dice que le inyectará $450.000 millones anuales al agro. "En realidad son solo $190.000 millones porque un crédito, una donación y un subsidio no son lo mismo. Estos recursos no son suficientes para nuestros campesinos. Si hacemos los cálculos con los 3.700.000 predios que hay en el país tan solo les tocaría de a $135.000 a cada uno, una cifra paupérrima".

¿Mecanismos acertados?

La gran mayoría de los académicos que han opinado acerca de los mecanismos que se incluyen en el AIS, coincide en que hizo falta más impulso a los bienes públicos. "Es sorprendente que el proyecto no haga referencia específica a la investigación. Precisamente, en este rubro se obtienen las mayores tasas de retorno, que oscilan entre el 40% y el 80% en el caso colombiano", asegura Luis Arango Nieto, ex viceministro de Agricultura. En el mismo sentido, Luis Lorente dice que la ineficiencia de los apoyos directos al productor para facilitar una modernización ya ha sido probada en otros países. Además, "los incentivos que se incluyen en el AIS en términos generales son los mismos instrumentos que existen desde la apertura de los 90 y que no han servido para hacer competitivo el campo, ni para combatir la pobreza rural".

Aunque Rafael Mejía, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia, SAC, defiende los mecanismos del AIS pues según él se trabajaron en consenso con todos los gremios agrícolas y obligan a los agricultores a ser productivos para que paguen sus créditos. Estos son solo parte de los elementos para hacer el agro competitivo. "De nada sirve que se modernice el campo, si no se construyen carreteras y puertos para que los productos sean comercializados. Por eso es fundamental hacer realidad también los proyectos de la Agenda Interna", puntualiza Mejía.

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