| 10/13/2006 12:00:00 AM

Objetivos alcanzados

De los objetivos que se propuso Colombia al negociar el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, se alcanzó el 85%. El agrícola fue el sector con mayor número de objetivos no logrados.

El acuerdo que consiguió Colombia en el TLC con Estados Unidos es mejor de lo que muchos piensan. Una evaluación de los 406 objetivos que se propuso conseguir el gobierno en la negociación, realizada por la consultora independiente Araújo Ibarra, muestra que 347 de ellos se alcanzaron, 36 se lograron parcialmente y solo 23 no se lograron. Dinero anticipa los resultados de este estudio que el 19 de octubre revelará la holding de inversiones Valorem.

Negociación satisfactoria
Según el ex ministro Jorge Ramírez Ocampo, socio de la consultora, el más importante de los objetivos alcanzados en la negociación del tratado es la posibilidad que tendrá Colombia de acceder en forma permanente al mercado de Estados Unidos sin ninguna revisión. "Tendremos reglas de juego a largo plazo en comercio, lo que les permitirá a los empresarios hacer planes de negocio a futuro", señala.

En materia de propiedad intelectual, el gobierno colombiano tenía el propósito de mantener los niveles y sistemas de protección con los que el país cuenta actualmente. En este sentido, según el estudio de Araújo Ibarra, el objetivo se logró e incluso se obtuvo una situación mejor que la propuesta. Lo mismo afirma Juan Carlos Elorza, coordinador del TLC en el Consejo Gremial: "se logró mantener el tiempo de protección de los derechos patrimoniales y de los derechos morales del autor".

Por el lado de los medicamentos, Elorza asegura que además de mantener los estándares de protección existente en Colombia, que era el objetivo inicial, mejoraron las garantías para los consumidores con la inclusión de la fórmula de agotamiento. Esta establece un límite de cinco años para que los productores soliciten la protección de datos de prueba. Además se mantuvieron los derechos para el gobierno de tomar medidas extremas cuando haya una emergencia de salud pública.

En cuanto a las medidas sanitarias y fitosanitarias se buscó superar aquellas que limitan la comercialización de los productos colombianos en el mercado estadounidense y preparar a las instituciones competentes en su cumplimiento y certificación. Según la evaluación de la matriz, estos dos objetivos fueron alcanzados.

Además, "Estados Unidos le da a Colombia un tratamiento que no había concedido en anteriores TLC y es la conformación de un comité bilateral que involucrará todas las agencias que trabajan el tema en ese país, con lo que se puede hacer más eficiente la toma de decisiones", asegura Elorza.

Según Ramírez Ocampo, lograr una buena negociación de las normas de origen era un tema vital para Colombia pues estas son las condiciones que quedan luego del período de desgravación gradual. El gobierno buscaba contar con un esquema de origen que consiguiera al menos lo que Estados Unidos había negociado en otros TLC y en este sentido, según el estudio de Araújo Ibarra, la negociación fue muy buena.

"Mientras que en el Nafta los mexicanos deben tener el 60% de los insumos incorporados para que el producto se considere de origen, los colombianos logramos con el TLC que este porcentaje fuera del 35% del valor agregado del producto", explica Ramírez. Además, como se mantuvo el Plan Vallejo, los empresarios colombianos podrán seguir importando sin arancel bienes de capital.

No obstante, en las condiciones de origen hubo un objetivo que fue alcanzado parcialmente. El gobierno no consiguió la adopción de un formato predefinido de certificación de origen —impreso o electrónico—, y en ese sentido solo logró establecer los elementos mínimos del certificado.

Lo que no se logró
Durante la negociación, el gobierno colombiano buscó que las salvaguardias pudieran ser utilizadas hasta que el sector productivo amenazado se ajustara a las condiciones de libre comercio, y que no hubiera compensaciones para el país exportador por los perjuicios que causara la implementación de la medida. Estos objetivos no fueron alcanzados.

Aunque el mecanismo fue incluido en el tratado, el tiempo de vigencia se fijó en dos años, menos de lo que se negoció en el Cafta y en el TLC con Chile. Tampoco se podrán aplicar por más de una vez y únicamente durante el período de desgravación. Además, el país que se vea perjudicado con la medida deberá ser compensado. Por otro lado, el objetivo de incluir una salvaguardia con base en el precio para el sector agropecuario tampoco fue alcanzado.

En agricultura, la mayoría de los objetivos se alcanzó parcialmente. En la matriz se asegura que si bien no se logró excluir de la negociación productos tan sensibles para la economía colombiana como el maíz, el arroz y los trozos de pollo, se lograron condiciones que permiten la mejora de la competitividad de estos sectores en plazos amplios.

En el caso de los cuartos traseros del pollo por ejemplo, los estadounidenses podrán exportar 26.000 toneladas anuales sin arancel, con un incremento del 5% anual; además, el producto tiene 5 años de gracia antes de que empiecen a contar los 18 de desmonte de aranceles. Según Ramírez, este plazo les permitirá a los avicultores desarrollar mecanismos para sortear los casos de enfermedades como la de Newcastle y la gripa aviar. Y con la importación libre de dos millones de toneladas de maíz, los costos en los que incurren los avicultores para la cría del pollo seguramente se verán reducidos.

Jorge Enrique Bedoya, presidente de Fenavi, el gremio de los avicultores, no piensa lo mismo. En su opinión, "¿de qué sirve un arancel alto y un período de gracia amplio, si desde el primer día de entrada en vigencia del tratado, las importaciones masivas ponen en alto riesgo de desaparición a la producción de origen nacional?". En la misma situación se encuentran los arroceros. Según Rafael Hernández, presidente de Fedearroz, "aunque el cereal obtuvo 5 años de gracia y 19 años para el desmonte de los aranceles, las 79.000 toneladas de arroz que podrán entrar al país sin arancel, ponen en peligro el ingreso del 49% de las familias que viven en los 220 municipios arroceros del país".

Si bien la evaluación de la matriz deja un balance del 85% de los objetivos alcanzados, no puede desconocerse que el mayor porcentaje de los que se alcanzaron parcialmente o los que no se alcanzaron está en el sector de agricultura, uno de los más vulnerables de la economía nacional. En este sentido, Hernández, de Fedearroz, asegura que "los esfuerzos de la agenda interna deben dedicarse a fortalecer la inversión en ciencia, tecnología e infraestructura en este sector".
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