| 3/4/1998 12:00:00 AM

Pensiones: sube la presión

Se acerca la hora de la verdad para el ISS, pero el Gobierno y el Congreso ni se enteran. Están demasiado ocupados inventando más pasivos impagables.

¿Que cuatro años no son nada? En materia de pensiones han bastado para entender que las reformas de la Ley 100 no fueron suficientes para lograr un sistema sostenible.



Las cifras lo demuestran. El pasivo pensional con garantía del sector público supera el 86% del Producto Interno Bruto, PIB, unos US$68.000 millones. De ese total, aproximadamente el 65% es causado por el Instituto de Seguros Sociales, ISS, cuyo barrigazo en el déficit parece imparable.



Este diagnóstico se fundamenta en el primer balance confiable que el ISS ha entregado a la Superintendencia Bancaria y que contiene los datos actualizados al primero de agosto de 1997.



A pesar de la crítica situación, los distintos niveles del Gobierno actúan en forma descoordinada y poco seria frente al tema. Parece que lo que más le importa a cada cual es explotar el problema en beneficio de sus propios intereses, antes que encontrar una solución.



Desde cuando llegó a la presidencia del ISS, Carlos Wolff se ha dedicado a defender a la entidad de los estudios actuariales que prevén déficits financieros. El presidente Samper ha buscado cumplir promesas de campaña hechas a los pensionados y ha otorgado a los sindicatos estatales onerosos beneficios que se reflejarán en mayores costos pensionales. Y el Congreso ha aprovechado las circunstancias para capitalizar votos y simpatías con proyectos de ley que multiplicarían los pasivos pensionales.



Rumbo al déficit



Todo indica que para finales de este año, el ISS ya no podrá continuar acumulando reservas por concepto de aportes. Los costos de mantener a los pensionados están creciendo más rápidamente que los ingresos que recibe el Seguro por los aportes de los trabajadores activos.



Por eso, es probable que antes de llegar a 1999 los ingresos mensuales por cotizaciones --los aportes de 13,5% que se realizan sobre el salario de los empleados-- igualen el valor de las mesadas pensionales. A partir de ese momento, el ISS usará su flujo de caja para pagar deudas contraídas con los pensionados del pasado y no podrá hacer reservas para pagos futuros. En otras palabras, nadie sabe quién va a pagar las pensiones de las personas que están aportando al ISS hoy.



Los datos del Instituto ­que tendrían un 90% de confiabilidad de acuerdo con Liliana Sarmiento, Delegada para Pensiones y Cesantías­ indican que el valor mensual de las cotizaciones se incrementó 8,84% durante el período 96-97, mientras el valor smensual de sus mesadas pensionales creció el 37,2%.



Pero esos datos no sólo reflejan un desbalance entre ingresos y gastos. También revelan un descuadre entre el aumento del número de afiliados y el incremento en el valor de las cotizaciones que ellos pagan. En un año, el Seguro reportó un crecimiento del 78,5% en su tasa de afiliación pero el flujo de caja por ese concepto sólo creció el 8,84%.



Esas inconsistencias podrían explicarse de tres formas. Por un lado, es posible que el Seguro tenga un alto nivel de afiliados inactivos que no pagan sus cotizaciones porque han perdido sus empleos. Otra opción es que los nuevos afiliados estén ganando muy bajos salarios. Por último, también se puede estar presentando un alto nivel de evasión de aportes por parte de las empresas.



Cualquiera que sea la explicación, la realidad es la misma: dentro de poco tendrán que empezar a gastarse las reservas acumuladas, que a septiembre del 97 ascendían a los $3,4 billones.



De hecho, desde 1997 se empezó a percibir un incremento de reservas basado casi exclusivamente en rendimientos financieros y no en los aportes mensuales de los afiliados. Los rendimientos explicaron el 98,5% del incremento en las reservas, según el balance de agosto del 97. Las cotizaciones y otros rubros sólo aportaron el 1,5% de los $506.182 millones con los que se alimentó la reserva total del ISS.



Bomba escondida



Otro punto agravaría la situación del pasivo pensional con cargo al presupuesto nacional.



Se trata de una deuda 'escondida' que podría representar el 50% del PIB. Este corresponde a las deudas pensionales del sector público con Ecopetrol, el magisterio y las Fuerzas Militares y las prestaciones extralegales de las empresas públicas.Hasta ahora, Ecopetrol no ha conformado su propio fondo pensional. Las Fuerzas Militares no saben cuánto deben y el magisterio no ha consolidado cifras del fondo con el que cuenta.



Adicionalmente, un censo del Ministerio de Trabajo relaciona la existencia de cargas pensionales de 1.075 entidades de previsión de carácter territorial. Sin embargo, la Superbancaria sólo detectó 200 y ha logrado seguir el proceso de liquidación de 77.



En medio de ese proceso de depuración pensional, el Gobierno decretó, en contra de la opinión de los expertos, la solvencia de otras entidades como Cajanal, Caprecom y Fonprecom. Por ello, siguen administrando la deuda del régimen de prima media.



Calma chicha



El debate público sobre la viabilidad financiera del régimen de prima media con prestación definida, que administra el ISS, ha sido empujado hacia disputas de cariz político y de lucha de clases.



Eso le ha quitado el verdadero drama económico al tema, para reducirlo a una confrontación entre el ISS y los intereses mercantilistas de las Administradoras de Fondos de Pensiones, AFP. Estas últimas también tienen puntos débiles, si se miran los actuales esquemas de competencia y cobertura, pero los términos del debate no permiten que sean discutidos con seriedad.



