| 9/2/2005 12:00:00 AM

Que comience el debate

El gobierno presentó su visión del país dentro de 14 años. Entrevista a Santiago Montenegro, director del Departamento Nacional de Planeación.

Desde cuando el gobierno lanzó Visión Colombia Segundo Centenario: 2019, un documento que abre una discusión necesaria sobre el futuro del país en los próximos 14 años, se ha dicho de todo. Algunos afirman que es apenas una colección de buenos deseos; otros, que establece unas metas demasiado ambiciosas; unos más, que el tratamiento de la equidad es infortunado, y otros, que es una plataforma de campaña para la reelección del presidente Álvaro Uribe.

Santiago Montenegro, director del Departamento Nacional de Planeación y, por tanto, del proyecto, habló con Dinero sobre algunos de estos cuestionamientos. Fue claro en manifestar que el Plan 2019 es un punto de partida y no de llegada. Insistió en que servirá para encontrar consensos en unas metas fundamentales y unas políticas de largo plazo para empezar a construir un mejor país. En particular, se refirió al diseño de políticas de Estado y no de gobierno.

Afirmó que el Plan no es un documento para apoyar la reelección, sino un documento técnico lleno de diagnósticos y propuestas que, sin duda, puede enriquecer el debate electoral que se avecina.



¿Cuál es la importancia de esta iniciativa, plasmada en Visión Colombia 2019?

Que el país se ponga de acuerdo en torno a unos temas fundamentales para sacar a Colombia adelante. Muchas naciones que han tenido problemas y han querido salir del subdesarrollo y elevar significativamente su bienestar e ingreso per cápita han tomado decisiones de nación. Por ejemplo, en España, con el Pacto de la Moncloa, fueron más allá de las diferencias políticas e ideológicas. Ese es el ejercicio que pretendemos. Desde los años 70, China ha estado implementando las cuatro modernizaciones.



Hay metas bastante ambiciosas. Algunos analistas lo han catalogado el documento como una colección de buenos deseos.

Además de las metas, en el documento usted encuentra políticas y acciones específicas para lograr esas metas. Y encuentra cifras históricas que muestran los avances de Colombia en el tiempo.

Por ejemplo, en 1982, España tenía un ingreso per cápita de US$4.000, en 1996 ya estaba en los US$15.000 y hoy está en US$22.000. China lleva creciendo entre 20 y 25 años a 9% anual en promedio y Chile lleva creciendo unos 15 años a más del 6%. ¿Por qué no podemos hacer eso nosotros? ¿Qué nos impide hacer lo mismo que otras sociedades? Yo no creo que a los colombianos nos esté negado hacerlo. Los colombianos no estamos mal hechos. Más bien, diría que muchas de estas metas son modestas, si nos ponemos de acuerdo. No estoy diciendo que sea elemental hacerlo, esto no es fácil. Pero, por supuesto, podemos. En Colombia hemos estado condicionados por el corto plazo y por la crisis profunda que hubo a finales de los 90 y los primeros años de este siglo.



La economía ha crecido a un promedio de 1,5% en los últimos años. ¿Cómo vamos a crecer al 6% anual desde 2013?

Hace tres años, estábamos creciendo al 1,5%. Ahora estamos creciendo más del 4%. El segundo trimestre de este año puede estar en 4,8%. Por el lado de la demanda, el crecimiento deberá estar liderado por las exportaciones y la inversión privada. Esto ya está ocurriendo pues las exportaciones y la inversión están disparadas. Por el lado de la oferta, tenemos que seguir reestructurando la economía hacia sectores que tengan ventajas comparativas para transformar en ventajas competitivas. Hay muchos sectores en los que podemos hacerlo. En recursos naturales, hay una gran cantidad de productos que ya tienen demanda en el mercado mundial. En la exportación de servicios, turismo, servicios de salud y otros que mencionamos en el documento, Colombia tiene un potencial muy grande. La industria manufacturera ha madurado muchísimo y tiene perspectivas muy halagüeñas.



¿Son posibles altas cifras de crecimiento, sin cambios de fondo en el modelo económico que afecten privilegios asentados?

Con la economía colombiana completamente integrada a la economía mundial, a partir de las ventajas comparativas, el sector productivo deberá innovar y generar valor agregado para competir y subsistir. El Estado, por su parte, será el propiciador de las condiciones del entorno que faciliten el aprovechamiento óptimo de esas ventajas comparativas y competitivas, de crear una institucionalidad favorable y de regular de manera transparente.



¿Por qué ahora sí se solucionarán problemas estructurales que se han tratado de resolver por años, como el déficit fiscal?

