Nobel 2001

| 10/26/2001 12:00:00 AM

Nobel 2001

El premio Nobel fue para tres economistas que han estudiado la información asimétrica de los mercados. Stiglitz, uno de ellos, es uno de los más grandes críticos del FMI.

La noticia del nuevo premio Nobel de Economía debió caer como un balde de agua fría en el Fondo Monetario Internacional. Y es que uno de los ganadores fue Joseph Stiglitz, el economista de la Universidad de Columbia que más ha criticado esta institución. De hecho, en noviembre de 1999, Stiglitz tuvo que renunciar a su cargo de economista en jefe del Banco Mundial por los desacuerdos con las políticas económicas del Banco y del Fondo Monetario Internacional, FMI. Desde su creación y hasta ahora, los préstamos del FMI se hacen a países que aceptan la receta que propone el Fondo. Una receta única con la cual Stiglitz siempre ha estado en desacuerdo. Por ello, durante su permanencia en el Banco Mundial sus críticas a los programas del Banco y del FMI fueron tan comunes como las críticas a la cultura hermética de esta institución donde, según él, las decisiones se imponen sobre las economías de los países subdesarrollados.

Este mes, este economista de la Universidad de Columbia recibió el premio Nobel de Economía junto con George Akerlof, de la Universidad de California en Berkeley, y Michael Spence, de la Universidad de Stanford. La Real Academia Sueca de Ciencias les otorga a estos tres economistas este premio por "sus análisis de mercados con información asimétrica". Uno de los más fuertes supuestos para que exista la competencia perfecta es la información perfecta. Sin embargo, en muchos mercados, los diferentes individuos tienen diferente información, como lo reconocen los nuevos laureados. Quienes piden dinero prestado, saben mucho más sobre qué tan buenos deudores son que los mismos bancos; quienes venden un carro, saben mucho más sobre qué tan bien cuidaron el carro; y todo aquel que se asegura, sabe mucho más sobre su perfil de riesgo que el asegurador. Estas diferencias en la información que puedan tener los agentes se convierten en un obstáculo importante en el funcionamiento eficiente de un mercado, es decir, en la realización eficiente de las transacciones. Precisamente, debido a las deficiencias en información, Stiglitz no está de acuerdo con la imposición de las mismas recetas sin haber analizado las características únicas que tienen las diferentes economías de los países en vías de desarrollo.



Así, estos tres economistas tienen el mérito de haber puesto los cimientos para una teoría general sobre los mercados con esa información asimétrica. Teorías que han tenido aplicaciones para entender el funcionamiento de mercados como el agrícola, el financiero y el asegurador, para los cuales la información no solo es costosa, sino asimétrica.



Este premio reconoce así tres vidas dedicadas a entender cómo funcionan los mercados, y reconoce también la valentía de un economista que ha ido en contra de la corriente del Banco Mundial y del FMI.
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