Y la actitud ambivalente del presidente Samper y de sus ministros de Hacienda no ha ayudado para nada a despejar el futuro del ISS y de los mismos fondos privados.

En materia de legislación, tampoco hay cosas buenas para mostrar. Durante 1996 se presentaron a consideración del Congreso tres proyectos para elevar las pensiones ya causadas, pero todos fueron objetados por el Ejecutivo.



Sin embargo, el mismo presidente Samper presentó un proyecto en 1997 para actualizar las pensiones de los trabajadores del sector público cuyas mesadas dependieran del presupuesto nacional y se consideraran demasiado bajas.



Pero en el Congreso se amplió el beneficio para todos los pensionados del país y se agregó un artículo sobre la creación de un Fondo de Compensación Pensional para sufragar los aumentos en el sector privado. En diciembre el proyecto fue aprobado por las comisiones séptimas de Cámara y Senado y en marzo pasará a las plenarias de cada corporación.



Ante los cambios que se le hicieron al texto inicial, el Gobierno envió una carta de rechazo al nuevo proyecto, pero los congresistas parecen decididos a sacar adelante la iniciativa sin saber cuánto le costará al país. De acuerdo con los cálculos del Ministerio de Hacienda y de la Comisión de Racionalización del Gasto, en la actualidad el incremento en pensiones ya concedidas le vale al fisco cada año el 0,05% del PIB.



En caso de crisis



Si las cosas siguen como hasta ahora, ¿qué puede pasar en el largo plazo? El presidente del ISS siempre ha sostenido que la entidad no se quebrará nunca porque el Estado, por orden de la Ley 100, debe respaldarlo en todas sus deudas si llegara a registrar faltantes.



Y la polémica en torno al tema se caldeará en las próximas semanas, cuando el Seguro revele los resultados de un estudio que realizó la Organización Internacional del Trabajo, OIT, sobre la viabilidad financiera del ISS frente a las expectativas de vida de los colombianos, hombres y mujeres.



La Comisión de Racionalización del Gasto ha señalado que existe un peligro potencial de desequilibrio si el número de años de cotización de un trabajador activo se ubica entre 20 y 25 años y el rendimiento anual de las actuales reservas es inferior al 5,0% real.



Si el déficit se presenta, la Nación deberá asumir el pago de las pensiones que el ISS no pueda sufragar una vez agotadas sus reservas. Si usted tiene menos de 45 años, podría ser uno de los pensionados que el Estado deba pagar si el ISS entra en quiebra en un término de 15 a 25 años.



Para el presidente de la AFP Porvenir, Pablo Albir, es injusto que el ISS siga captando afiliados con base en la financiación que debe darle la Nación en caso de quiebra. Esas pensiones necesariamente tendrían que financiarse con mayores impuestos o un incremento sustancial en los aportes de los trabajadores activos. El efecto sobre las finanzas públicas y sobre los recursos de inversión sería dramático.



Los expertos sostienen, además, que dejar abierta la puerta de afiliaciones al ISS sólo producirá un aumento explosivo del pasivo pensional de la entidad y en las finanzas del Estado, en razón al bono pensional que debe entregarse en caso de traslado a una AFP.



Las cosas podrían agravarse si los afiliados a los fondos privados no se sienten contentos con los rendimientos de sus aportes y deciden trasladarse de nuevo al ISS al final de su período productivo, para beneficiarse de las condiciones predeterminadas de pensión en la entidad.



Con optimismo



Pero el futuro de las pensiones en el régimen de prima media puede ser menos apocalíptico, si se acometen las reformas que se requieren. Dinero desarrollará a fondo en próximos artículos las alternativas que el Gobierno podría ejecutar para evitar que la bomba de la deuda pensional explote.



A manera de exposición, se han considerado las siguientes opciones. Por un lado está la posibilidad de incrementar la edad y los tiempos de cotización para alcanzar la pensión mínima. Esta reforma siempre será necesaria pues en las actuales condiciones ningún sistema es sostenible.



También debería modificarse el plazo para efectuar traslados entre fondos y regímenes. En la actualidad, los afiliados a los fondos pueden trasladarse a otro fondo a partir del primer día del séptimo mes de afiliación. Para cambiar de una AFP al ISS y viceversa se requieren tres años en el sistema.



Pero si se opta por medidas más audaces, se podría pensar en la posibilidad de manejar los recursos del ISS por intermedio de una fiducia.



Eso implicaría cerrar el ingreso de nuevos afiliados, en cuyo caso el Estado debería reconocer las cargas pensionales causadas y las de los actuales afiliados. Los pobres podrían además recibir un subsidio que garantizara el nivel de su pensión definitiva.



En esencia, la propuesta iría encaminada a construir una especie de 'superseguro de vida' con cubrimiento definido.



Las AFP, tarea inconclusa



Pero esta tarea no sería sólo en el ISS. Las administradoras de fondos de pensiones tendrían que demostrar más garra a la hora de competir para lograr una ampliación significativa en la cobertura.



Además, deberían empezar a diseñar nuevos productos pensionales que les permitan diferenciarse de una manera marcada.



También deberán resolverse inconsistencias normativas relacionadas con el portafolio sintético y el cálculo de la rentabilidad mínima para pensiones y cesantías.



En parte, esos puntos por desarrollar podrían ser impulsados con la llegada de nuevos operadores al mercado que, al buscar un alto incremento de afiliados de manera rápida, ideara paquetes de productos diseñados para sus clientes en pensiones obligatorias.



En el ISS, los costos de mantener a los pensionados crecen más rápido que los ingresos por aportes de los trabajadores.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?