| 6/3/1999 12:00:00 AM

Nuevos polos de desarrollo

El Plan de Desarrollo tiene una solución perfecta para promover el empleo y atraer capital y tecnología.

La ley del Plan de Desarrollo, aprobada hace unas pocas semanas, abrió la posibilidad para una gran oportunidad de desarrollo económico y empresarial que quizá pasó inadvertida.



El artículo 4 del capítulo 2 del Plan de Desarrollo señala que el Gobierno podrá determinar tres zonas de frontera como áreas especiales para promover proyectos empresariales orientados a la exportación.



El artículo, que gestionó el senador Rafael Amador con el apoyo de otros congresistas liberales, abre un espacio interesante para que se creen zonas con beneficios especiales y de largo plazo que estimulen la inversión y, de paso, el empleo, la transferencia de tecnología y la inversión extranjera.



Diversas experiencias internacionales como los casos de Hong Kong, Shanghai en China o Costa Rica servirían de modelo para crear los proyectos de las zonas fronterizas especiales. En Costa Rica, por ejemplo, la legislación especial ha permitido que empresas como Intel (el gigante de la computación) se instalen en ese país, lo que ha impulsado la generación masiva de empleo, la transferencia de conocimientos y la consolidación de una plataforma exportadora que de otra manera no se habría logrado.



La idea de las zonas especiales se empezó a mover a principios de este año cuando Rafael Pardo, ex ministro de Defensa, escribió una columna en el diario El Tiempo, en la cual proponía la creación de zonas económicas especiales como una solución al problema del desempleo. La propuesta parecía difícil de poner en marcha, pues para volverla realidad era necesario hacer una reforma constitucional.



Recientemente, Armando Montenegro, presidente de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras, Anif, volvió a poner el tema sobre la mesa, pues desde su punto de vista nadie está haciendo nada para resolver el problema del desempleo.



Montenegro propone diseñar unas bases de exportación. Estas serían áreas en donde se eliminaran todos los elementos nocivos que hoy tienen la ley y la organización económica que les restan competitividad a las exportaciones. "Hay que hablar de cuestiones tributarias, laborales y de estabilidad", afirma. "Uno piensa en zonas especiales cuando considera que hay razones para hacerlo, pero obviamente que la situación ideal es aquella en la que en el país se llevan a cabo todas las reformas estructurales que se requieren".



¿Dónde podrían ser esas zonas? De acuerdo con Montenegro, se podría empezar con una en la Costa Atlántica y otra en la zona del Pacífico, donde ya existe una solución óptima de infraestructura de transporte que apoyaría el desarrollo de un área especial. Otra de las zonas potenciales es la de Cúcuta, en la frontera con Venezuela, donde, de hecho, la Cámara de Comercio de esa ciudad ya ha estudiado el potencial de una zona económica especial para la región.



En el futuro, las zonas se podrían generalizar y quizás el país entero podría convertirse en una zona económica especial que atraería inversión extranjera, tecnología y recursos humanos para desarrollar posibles clusters o áreas que desarrollan ventajas competitivas y economías de escala en ciertas industrias. Ya hay zonas, como la frontera entre México y Estados Unidos, altamente competitivas en el ensamblaje de equipos electrónicos. Lo más importante es lograr que estas zonas se desarrollen y estimulen a empresas exportadoras que tienen una gran dinámica de inversión y dan mucho empleo. Un solo ejemplo exitoso cambiaría la dinámica empresarial en Colombia.



¿Otra ley Páez?



¿Cuál es la diferencia entre estas zonas especiales que quedaron en el Plan de Desarrollo y la Ley Páez? Para Armando Montenegro, la diferencia grande con la Ley Páez o la Ley del Ruiz es que es un sistema más integral. No sólo tiene un régimen tributario especial, sino que apunta a crear condiciones favorables en la parte laboral y garantizar estabilidad en las condiciones a los inversionistas. En el fondo no se trata de reubicar empresas, que fue lo que pasó con el Ruiz, sino de crear nuevas y darles sobre todo una vocación exportadora. Buena parte de lo que se ha hecho con las zonas tributarias especiales es producción para el mercado nacional.



