Nuevas oportunidades

| 11/10/2000 12:00:00 AM

Nuevas oportunidades

El nuevo estatuto de inversiones internacionales mejora el atractivo de Colombia frente a los inversionistas. Sin embargo, muchos obstáculos que han sido identificados siguen sin resolverse.

Aunque el nuevo estatuto de inversiones es un importante esfuerzo para regular el régimen de inversiones internacionales y, en esa medida, incentivar la inversión extranjera, aun no es suficiente y se requieren cambios mucho más profundos. Las cifras lo demuestran. El serio deterioro en la inversión extranjera en Colombia en los primeros seis meses de este año no tiene precedentes. Según cifras de la Balanza de Pagos del Banco de la República, mientras que entre enero y julio de 1997 entraron unos US$3.318 millones, en el mismo período de este año tan solo se alcanzó la cifra de US$1.209 millones.



Las normas sobre inversión extranjera atravesaron los últimos meses una especie de limbo jurídico que finalmente se resolvió con el nuevo estatuto. Todo se originó porque el Consejo de Estado determinó que el Código de Comercio prevalecía sobre la resolución 51, que era el antiguo estatuto de inversiones internacionales. Además de homologar términos y conceptos respecto a otros utilizados en normas relacionadas con el tema, y de conservar los principios básicos para el tratamiento de las inversiones extranjeras en el país como la universalidad, la automaticidad y la igualdad en el trato, el nuevo estatuto abre la posibilidad de que los inversionistas extranjeros participen en fiducias, lo que facilita la entrada de capital, en especial de portafolio. Además, también aprobó la introducción de bienes a las zonas francas como una modalidad de inversión extranjera.



En materia de inversión extranjera en portafolio, el nuevo estatuto también toma algunas medidas para atraer inversión. Por una parte, eliminó los dos tipos de autorización (ordinaria y automática) para los fondos de inversión extranjera al dejar la autorización automática por medio de un formato electrónico, y eliminó el límite para la compra de acciones con derecho a voto por parte de fondos extranjeros, con lo cual les otorga una mayor libertad en el manejo de su portafolio de inversión.



Sin embargo, aún queda camino por recorrer para reactivar la inversión extranjera. El estudio "Obstáculos y oportunidades para la inversión extranjera en Colombia", realizado por Coinvertir en marzo de este año, demostró que fuera de la situación de orden público, la falta de agilidad de la DIAN en la expedición de permisos resulta ser un gran obstáculo para 30 empresarios de multinacionales. Así mismo, 21 otros manifestaron su descontento con el INVIMA al considerar el trámite de registros muy lento y las exigencias exageradas. Otros aspectos mencionados fueron los problemas de infraestructura, y el exceso de trámites. Si Colombia quiere convertirse en un destino atractivo para los inversionistas extranjeros debe incrementar los esfuerzos no solo en materia jurídica, sino también en aquellos problemas que aquejan a las empresas en el día a día.
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