| 12/7/2007 12:00:00 AM

Ordenamiento territorial: ¡vuelve y juega!

Tras la radicación de un nuevo proyecto de ley de ordenamiento territorial, se abre el debate en torno a si es necesaria su promulgación, o no, ante los avances que se han venido dando en materia de descentralización. Hablan los expertos.

Según las cuentas de los especialistas en el tema, en el Congreso de la República se han tramitado, sin éxito, 17 proyectos de ley de ordenamiento territorial. Esta historia se remonta a 1991, cuando el artículo 38 transitorio de la Constitución Nacional le impuso al Gobierno la obligación de integrar una Comisión de Ordenamiento Territorial. Esta, a su vez, determinó que había que expedir una Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial (Loot) para definir 'fronteras' entre municipios, gobernaciones y Estado Central y preservar así el espíritu de la Constitución en cuanto a la descentralización administrativa y la autonomía de las entidades territoriales.
 
Y ahí fue Troya. Una tras otra han ido fracasando todas las iniciativas en este sentido. No ha habido consenso en temas tan espinosos como las transferencias de recursos, la asignación de competencias y la participación de las regalías, para citar solo algunos ejemplos de los puntos más controvertidos. Pues bien, la Comisión de Ordenamiento Territorial de la Cámara de Representantes ha emprendido una nueva odisea, y radicó un nuevo proyecto de ley. Por eso la revista Dinero y el Instituto de Ciencia Política Hernán Echavarría Olózoga, organizaron un panel con expertos en el tema para analizar si es necesaria, o no, su promulgación, ante los avances que se han venido dando en materia de descentralización.

El objetivo de este nuevo intento es expedir las normas orgánicas para que las entidades territoriales puedan adquirir la autonomía que requieren para la gestión de sus propios intereses, como lo manda la Constitución. Por eso plantea la definición de competencias a nivel local, intermedio y nacional, la posibilidad de establecer los tributos necesarios para el cumplimiento de sus funciones, la creación de nuevas entidades territoriales conformadas por dos o más departamentos, asociaciones de municipios, provincias, áreas metropolitanas y entidades territoriales afrocolombianas e indígenas, entre otros.

Luis Enrique Salas, el representante que radicó el proyecto, es optimista frente al éxito de este. Explica que en esta oportunidad congregó a su alrededor a más de 30 expertos de la academia, asesores, congresistas y delegados de varios Ministerios, gracias a lo cual se logró recopilar lo mejor de los restantes 16 proyectos. "Lo que buscamos con esta iniciativa, que ya cuenta con el apoyo de partidos como el Liberal y Cambio Radical, es ordenar el país. En Colombia hay una colcha de retazos y de leyes que rigen el ordenamiento territorial, las transferencias en el Sistema General de Participaciones y que a la postre enredan más al país", sostiene.

Pero el ex alcalde de Bogotá, Jaime Castro, no es tan optimista como el representante Salas. Según él, nadie tiene interés en el tema y no hay voluntad política por parte del gobierno, ni del Congreso, ni de los partidos. Si bien dice que esta ley puede ser mejor que todas las anteriores, ni quita ni pone. Para Castro, el tema de fondo es que el país tiene que adoptar un nuevo modelo de ordenamiento territorial que interprete y exprese nuestra realidad geográfica, histórica, económica y social.
 
"Yo pensé que el presidente Uribe lo iba a llevar a cabo, pues así lo anunció en su famoso manifiesto político. La idea es crear regiones en vez de departamentos, crear parlamentos regionales y no asambleas departamentales. Hay que acabar con la caja negra de la corrupción que son las loterías y las licoreras. Hay que quitarles los municipios y departamentos a las mafias políticas que se apoderaron de ellos", sostiene. Para Castro, una muestra de la improvisación y la falta de visión conjunta sobre el tema es el hecho de que la Constitución del 91 ha sufrido 26 reformas, la mitad de las cuales ha tenido que ver con ordenamiento territorial.

Los ajustes
Por eso hay quienes sostienen que hay que trabajar sobre la legislación que ya existe y no pensar en una ley que resuelva todos estos problemas. Así piensa Gregorio Eljach Pacheco, director ejecutivo del programa Arca (Articulación Congreso-Academia). Promulga que hoy en día hay que hablar de legislación orgánica y complementar temas sobre los cuales no se ha legislado, como la fórmula para distribuir competencias y recursos entre los diferentes niveles del Estado.
 
"Hoy, el propósito político de fondo no es descentralización sino autonomía. Hay que empoderar las entidades territoriales", dice. El académico Miguel Borja comparte esta misma percepción y recomienda articular todas estas iniciativas y esfuerzos que ya se han hecho, siempre y cuando exista total claridad acerca del país y el Estado que queremos.

Uno de esos vacíos, según Gilberto Toro, director de la Federación Nacional de Municipios, es el de la categorización. Advierte que existe un solo régimen municipal similar para ciudades y departamentos grandes y pequeños. "Esta herramienta nos permitiría crear distintos regímenes conceptuales y de asignación de recursos y avanzar mucho en la materia", advierte. Siguiendo esta misma línea, Oswaldo Porras, quien está al frente de la Dirección de Desarrollo Territorial Sostenible, propone que se adopte una mayor flexibilidad para que los entes territoriales se adapten a los nuevos conceptos internacionales.

La presidente de Camacol, Beatriz Uribe, percibe que bajo la actual dinámica del Congreso el proyecto no tiene posibilidad alguna de pasar. Para el gremio, las principales preocupaciones radican en las iniciativas autónomas que puedan tomar los entes territoriales en materia de impuestos, reglas de juego jurídicas y usos del suelo, entre otros. Por eso Uribe recomienda seguir construyendo un consenso mucho más amplio en torno al tema.
 
Y su recomendación tiene mucho sentido, si se tiene en cuenta lo que ha venido pregonando el académico y columnista Alberto Mendoza. Según él, aquí no hay conocimiento del tema y cada quien habla de oídas. Como quien dice, aún estamos crudos en el tema y el debate apenas comienza.
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