Hemos avanzado en lo fiscal pero todavía no hemos concluido el proceso. En los próximos años, debemos revisar y modificar progresivamente el sistema impositivo, el sistema pensional, los impuestos nacionales y territoriales, y el régimen de transferencias. El país ya ha conseguido un amplio consenso en esas metas y, en los años que vienen, la evidencia y el aprendizaje acumulado harán que se avance más rápido en la concertación de acciones y reformas para lograrlas.



Si se quiere atraer la inversión, hay que darle viabilidad al país, resolver problemas estructurales.

La confianza está aumentando y la inversión ya se está dando; lo que pasa es que esto tiene que seguir. Hay que hacerlo sostenible en el tiempo. El documento plantea una acción integral, que además de la seguridad física para los inversionistas, garantice seguridad jurídica y estabilidad en las reglas, y que también brinde un contexto social apropiado con mayor capacidad de respuesta de la fuerza laboral y con una sociedad más educada.



Algunos economistas ven factores que enredarían las cosas en los próximos años.

Siempre hay profetas de la catástrofe. Les pido que miren lo que se ha logrado y progresado en los últimos años. La economía prácticamente no creció en términos per cápita entre 1996 y 2002. Hoy estamos creciendo a más del 4% como lo indican las cifras más recientes. Los recaudos de impuestos están disparados por el dinamismo de la economía y el aumento de la confianza.

Claro que hay riesgos aquí y en todas partes. Si la economía estadounidense entra en recesión, quién sabe qué pase. Pero todos los problemas se pueden resolver, si nos lo proponemos y nos ponemos de acuerdo en torno a unas tareas fundamentales. Claro que lo podemos hacer.



Algunos críticos dicen que el Plan relega la pobreza y la distribución del ingreso a un segundo plano.

Eso no es cierto. El documento prioriza las metas sociales desde el comienzo. La reducción de la pobreza y la distribución del ingreso pasan por varios temas. El documento plantea una distribución sobre todo en igualdad de oportunidades. Por eso, se proponen metas de coberturas universales. No es cierto que se le cargue todo al crecimiento. El plan tiene un paquete muy balanceado, ambicioso pero realista, para aumentar las coberturas sociales, aunque por supuesto también se piensa en el crecimiento. Si el país no crece, olvídese de reducir la pobreza y mejorar la equidad. Entre otras cosas, porque necesitamos crecimiento para aumentar los recaudos fiscales y financiar las políticas sociales. Pero tampoco se puede pensar que con crecimiento se resuelve todo.



Hay muchas iniciativas similares, como la misión para la reducción de la pobreza, las metas del milenio y la agenda interna. ¿Cómo se articulan estos esfuerzos?

Todos están relacionados. Las metas del milenio y la agenda interna fueron tenidas en cuenta. El problema es que la agenda interna no está concluida, porque no podemos tener agenda interna hasta cerrar la negociación del TLC. La construcción del documento 2019 es un esfuerzo que jamás se había hecho en el país. Se tienen 19 cartillas que desarrollan y explican cada estrategia, pues -a pesar de su extensión- el documento que se publicó es un resumen. Además, hay temas que jamás habían tenido una visión hacia futuro, como política exterior, estrategia de seguridad y política de mares.



Muchos han catalogado el documento como la plataforma del gobierno para la reelección. ¿Qué opina?

El presidente Uribe planteó esto desde la campaña presidencial. Llevamos prácticamente un año haciéndolo. Salió ahora, pero ¡qué hacemos! Sin embargo, yo creo que va a ser muy útil incluso para las campañas, porque eleva mucho el nivel de discusión. Este documento está lleno de cifras, diagnósticos y estrategias. Además, la crítica es bienvenida. Nosotros no podemos tener la verdad revelada. Tenemos que confrontar las ideas en un ejercicio dialéctico, democrático para mejorar lo que está ahí.



Pero si Álvaro Uribe no es presidente, ¿qué va a pasar con este proceso? ¿Cómo se garantiza que el esfuerzo 2019 no dependa de este gobierno?

Por eso, necesitamos un gran acuerdo entre todos los colombianos. Los grupos políticos. Vamos a hacer una gran difusión. Foros, seminarios y foros sectoriales explicando el documento y recogiendo las inquietudes para mostrar que es algo serio. Ahí no hay propaganda sobre los logros de este gobierno. Para la segunda versión, vamos a recoger las críticas que se hagan, por supuesto, y que mejoren las propuestas que se han hecho.



¿Cuál es el cronograma?

Habrá una serie de foros regionales (dos rondas). Exactamente, serán 66 foros regionales y 20 foros sectoriales. Entre septiembre y octubre, se hará la primera ronda por las regiones. Vamos a discutir el documento. Vamos a invitar a todos los departamentos para que definan sus visiones para el segundo centenario y en esa medida, alinearnos todos hacia el país que queremos para 2019.



Vea la entrevista completa en www.dinero.com
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