La experiencia internacional muestra que hay muchos esquemas con diferencias en cada caso. En el caso mexicano, por ejemplo, la clave ha sido la promoción de un modelo de maquila con un régimen laboral especial que genera una gran cantidad de empleo. Las zonas turísticas de Cuba ofrecen una serie de condiciones especiales frente al resto del país, como los estímulos al capital extranjero. En China, el gran atractivo se basa en una serie de servicios especiales para los inversionistas.



Hasta ahora, en Colombia, ya se han discutido algunos esquemas laborales posibles como la adopción de salarios mínimos integrales, la eliminación de las contribuciones parafiscales y una mayor flexibilidad en la contratación.



En materia tributaria, hay dos esquemas: uno es adoptar los que ya existen para las zonas francas. En ellas es posible la importación sin aranceles y la exención total de impuesto de renta durante un tiempo. "Posteriormente, el régimen que se impusiera para toda la economía colombiana en el largo plazo, debería ser por ejemplo, el de un impuesto de renta del 20%", dice Montenegro.



En términos de reglas se sabe que en Colombia hay demasiadas. Hay una reforma tributaria cada año, una emergencia económica con cada movimiento telúrico y este país tiene un terremoto grande cada tres años, según lo demuestran las estadísticas. En estas condiciones, no puede haber inversiones de largo plazo y esto sin tener en cuenta el efecto de las negociaciones de paz sobre la inversión. En esto habría que buscar unos contratos de estabilidad en los que el Gobierno se comprometiera a que las normas de entrada para empresas nacionales o extranjeras no van a cambiar durante varios años. Por fortuna, en el Plan de Desarrollo ya aparecen autorizaciones para que el Gobierno pueda celebrar este tipo de acuerdos. Una de las ideas que se están discutiendo es la de establecer contratos en los que las empresas tienen que comprometerse con planes exportadores, si quieren conservar sus reglas de juego de largo plazo.



Las posibilidades



Con el artículo que quedó en la ley del Plan, el Gobierno podrá expedir una reglamentación especial para estas zonas. Lo que se hizo fue un artículo sobre comercio exterior para crear tres zonas económicas especiales de frontera en tres municipios distintos de tres regiones distintas. Debe ser una zona menor de un municipio que no tenga actividad económica del Gobierno. Por ejemplo, no podría ser Buenaventura, sino un terreno que se pueda delimitar para que sólo incluya empresas nuevas. En un principio, se trata de crear una zona especial para la cual se modifica la legislación tributaria, laboral, ambiental y de ordenamiento municipal. Se crearía también una agencia de promoción de inversiones, porque se debería manejar en función de las inversiones concretas.



"No tiene sentido declarar zona especial un sitio cualquiera, sino hacerlo con 'burro amarrado'. Un ejemplo es la negociación de Intel en Costa Rica. Usted no hace un parque industrial y espera que le lleguen las empresas, sino que negocia con los empresarios las condiciones para que lleguen a la zona", dice el ex ministro Rafael Pardo.



China es otro buen ejemplo. Cuando China salió de la época de Mao y determinó la nueva política económica, en lugar de cambiar el modelo de desarrollo, creó unas zonas especiales con una normatividad distinta a la del resto del país. La intención inicial era promover la explotación petrolera en Shanghai y Wan Dong. Esas zonas especiales tenían administraciones con poderes casi constitucionales. Podían negociar con las empresas las condiciones, el régimen laboral, cambiario, tributario... absolutamente todo. Posteriormente, esto se volvió una política general en China sin necesidad de ensayar con otro modelo económico.



Otro país que aplicó las zonas especiales es Vietnam, pero más que con criterio geográfico lo hizo con criterio virtual. Definió unos sectores prioritarios de inversión extranjera y eso puso este país en el mapa.



De acuerdo con Rafael Pardo, "el artículo del Plan de Desarrollo no es perfecto, pero es un camino y los estímulos tributarios de la Ley Páez y del Ruiz demostraron ser efectivos, al menos para reorientar inversión interna. Pero claramente el reto de estas zonas especiales es atraer inversión nueva, para lo cual el tema tributario es definitivo. Hay que preguntarles a las multinacionales a ver si para ellas el tema tributario es relevante. Las zonas también tendrían un atractivo cambiario. Todas las transacciones podrían hacerse en moneda extranjera y esto eliminaría los riesgos de ese tipo".
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