Ni es la misma ni es igual

| 8/4/2000 12:00:00 AM

Ni es la misma ni es igual

En los últimos cinco años, la economía ha sufrido una gran transformación.

La economía colombiana no es y no será la misma de antes de mediados de los 90 cuando aparecieron los primero síntomas de la crisis. Durante los últimos años se han producido cambios importantes en la estructura del aparato productivo colombiano que sugieren que la economía del nuevo siglo se parecerá cada vez menos a la de la época del proteccionismo.

Más allá de las fluctuaciones de corto plazo y de detenerse a mirar si hay o no reactivación (o bien para analizar mejor la tendencia), un análisis del nuevo Sistema de Cuentas Nacionales, que es sin duda el mejor instrumento para la medición de los diferentes agregados macroeconómicos y de la economía colombiana en general, muestra los profundos cambios inducidos por la apertura y, recientemente, por la crisis económica.



Nuevos sectores como el de servicios están liderando el crecimiento de la economía y, a juzgar por la tendencia, cada día serán más importantes. La industria, el comercio y la construcción, que habían sido los motores tradicionales del país, han perdido terreno. Este cambio de panorama hace indispensable que se mejoren las mediciones estadísticas de los que serán los nuevos jalonadores de la economía, y dejar de centrar el análisis en lo que pasa en los sectores tradicionales. La industria y el comercio ya están suficientemente desagregados.



Tener un mapa económico más amplio y poder detallar su evolución permitiría a los empresarios moverse mejor y a los "hacedores de políticas" tomar mejores medidas. Es claro que el necesario y urgente saneamiento fiscal tiene sentido si se le devuelve al sector privado el espacio para crecer.



Esto quiere decir, reducir el gasto público (reestructurar el Estado) y no subir impuestos. Por el contrario, otorgar incentivos tributarios a la inversión y el ahorro para recapitalizar al sector empresarial. Incentivar la inversión, el ahorro y las exportaciones del sector privado es la manera de generar crecimiento y empleo sostenible.



Sectores tradicionales como la industria, el comercio y, en especial, la construcción han caído constantemente desde 1994. La crisis solo agudizó la tendencia. En la actualidad, estos sectores se encuentran lejos de sus niveles de producción de hace dos años y la disminución en su participación dentro del PIB es notoria. Por otro lado, la explotación de minas y, ante todo, el sector de servicios han ganado el terreno que los anteriores sectores han cedido con una participación altamente creciente en el PIB y una mayor dinámica productiva. El sector financiero, luego de su elevado y rápido crecimiento hasta 1997, inició igualmente un veloz deterioro.



En general, las ramas que más cayeron fueron las altamente dependientes del mercado local, como la actividad edificadora, y sus sectores relacionados que, para completar, son poco transables. Aquellos que no pudieron enfrentar la competencia como los servicios de transporte por agua y equipo de transporte, también cayeron.



Entre los que más crecieron encontramos aquellos en los cuales la inversión extranjera y privada es clave, como el petróleo, el carbón y el sector de telecomunicaciones. Sin embargo, los servicios del gobierno también crecieron considerablemente.



El sector de servicios presenta una dinámica tan fuerte pero es tan disímil que amerita examinarlo en detalle. Entre los servicios que más cayeron se encuentran los de transporte de agua, muy golpeado desde la eliminación de la reserva de carga en los 90 y hotelería, muy golpeado por la recesión.



El sector más dinámico es, sin duda, el de las telecomunicaciones. La competencia, la fuerte presencia de inversión extranjera y la rapidez de los cambios tecnológicos hacen que este sector sea cada vez más importante en la generación de riqueza y de empleo para la economía.



En general, los sectores que crecen menos en promedio son aquellos con una mayor variabilidad en su crecimiento. Este es el caso de sectores no transables como la construcción. Por fuera de esta ligera correlación están los sectores primarios que responden a "booms" de oferta y/o al comportamiento de los precios internacionales. Este es el caso del café, que no tuvo en promedio una década muy buena, y del petróleo, que, gracias a los descubrimientos de Cusiana y Cupiagua, tuvo un buen desempeño pero, por el decrecimiento en la producción de estos pozos, ha comenzado a declinar.Al revisar la evolución de los componentes del PIB, las estadísticas no mienten. El tamaño del Gobierno cada vez mayor (sobre todo de su consumo, no tanto de su inversión) deja sin espacio al sector privado. De ahí, la monumental caída de la inversión.



El tamaño del Gobierno dentro del PIB ha aumentado cerca de 10 puntos al pasar de 23 a 32% del PIB, debido al fuerte aumento del consumo público. "Coincidencialmente" la caída de la inversión, del 25 al 15% del PIB, es de 10 puntos sobre todo por el desplome de la inversión privada. Esta es hoy menos del 5% del PIB cuando llegó a estar alrededor del 15%.
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